Publicidad

El BOE actualiza el marco técnico del transporte frigorífico internacional

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha incorporado las últimas enmiendas del Acuerdo sobre transportes internacionales de mercancías perecederas y sobre los vehículos especiales utilizados en estos transportes (ATP). La actualización revisa los requisitos técnicos aplicables al transporte frigorífico internacional y afecta a los operadores que mueven productos perecederos por carretera, ferrocarril o mediante combinaciones de ambos modos.

La modificación refuerza la necesidad de que los vehículos y equipos de transporte mantengan unas condiciones adecuadas de aislamiento, refrigeración y control térmico durante toda la operación. El objetivo es preservar la calidad y la seguridad de las mercancías desde el punto de carga hasta la entrega final, especialmente en cadenas logísticas internacionales.

Qué regula el acuerdo ATP

El ATP establece las condiciones que deben cumplir los vehículos isotermos, frigoríficos, refrigerantes y caloríficos empleados para transportar productos perecederos. También fija criterios técnicos para los equipos y procedimientos de control que permiten acreditar que una unidad es apta para este tipo de servicio.

Su aplicación resulta especialmente relevante en operaciones transfronterizas. Las empresas de transporte, los operadores logísticos, los fabricantes de carrocerías y los titulares de flotas deben trabajar con vehículos que dispongan de la correspondiente certificación y que conserven sus prestaciones durante el periodo de validez establecido.

Las enmiendas incorporadas al ordenamiento español actualizan este marco y alinean los requisitos nacionales con la evolución de las normas internacionales. Para el sector, la principal consecuencia es la necesidad de revisar procedimientos, documentación y características técnicas de los equipos utilizados en las rutas internacionales.

Impacto para las empresas de transporte

Las compañías especializadas en transporte frigorífico deberán comprobar que sus vehículos cumplen las condiciones exigidas por la versión actualizada del ATP. Esta revisión debe incluir tanto las unidades de nueva adquisición como aquellas que ya forman parte de la flota y continúan prestando servicio.

  • Verificar la vigencia de los certificados ATP de cada vehículo.
  • Comprobar el estado del aislamiento, las puertas, los cierres y los elementos de estanqueidad.
  • Revisar el funcionamiento de los equipos de refrigeración y control de temperatura.
  • Mantener actualizada la documentación técnica y administrativa de las unidades.
  • Planificar con antelación las inspecciones, renovaciones y posibles adaptaciones.

El cumplimiento no se limita a superar una inspección. El mantenimiento preventivo resulta esencial para evitar pérdidas de rendimiento térmico, averías durante el trayecto y rechazos en los puntos de entrega. Una incidencia en la temperatura puede comprometer la mercancía y generar costes por devolución, destrucción o interrupción de la cadena de suministro.

Más control sobre la cadena de frío

La actualización llega en un contexto de creciente exigencia para la cadena de frío. La distribución de alimentos, productos farmacéuticos y otras mercancías sensibles requiere un control cada vez más preciso de las condiciones de transporte.

Por este motivo, las obligaciones técnicas deben integrarse con los procedimientos internos de calidad. No basta con disponer de un vehículo certificado: también es necesario definir cómo se realiza la carga, cómo se registran las temperaturas, quién supervisa las alarmas y qué medidas se adoptan ante una desviación.

La digitalización puede facilitar esta tarea. Los registradores de temperatura, los sistemas telemáticos y las plataformas de gestión de flotas permiten disponer de información durante el trayecto y conservar evidencias sobre las condiciones en las que se ha realizado el servicio. Estos datos pueden ser relevantes ante una reclamación o una inspección.

Revisión de equipos y procedimientos

Las empresas deberían analizar el alcance concreto de las enmiendas y trasladarlo a sus departamentos de operaciones, mantenimiento y cumplimiento normativo. También conviene informar a conductores, responsables de almacén y personal encargado de la expedición sobre cualquier cambio que afecte a la preparación o supervisión del transporte.

La revisión debe contemplar el ciclo completo de la operación: precooling del compartimento, carga ordenada de la mercancía, circulación del aire, configuración del equipo frigorífico y descarga. Una mala estiba o la apertura prolongada de las puertas pueden afectar a la temperatura, incluso cuando el vehículo funciona correctamente.

Un marco técnico clave para el transporte internacional

La incorporación de las últimas enmiendas del ATP al BOE ofrece mayor claridad sobre las condiciones que deben cumplir los medios destinados al transporte internacional de productos perecederos. Para los operadores, supone una oportunidad para actualizar flotas y procedimientos, reducir riesgos y mejorar la trazabilidad de la cadena de frío.

Las empresas deberán consultar el contenido íntegro de la modificación y valorar su aplicación en función del tipo de vehículo, mercancía y ruta. La anticipación será determinante para evitar incumplimientos, adaptar los equipos cuando sea necesario y garantizar que el transporte frigorífico mantiene los niveles de seguridad y fiabilidad que exige el comercio internacional.

Artículo anteriorHezonja deja el Real Madrid y afronta la incógnita Cleveland
Artículo siguientePuertos españoles refuerzan la logística hortofrutícola