La UE ha tendido la mano a Turquía en medio de la tensión con Rusia y China

No ha parado de estarse movilizando el entorno de la Unión Europea y Bruselas y los Veintisiete necesitan tener una estabilidad. Se encuentra moviendo el tablero geopolítico global, Moscú y Pekín se han mostrado combativos y el bloque comunitario que es necesario para que se asegure una cierta calma en su círculo que es más cercano. Por lo cual, este jueves los jefes de Estado y de Gobierno ofrecieron a la Turquía de Recep Tayyip Erdogan el palo y la zanahoria, una vía para que se acerquen a la UE a cambio de que sea convertida en un socio un poco menos desagradable.

Desde hace unos cuantos meses, Turquía rebajó el nivel de tensión en el mar Egeo junto a Grecia y los dos países volvieron a sentarse en la mesa de la negociación. Fue identificado por la Comisión Europea, un cambio de actitud desde el mes de diciembre. Son grandes noticias para la Unión Europea, lo que es una muestra de que se encuentra avanzando en una dirección que es la correcta. Sin embargo, existen muchas otras malas noticias de parte de Ankara: la salida de la Convención de Estambul al respecto de la violencia en contra de la mujer o la decisión de que se prohiba uno de los partidos principales de la oposición siendo solamente varias muestras de la deriva del régimen que ha dirigida Erdogan.

Sin embargo, la Unión Europea va s tener que tratar atraer de alguna manera a Ankara, uno de los principales socios de la OTAN y una de las fuerzas militares que son más activas del Mediterráneo que podría presentar dolores de cabeza continuos para Bruselas. Lo conocen en el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea que va a dirigir Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad. Lo conocen una gran parte de las capitales europeas. Y Grecia y Chipre se encuentran dispuestas a que sea facilitado el diálogo si existen beneficios que sean tangibles.

Nicosia se encuentra a la espera de que uno de los instantes de la verdad, pueda ser el arranque de las negociaciones al respecto de la división de Chipre. Entre el 27 y 29 de abril, se van a celebrar en Ginebra unas conversaciones que van a definir parte del éxito de dicha operación europea para que se intente regresar a que haya atracción a Turquía a su órbita.

En este momento los jefes de Estado y de Gobierno, han tratado de realizar una oferta que es más o menos concreta a Ankara: si se comporta y confirma su tendencia, la UE va a revisar en junio que pueda ofrecer zanahorias mas tarde de muchos palos. Debido a esto es lo que desea Erdogan: conocer qué ofrecen de manera exacta Bruselas, Berlín y París. En las conclusiones que se han aprobado debido a los líderes se indica que “siempre que la dinámica de la desescalada actual se mantenga”, la Unión Europea se va a encontrar dispuesta a relacionarse con Turquía “de manera más progresiva y proporcionada” con el fin de “mejorar la cooperación en una serie de áreas de interés común”.

No obstante, ¿cuáles son los incentivos? Los Veintisiete han marcado diversas áreas. Una de las que más ha sido de interes a Turquía ha sido la económica y esta allí la oferta la cual es más o menos concreta: “invitamos al Consejo a trabajar en un mandato para la modernización de la unión aduanera que garantice su aplicación efectiva a todos los Estados miembros e invitamos en paralelo a la Comisión a iniciar conversaciones con Turquía para abordar las dificultades actuales en su aplicación”. De igual forma, se han comprometido a que se dialogue al respecto de otros asuntos como salud pública, clima y lucha en contra del terrorismo.

La relación que tiene junto a Turquía es difícil, y va a continuar siendolo. Ha sido asumido por la Unión Europea asumiendo que no será idílica, y que en tiempos turbulentos, en los cuales China y Rusia, han comenzado a acercarse cada vez más y Pekín se ha mostrado más agresiva con la Unión Europea, el realismo tendrá que ocupar un lugar primordial. Esto es traducido en que pese a que Bruselas, Berlín y París, han detestado muchos de los pasos que se han dado por Erdogan, para los socios comunitarios les llegó la hora de que sean asumidos tragos amargos para que se pueda estabilizar un vecindario que la Unión Europea no se va a poder permitir que continúe ardiendo.

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