Publicidad

Sanidad alerta del riesgo de infecciones tras un aluvión por el contacto con tierra y agua contaminada

La remoción de tierra y lodo tras un aluvión puede aumentar la exposición a microorganismos y sustancias contaminantes. Por este motivo, la Subsecretaria de Salud Pública, Alejandra Pizarro, ha advertido especialmente a las personas que participan en las labores de limpieza y recuperación de las zonas afectadas.

La autoridad sanitaria ha señalado que el riesgo comienza con el propio movimiento del terreno. El lodo puede mezclarse con aguas residuales, residuos, animales muertos, productos químicos o materiales arrastrados por la corriente. Además, los sistemas de agua potable y alcantarillado pueden haber sufrido daños durante el episodio.

El agua y el barro pueden contener agentes infecciosos

El contacto directo con agua o tierra contaminada puede favorecer la aparición de infecciones, sobre todo cuando existen cortes, heridas o irritaciones en la piel. También puede producir problemas digestivos si las manos, los alimentos o los utensilios entran en contacto con superficies contaminadas.

La contaminación no siempre es visible. Aunque el agua parezca limpia o el barro se haya secado, puede contener bacterias, virus, parásitos y otros agentes capaces de causar enfermedad. Por ello, las autoridades recomiendan extremar las precauciones durante todas las tareas de retirada de lodo, escombros y residuos.

El riesgo puede ser mayor en menores, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas o defensas bajas. En estos grupos, una infección puede evolucionar con mayor rapidez o provocar complicaciones, por lo que conviene evitar su participación en las labores de limpieza.

Medidas de protección para quienes participan en la limpieza

Las personas que trabajen en la recuperación de las zonas afectadas deben utilizar equipos de protección adecuados. La recomendación incluye botas impermeables, guantes resistentes, ropa que cubra brazos y piernas, y protección ocular cuando exista riesgo de salpicaduras o de proyección de polvo y partículas.

  • Lavarse las manos con agua segura y jabón después de retirar barro o residuos y antes de comer, beber o tocarse la cara.
  • Cubrir cualquier herida con apósitos impermeables antes de comenzar la actividad.
  • No caminar descalzo ni introducir las manos en aguas estancadas o acumulaciones de lodo.
  • Retirar y lavar por separado la ropa y el calzado utilizados durante la limpieza.
  • No consumir alimentos que hayan estado en contacto con agua, barro o superficies posiblemente contaminadas.
  • Mantener a niños y animales domésticos alejados de las zonas afectadas.

Las heridas deben limpiarse cuanto antes con agua potable y jabón. Si son profundas, presentan suciedad incrustada, se enrojecen, duelen cada vez más o muestran secreción, es necesario solicitar atención sanitaria. También conviene consultar si la persona no tiene al día la vacunación frente al tétanos.

Precaución con el agua de consumo

Tras un aluvión, las redes de abastecimiento pueden quedar dañadas o sufrir infiltraciones. Hasta que las autoridades confirmen que el suministro es seguro, no se debe beber agua del grifo ni utilizarla para cocinar, preparar alimentos o cepillarse los dientes si existe una indicación oficial de restricción.

En esos casos, debe emplearse agua embotellada o aquella alternativa que hayan establecido los servicios sanitarios. Hervir el agua puede reducir determinados riesgos biológicos, pero no elimina necesariamente productos químicos, combustibles u otros contaminantes. Por eso, seguir las instrucciones oficiales es esencial.

También se recomienda desechar los alimentos que hayan entrado en contacto con agua de la inundación, aunque estén envasados, así como los productos refrigerados o congelados que hayan permanecido demasiado tiempo sin temperatura adecuada. Las latas pueden conservarse únicamente si no presentan daños y se limpian siguiendo las indicaciones sanitarias.

Síntomas que requieren vigilancia

Durante los días posteriores al aluvión, hay que prestar atención a síntomas como diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre, erupciones cutáneas, irritación ocular, tos o dificultad para respirar. La aparición de enrojecimiento, hinchazón, calor o dolor en una herida también puede indicar una infección.

Las personas con fiebre elevada, diarrea persistente, signos de deshidratación, dificultad respiratoria o empeoramiento rápido deben acudir a un centro sanitario. En menores, mayores y pacientes vulnerables, es aconsejable consultar ante síntomas que inicialmente parezcan leves.

La prevención continúa después de retirar el barro

La limpieza debe realizarse de forma progresiva y sin acceder a edificios inestables, zonas con cables eléctricos caídos o espacios donde pueda haberse acumulado gas. La presencia de moho en viviendas húmedas también puede agravar problemas respiratorios, especialmente en personas con asma o alergias.

La advertencia de Salud Pública pone el foco en una fase que a menudo se considera secundaria: la recuperación posterior al desastre. Protegerse durante la retirada de tierra y residuos, utilizar agua segura y vigilar los síntomas son medidas básicas para reducir el riesgo de enfermedades tras un aluvión.

Artículo anteriorAugsburg – Bayern: claves y resultado del duelo alemán
Artículo siguienteChristian Koloko, vinculado al Barça, fuera de los Pelicans