Kim Jong Un: el K-pop es un ‘cáncer vicioso’ que merece un campo de trabajo y ejecución

El líder norcoreano, Kim Jong-un, está intensificando su guerra contra la música K-pop interpretada por bandas como Blackpink.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, está intensificando su guerra contra la música K-pop interpretada por bandas como Blackpink.

Kim Jong Un está tomando medidas enérgicas contra los fanáticos del pop de la RPDC. En medio del aumento de la influencia cultural de Corea del Sur, el líder norcoreano de 37 años está imponiendo penas más rígidas a los ciudadanos sorprendidos escuchando música K-pop “perversa”.

La secreta campaña anti-K-pop salió a la luz por medio de documentos internos extraídos de contrabando de la República Popular Democrática de Corea.

Por la fuente de noticias con sede en Seúl Daily NK, comunico por primera vez el viernes el New York Times. Posteriormente, los legisladores surcoreanos los hicieron públicos.

El recientemente adelgazado déspota de la RPDC había calificado las importaciones culturales del sur de un «cáncer vicioso» que corrompía el «atuendo, los peinados, los discursos y los comportamientos» de los jóvenes norcoreanos al estilo del baile de la película de los 80 «Footloose», pero con un tono bastante más oscuro.

En un fingido propósito por lanzar su propia marca de cultura de cancelación, Kim mete nuevas leyes en diciembre que establecen que cualquiera que sea sorprendido viendo o poseyendo contenido surcoreano conseguiría ser condenado a hasta 15 años de trabajos forzados. El castigo máximo anterior para los fanáticos de actos populares como BTS era de cinco años.

Si eso no fuera lo suficientemente duro, los contrabandistas de K-pop conseguirían inclusive  afrontar la ejecución, entre tanto que aquellos que sean sorprendidos cantando, hablando o escribiendo en un «estilo surcoreano» podrían ser sentenciados a dos años en un campo de trabajo, conforme a los documentos contrabandeados.

En mayo pasado, un ciudadano fue asesinado a través de un pelotón de fusilamiento por vender música pirata de Corea del Sur y otros entretenimientos.

El entretenimiento surcoreano se ha pasado de contrabando a través de la frontera con la RPDC, al comienzo en forma de casete y, por último, como memorias USB desde China. No obstante, el líder del “Reino Ermitaño” ha intensificado la retórica anticapitalista en los últimos meses al observar que su nación se vuelve cada vez más susceptible a los estilos culturales del sur, comunico el Daily Mail.

Mientras tanto, en febrero, Kim, cuya familia ha gobernado el país a lo largo de tres generaciones, ordenó a las provincias, ciudades y condados de la nación que tomaran medidas drásticas contra el aumento de la influencia capitalista.

Los medios estatales de Corea del Norte inclusive previnieron que el género de la música popular podría hacer que la nación “se derrumbe como un muro húmedo” si no se hace algo.

De hecho, la prohibición del K-pop llega en un instante terrible para el régimen rebelde, cuyo bloqueo de COVID-19 paralizó aún más una economía devastada por décadas de mala administración y sanciones lideradas por Estados Unidos en relación al programa de armas nucleares de Kim.

En el fragor de la agitación, expresan los expertos, es más posible que los jóvenes norcoreanos adopten costumbres externas y desafíen la autoridad de Kim.

«Para Kim Jong Un, la invasión cultural de Corea del Sur ha ido más allá de un nivel tolerable», expreso Jiro Ishimaru, editor en jefe de Asia Press International, un sitio web japonés que comunica sobre Corea del Norte. Si esto no se controla, teme que su gente pueda empezar a pensar al Sur como una alternativa a Corea para reemplazar al Norte».

Los millennials norcoreanos que crecieron durante la hambruna de la década de 1990 están particularmente desilusionados con el estado, que durante bastante tiempo había fomentado la idea de que Corea del Sur era un infierno infestado de mendigos. Al percibir contenido coreano pirateado, se enteraron de que mientras se morían de hambre, sus hermanos del sur estaban tratando de perder peso mediante la dieta.

La dificultad no es solo escuchar K-pop. Recientemente, la jerga coreana ha empezado a infiltrarse en la conversación cotidiana, y las mujeres norcoreanas llaman cada vez más a sus novios «oppa», un término para «miel» popularizado por los dramas surcoreanos, en lugar del «camarada» ordenado por el estado.

Para eliminar el fenómeno «perverso», se ordenó a los funcionarios estatales que investiguen en las computadoras, mensajes de texto y cuadernos la lengua vernácula de Corea del Sur, mientras que las personas agarradas imitando el «acento de títeres» conseguirían ser expulsadas de las ciudades, conforme los periódicos de alto secreto.

No obstante, podría ser demasiado tarde para parar la tendencia. Un estudio surcoreano de 116 desertores recientes descubrió que casi la mitad había disfrutado «con frecuencia» de contenido sureño mientras residían en la RPDC, comunico el New York Times.

“Los jóvenes norcoreanos piensan que no le deben nada a Kim Jong Un”, expreso Jung Gwang-il, un desertor norcoreano que contrabandea K-pop a su antigua patria. Debe ratificar su control ideológico sobre los jóvenes si no desea perder los cimientos del futuro del gobierno dinástico de su familia, agrego.

Esta no es la primera vez que Kim toma medidas enérgicas contra las llamadas tendencias antisocialistas.

El pasado mes de abril, el dictador de pelo en forma de hongo prohibió perversamente los salmonetes y los jeans ajustados en un propósito de cortar las tendencias de la moda occidental “decadente”.

 

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