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La final de nuestras vidas: la segunda estrella de España o la turra incansable de los argentinos
Luis Aragonés cambió el chip de los españoles y enseñó que el tope no tenía por qué estar en los cuartos de final de los grandes torneos. Aquellos penaltis contra Italia en 2008 cambiaron el devenir de la selección, que se empezó a sentir importante y cosechó los éxitos que llegarían en los años posteriores. Por eso en días como hoy es complicado no acordarse del Sabio de Hortaleza, porque era el primero que sostenía que del subcampeón no se acuerda nadie y que en el fútbol lo único importante es «ganar, ganar, ganar y volver a ganar».



