La reina Isabel II ordena una inspección en la política de diversidad racial de la casa real británica

Las imputaciones de racismo de Meghan Markle y el príncipe Enrique empujan a Buckingham Palace a abordar el asunto.

LONDON, UNITED KINGDOM - JULY 1O: Prince Charles, Prince of Wales, Camilla, Duchess of Cornwall, Queen Elizabeth ll, Meghan, Duchess of Sussex, Prince Harry, Duke of Sussex, Prince William, Duke of Cambridge, Catherine, Duchess of Cambridge and Princess Anne, Princess Royal stand on the balcony of Buckingham Palace to view a flypast to mark the centenary of the Royal Air Force (RAF) on July 10, 2018 in London, England. (Photo by Anwar Hussein/WireImage)

La casa real británica, ha resuelto que no es suficiente con debatir en familia y en privado las imputaciones de racismo derramadas por Meghan Markle y el príncipe Enrique, en su entrevista con la presentadora estadounidense, Oprah Winfrey. Fue el tema más lamentable y posiblemente dañino de aquella conversación, y el único que coloco en armonía a medios conservadores y progresistas británicos relacionado con la celeridad de dar una respuesta. Isabel II ha dado ya los primeros pasos y ha delegado una comprobación, calmada pero segura, relacionada con las políticas de diversidad racial, étnicas o de orientación sexual que se realizan en la contratación del personal del palacio de Buckingham (residencia de la reina), Clarence House (residencia y centro administrativo de Carlos de Inglaterra) y el palacio de Kensington (la red que asegura el trabajo del príncipe Guillermo y Kate Middleton, los duques de Cambridge).

Una fuente de la casa real al Mail On Sunday, admitía al diario que ha adelantado la noticia, que ya están las políticas, los procedimientos y los programas, pero no han comprobado el adelanto que nos hubiera agradado ver y admitimos la exigencia de realizar más y mejorar las cosas. La plantilla de la reina comenzara  actuar para conseguir las opiniones independientes de expertos, empresarios y personalidades del Reino Unido para verificar la sensación pública de la  manera en que Buckingham conduce un tema tan sensible en el país como la raza. Entre los proyectos imaginados está la idea de emplear a un director de diversidad que pueda estimular la idea en la red real.

Los duques de Sussex afirmaron, en su entrevista con Winfrey, que un miembro de la familia real había indicado su inquietud por el futuro color de piel del bebé que aguardaba en esos momentos Markle. La pareja se encomienda poco después de nivelar que el responsable de esas explicaciones no había sido ni la reina ni su esposo, Felipe de Edimburgo. Dejaron no obstante la incertidumbre en el aire sobre el personaje del comentario, que se vio empeorar cuando el príncipe Enrique afirmo a la entrevistadora que el tema del racismo había sido una circunstancia  primordial en su decisión de dejar el Reino Unido La entrevista origino un aprieto de opinión y fama que fracciono a los británicos. La primera respuesta, obtenida pero apasionada, llegó por medio de una notificación del palacio de Buckingham en el que se afirmaba que aceptaba muy en serio esas acusaciones, pero que los recuerdos de los hechos podían cambiar. Escasamente a dos días después, era el príncipe Guillermo quien afirmaba, ante la pregunta directa de un periodista, que su familia no es racista ni de lejos, con un carácter abiertamente furioso.

Buckingham ha resuelto en este momento retomar la alegría con una investigación total de sus políticas de diversidad, que también deberá probar si se maneja de un simple ejercicio de relaciones públicas o un trabajo verdadero para ocuparse del problema. En cualquier caso, no se trata de la única respuesta al terremoto originado por Meghan Markle y el príncipe Enrique. La casa real continua igualmente adelante con una revisión interna sobre las imputaciones de hostigamiento laboral hechas por algunos extrabajadores contra la duquesa de Sussex, quien ha considerado el tema como una nueva campaña de difamación.

Y el pasado domingo, la revista semanal del diario The Sunday Times destinaba su portada a un príncipe Guillermo en uniforme de gala y abarcaba un amplio reportaje (“exclusiva real”, anunciaban) con una entrada directa a los amigos y colaboradores del segundo en la línea de sucesión al trono británico. Diez años luego de su matrimonio con Kate Middleton, la revista muestra a Guillermo como un hombre de su tiempo que ha aceptado con calma el papel que le aguardaba en el futuro, y recuerda sus participaciones en ayuda de la comunidad LGTB en el Reino Unido, o la diminuta amonestación que dio en su discurso de los premios Bafta a la Academia Británica del Cine sobre la necesidad de garantizar una mayor diversidad en el grupo y en los premios, una cosa que no debería ser la finalidad del debate en este momento.

Los tribunales dan respiro para el  DAILY MAIL

La justicia del Reino Unido ha otorgado tiempo al tabloide ‘Daily Mail’ para asimilar su derrota en la lucha contra Meghan Markle. Un alto tribunal ha detenido hasta el 6 de abril su condena de enmienda contra el diario, para que los dueños dispongan de tiempo para apelar la sentencia. La duquesa de Sussex demandó a Associated Newspapers Limited, la editora del periódico, luego de que publicara el tema casi entero de la carta manuscrita que envió a su padre en los días anteriores a su boda con el príncipe Enrique, en mayo de 2018. Markle no solamente vio reconocido por el tribunal su derecho a la privacidad, sino igualmente los derechos de autor acerca de  un material cuya edición no había autorizado. El tribunal ordenó al ‘Daily Mail’ que publicara en la primera página la rectificación, la realizara íntegramente en la página tres del diario, y la conservara en esa área durante toda una semana.

La tempestad desencadenada por los duques de Sussex con su entrevista a Oprah Winfrey no solo origino un riesgo en la casa real británica. Sus fundamentales acusaciones iban orientadas contra los medios sensacionalistas británicos, que en una primera ocasión se defendieron de una manera viral. Unas de las primeras caídas fue la del periodista y presentador Piers Morgan. La cadena ITV le clausuro el popular programa ‘Good Morning Britain’, luego de que agrediera con violencia contra Markle al día posterior de la entrevista. Horas después, Ian Murray, el director de la Sociedad de Editores, que aglutina a los importantes diarios, igualmente sostuvo que renunciar por la cruel carta de respuesta a los Sussex publicada por la asociación.

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