Solamente no es Ceuta y no solamente ha sido Perejil: estos fueron los escollos históricos en la difícil vecindad de España y Marruecos

La relación que existe entre España y Marruecos ha mostrado a dos países que son necesarios sin embargo que en lo largo de la historia actual, se han tenido choques en numerosas ocasiones. La llegada de migrantes masiva que se ha estado llegando estos días a Ceuta, se agregan a la lista de desencuentros entre Madrid y Rabat, que en el pasado se pudieron solucionar en más o menos tiempo, en función de la gravedad.

El Gobierno que se tiene en la actualidad, en conclusión, no tuvo en algún momento una relación muy fluida con Marruecos. Cabe resaltar, que Pedro Sánchez de hecho terminó con la tradición de que el presidente del Ejecutivo vaya a efectuar su primer viaje exterior a Marruecos en tanto accede al poder. También, no existe apenas fluidez entre Exteriores e Interior con sus homólogos marroquíes.

¿Qué sucede con el Sáhara?

Desde antes de que España tuviese su transición democrática, viene el conflicto del Sáhara. Desde el año 1975, la soberanía sobre este territorio ha sido la fuente de problemas entre los dos países y ha llegado a que sea provocada una suspensión de relaciones, por ejemplo, en el año 2001. El origen ha sido la disconformidad marroquí frente a la postura española sobre la soberanía del Sahara, que siempre ha sido la defensa de los acuerdos de la ONU, que han dicho que la potencia administradora sobre el territorio continúa siendo España.

Una de las recientes crisis se ha producido en noviembre de 2020 más tarde de que el vicepresidente segundo de ese momento y socio de Pedro Sánchez en el Gobierno, Pablo Iglesias, manifestara en un tuit su empeño en que «se celebre, sin más demora, un referéndum libre, limpio e imparcial en el Sáhara». Se tenía prevista la visita de Sánchez a Rabat en febrero de 2021 que finalmente ha sido aplazada sin fecha, entre otras cosas a causa de la pandemia.

La soberanía sobre Ceuta y Melilla

Ceuta y Melilla han supuesto otro de los conflictos enquistados. Fue dejado ver por el país africano, independientemente del Gobierno, su aspiración para que sea ejercida la soberanía sobre las dos ciudades, pese a que nunca lo hizo de una manera explícita. Fue explicado por expertos como el investigador del CIDOB, Eduard Soler, que «una reivindicación más clara» puede ser «el último paso» si fuesen agravados los desencuentros.

En cualquier caso, un momento difícil en las relaciones ha tenido  lugar en tanto se han aprobado los Estatutos de Autonomía de Ceuta y Melilla, en 1994, que ha obtenido como respuesta una ofensiva diplomática de Marruecos al haberle solicitado a la ONU la “devolución” de las ciudades. La tensión ha vuelto a evidenciarse en 2007, con la visita de los Reyes a las dos ciudades. Marruecos lo ha considerado una ofensa precisamente porque consideraba que la soberanía sobre ellas era suya. Después, en 2008, las relaciones han  podido se normalizadas nuevamente, a pesar que desde ese momento han aumentado los mensajes implícitos llegados desde Marruecos.

Los problemas con Perejil

En julio de 2002 se ha producido uno de los choques más relevantes. Entonces el islote español de Perejil ubicado frente a las costas del país africano ha sido ocupado por efectivos marroquíes que han justificado dicha acción dentro de su «lucha contra la emigración ilegal y el terrorismo en el Estrecho». Su presencia ahí no se ha prolongado mucho, y han abandonado la zona solamente semana más tarde, sin embargo, el conflicto se ha alargado con el pasar del tiempo. El Gobierno de José María Aznar ha llegado a enviar tropas a Perejil para ‘reconquistarlo’.

Las hostilidades han llegado inclusive a las retiradas de los embajadores en los dos países. Se han ido suavizando las tensiones ya a principios de 2003, en tanto los representantes han regresado a sus puestos, pero las dudas diplomáticas aún en la actualidad se encuentran sobre la mesa por aquello.

El caso de Aminetu Haidar

En diciembre del año 2009 la activista saharaui, Aminetu Haidar emprendió una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote en el cual llegó teniendo procedencia del aeropuerto marroquí de El Aaiún, tiempo más tarde de haber sido expulsada por las autoridades marroquíes, justo tiempo más tarde de que fuese detenida a su llegada desde Nueva York.

La policía magrebí le requisó el pasaporte al haberse negado a que se ponga en la ficha de control la nacionalidad marroquí y posteriormente de haberla amenazado con no haber dejado aterrizar el avión si tratase de regresar a El Aaiún. Permaneciendo en huelga 32 días hasta que tras mediación de España, Francia y EE UU, Marruecos permitió su retorno el 17 de diciembre.

Llegada masiva en 2020

En el mes de noviembre de 2020 se ha producido una afluencia masiva de migrantes marroquíes a Canarias: solamente en ese mes se han registrado 9.000 llegadas irregulares y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha tenido que viajar a Rabat para calmar las tensiones. El asunto se ha resuelto relativamente rápido, sin embargo ha evidenciado la tensión de Marruecos con el Gobierno actual.

Inclusve el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales (NC), ha llegado a sostener que el incremento «repentino» en la llegada de pateras ha dado respuesta a un intento por parte de Marruecos de «presionar» y «chantajear» a España «utilizando a Canarias como moneda de cambio» para que no se interponga en sus planes expansionistas» en el Sahara.

Brahim Ghali, en España

La gota que colmó el vaso en este momento ha sido la acogida en España del líder del Frente Polisario, uno de los grandes enemigos político de Marruecos, que ha ingresado el pasado mes de abril en un hospital de Logroño bajo una identidad falsa llegado desde Argelia, rival de Marruecos en la región. Ha llegado a España tiempo más tarde de que Alemania renunciase a acogerlo, y el Gobierno de Sánchez ha asegurado que dicho movimiento se ha debido a razones «humanitarias». El Ejecutivo marroquí, en cambio, lo ha considerado un «ataque».

El líder del Frente Polisario se encuentra acusado de delitos de genocidio, asesinato, torturas y desapariciones y ha sido imputado en 2016 por la Audiencia Nacional, en la que tiene pendiente declarar. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha asegurado que no tenía «nada más que añadir» a las explicaciones que se han dado por el Gobierno en un primer momento, pese a la insistencia de Marruecos.

Después de la llegada masiva de inmigrantes en las recientes horas, el Gobierno de Marruecos fue muy directo: «Los actos tienen consecuencias», ha dicho la propia embajadora del país en España, en un mensaje que ha sido claro de que el movimiento español en referencia a Ghali desembocó en la crisis actual.

 

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