Madrid adelantó el cierre de los bares, restaurantes y comercios a las 21.00 y el toque de queda a las 22.00

Ha sido adelantado el toque de queda de las 23:00 a las 22:00, en la Comunidad de Madrid, y al mismo tiempo se ha ordenado el cierre de todo tipo de establecimientos como restaurantes, bares y comercios, a las 21:00: y se prohíbe reunirse en los domicilios en compañía de otras personas que no sean los convivientes, en el área de hostelería, en sus interiores y exteriores, podrán tener un máximo de cuatro personas. Así mismo se van a ampliar las restricciones por zonas básicas de salud a 56 de estas áreas y 25 localidades, en las que viven el 24% de la población, 1,6 millones de madrileños, y en las que se está produciendo el 30% de los contagios. Sin embargo, en conjunto a estas decisiones, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso, volvió a subir el umbral de contagios a partir del que se deciden las nuevas restricciones a la movilidad, que son impuestas también por zonas.

En los últimos 14 días, estaban en 400 casos por cada 100.000 habitantes, de incidencia acumulada (IA). Esta semana que ha pasado elevó hasta la media la comunidad, lo que quiere decir que fue hasta 618, las marcas de fecha de cierre del boletín epidemiológico semanal, de la Dirección General de Salud Pública, son cada domingo. Y esta tarde ya la IA, alcanzaba los 904, y lo ha vuelto a aumentar, fijándolo en 1.000, siendo este un número cuatro veces el límite que ha sido impuesto por el Ministerio de Sanidad, y marca como riesgo extremo 250 de IA.

Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria y exdirector general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, la semana pasada indicó que esta subida que ha tenido el umbral, no parecía estar enfocada en querer tomar medidas, ya que solo puede deberse a la reducción de las zonas a confinar, lo que quiere decir, que a no tener que restringir muchas áreas más de la Comunidad. Y con las demás cuestiones y la rápida subida de los contagios e ingresos hospitalarios de estos últimos días, la Comunidad ha tenido que ceder.

A pesar de que en diversas oportunidades, desde el inicio de la tercera ola, la presidenta Isabel Díaz Ayuso, que no veía favorable el cierre de bares, restaurantes y comercios ni a imponerles más restricciones, esta situación obliga al Gobierno regional a que se endurezcan los protocolos, con los que Madrid tendrá que hacer frente a las próximas semanas, de las que ha informado esta tarde el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, en rueda de prensa y ha dicho que deben prepararse para tener un escenario en el que las medidas que se tomen no van a ser suficientes.

Este escenario que tiene una alta transmisión del virus, solo se debe a una razón y es la nueva variante británica, es lo que ha informado Antonio Zapatero, el viceconsejero de Sanidad, en la misma rueda de prensa, donde ha dicho también, que la transmisión de dicha variante está en una media en la comunidad en un 9%, a pesar de que hay zonas en las que puede ir de un 7% a estar por arriba de un 33%. Y este mismo viernes, ha sido asegurado por el Gobierno británico, que esta modificación de la covid es un 30% más mortal.

El viceconsejero, conoció la noticia durante la comparecencia, y su estimación ha sido que si se observa en los países del entorno que se duplica y hasta triplica todas las semanas, en dos o tres semanas, esta va a ser la mayoritaria. Ante esto, Ruiz Escudero, al igual que Zapatero pidieron no autoconfinamiento pero sí responsabilidad, mantener la distancia de seguridad y tener los menos contactos posibles. Y el consejero ha dicho que no están en Madrid, ni en su país para hacer actuaciones que no sean esenciales.

El margen de maniobra para los próximos 14 días, no está siendo visto por los profesionales del sistema sanitario, como tampoco en los expertos en epidemiologia y salud pública, ya que el periodo de tiempo en el que las cifras de contagios de los últimos días van a tardar en ser reflejados en ingresos y entradas en UCI, con un poco más de decalaje en las muertes. El epidemiólogo Fernando García, de Asociación Madrileña de Salud Pública, dijo este jueves que era prácticamente inevitable el endurecimiento de las medidas.

Por parte de los especialistas, este posicionamiento no ha sido repentino, ya que tienen más de una semana haciendo alertas de que eran necesarios protocolos mucho más estrictos, para que se frenara una tercera ola, que está teniendo más de vertical que de diagonal. Los hospitales han visto como la velocidad de los ingresos, en los últimos siete días se aceleraba hasta un ritmo, en el que los facultativos como los científicos, han equiparado mucho más la primera ola que la segunda. Las plantas de agudos han crecido en su ocupación siete puntos: el pasado viernes había 2.839 pacientes hospitalizados (21,05%) y este el número asciende a 3.854, un 28,5%.

En las unidades de cuidados intensivos la crecida ha sido mucho mayor, y mucho más grave,  ya que en estas se encuentran puestas todas las miradas, debido a que su margen de maniobra depende no solo el resto del hospital, sino la vida de los pacientes con la infección más agudizada. El pasado 15 de enero había 472 críticos en UCI, según el informe diario de la Consejería de Sanidad, un 100% de ocupación; conforme a los últimos datos que ha publicado este viernes la Sociedad de Medicina Intensiva de Madrid, hay 612 enfermos en sus camas. Lo que quiere decir, que ya operan a 130% de su capacidad, la estructural, sin contar los quirófanos, unidades postquirúrgicas o de reanimación o cualquier otra zona reconvertible para tratar a estos pacientes, los que no pueden respirar por sí mismos. Decía este jueves el vicepresidente de esa sociedad médica, Daniel Ballesteros, que Las semanas que quedan por venir, será pavorosas. Con esos mismos datos, el viceconsejero Zapatero afirmó esta tarde que la situación no es crítica si la comparamos con la primera ola.

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