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Sonora refuerza la prevención de las enfermedades del corazón

El Gobierno de Sonora, a través de la Secretaría de Salud Pública (SSP), ha reforzado las acciones destinadas a prevenir las enfermedades cardiovasculares, una de las principales amenazas para la salud de la población adulta. La estrategia pone el foco en la detección temprana de factores de riesgo y en la adopción de hábitos de vida más saludables.

La hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el sobrepeso, el sedentarismo y el consumo de tabaco pueden aumentar las probabilidades de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular. Muchos de estos problemas avanzan durante años sin síntomas claros, por lo que las revisiones médicas periódicas resultan esenciales.

La prevención empieza antes de que aparezcan los síntomas

Las autoridades sanitarias recomiendan que la población conozca sus principales indicadores de salud, como la presión arterial, los niveles de glucosa y el colesterol. Identificar una alteración a tiempo permite iniciar medidas de control y reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

En este contexto, las acciones preventivas de la Secretaría de Salud Pública buscan acercar información y atención a la ciudadanía, especialmente a las personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiaca o que presentan varios factores de riesgo.

  • Controlar de forma periódica la presión arterial.
  • Realizar revisiones para detectar diabetes y colesterol elevado.
  • Mantener un peso saludable mediante una alimentación equilibrada.
  • Practicar actividad física de manera regular.
  • Evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.
  • Seguir las indicaciones médicas cuando exista un diagnóstico previo.

Alimentación y ejercicio, pilares de la salud cardiovascular

Una dieta cardiosaludable debe incluir frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteínas con bajo contenido en grasas. También conviene reducir el consumo de sal, bebidas azucaradas, alimentos ultraprocesados y productos con grasas saturadas o trans.

Disminuir la cantidad de sal es especialmente importante para ayudar a controlar la presión arterial. En muchas ocasiones, el sodio está presente en alimentos preparados y no solo en la sal que se añade durante la cocción, por lo que leer el etiquetado puede facilitar decisiones más saludables.

La actividad física también desempeña un papel esencial. Caminar, montar en bicicleta, nadar o realizar ejercicios adaptados a la condición de cada persona puede contribuir a mejorar la circulación, controlar el peso y reducir la tensión arterial. Quienes llevan una vida sedentaria deben comenzar de forma progresiva y consultar con un profesional si tienen alguna enfermedad diagnosticada.

Mayor atención a los grupos de riesgo

Las personas con hipertensión, diabetes, obesidad o antecedentes familiares de problemas cardiovasculares necesitan un seguimiento más estrecho. También deben prestar especial atención quienes fuman, duermen mal, mantienen niveles elevados de estrés o tienen una alimentación desequilibrada.

El control médico no debe abandonarse aunque el paciente se encuentre bien. La ausencia de molestias no significa que la presión arterial o la glucosa estén dentro de los valores adecuados. Además, suspender un tratamiento por cuenta propia puede aumentar el riesgo de complicaciones.

La prevención también incluye reconocer las señales de alarma. Un dolor o presión intensa en el pecho, dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, mareo o dolor que se extiende hacia el brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula requieren atención urgente.

Actuar rápido ante un posible infarto o ictus

En caso de sospecha de infarto, la recomendación es solicitar ayuda médica de inmediato y no trasladar a la persona por medios propios si existe una alternativa de emergencia. La rapidez puede ser decisiva para limitar el daño en el corazón.

En los accidentes cerebrovasculares, algunas señales frecuentes son la desviación de la boca, la debilidad o pérdida de fuerza en un brazo, y las dificultades para hablar o entender. Ante estos síntomas, aunque desaparezcan después de unos minutos, es necesario acudir urgentemente a un servicio sanitario.

La responsabilidad es compartida

La Secretaría de Salud Pública insiste en que la prevención de las enfermedades del corazón requiere la participación de las instituciones, los profesionales sanitarios y la ciudadanía. La información, el acceso a revisiones y el acompañamiento médico deben ir unidos a decisiones cotidianas orientadas a proteger la salud.

Adoptar cambios pequeños y sostenidos puede marcar una diferencia: caminar a diario, reducir la sal, dejar de fumar, controlar el peso y acudir a las revisiones recomendadas. Con estas medidas, Sonora busca avanzar hacia una población más consciente de sus riesgos y mejor preparada para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

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