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David Pérez Lago, el otro triunfador tras el juicio de la operación Mito

David Pérez Lago ha quedado absuelto de los delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales por los que fue juzgado en el marco de la operación Mito. El fallo sitúa al hijastro de Laureano Oubiña como uno de los principales beneficiados del procedimiento, después de que no se haya acreditado su responsabilidad penal más allá de toda duda razonable.

La resolución adquiere especial relevancia por el perfil de Pérez Lago dentro del entorno del narcotráfico gallego. Durante la investigación, la Policía lo consideró uno de los hombres de confianza de Sito Miñanco, una figura histórica del tráfico de cocaína en España. Sin embargo, esa valoración policial no ha sido suficiente para sostener una condena judicial.

Una absolución frente a las sospechas policiales

El caso vuelve a poner de manifiesto la diferencia entre una hipótesis de investigación y una responsabilidad penal probada. La inclusión de una persona en el entorno de un investigado, su relación familiar o sus contactos con determinados círculos no bastan, por sí solos, para acreditar la participación en una operación de narcotráfico.

En el proceso seguido por la operación Mito, David Pérez Lago estaba acusado de delitos relacionados con la introducción o gestión de droga y con el supuesto blanqueo de los beneficios obtenidos. La absolución implica que el tribunal no ha encontrado pruebas concluyentes para atribuirle esos hechos.

El pronunciamiento no equivale a una declaración sobre la trayectoria de otras personas investigadas ni elimina las sospechas que pudieron orientar las pesquisas policiales. Sí establece, en cambio, que esas sospechas no alcanzaron el nivel de certeza exigible para dictar una sentencia condenatoria contra Pérez Lago.

El peso de un apellido ligado al narcotráfico

La figura de David Pérez Lago ha estado condicionada por sus vínculos familiares y por su proximidad a algunos de los nombres más conocidos del narcotráfico gallego. Es hijastro de Laureano Oubiña, uno de los protagonistas más conocidos de la historia del tráfico de drogas en las Rías Baixas.

Ese contexto convirtió su nombre en una pieza destacada de la investigación. La Policía lo situó además cerca de Sito Miñanco, otro de los grandes capos de las redes de cocaína que operaron durante décadas en Galicia. No obstante, la relevancia de esas relaciones en el plano policial no se ha traducido en una condena por narcotráfico o blanqueo.

La sentencia recuerda que el parentesco, la amistad o la pertenencia a un determinado círculo social deben acompañarse de elementos objetivos que demuestren una conducta delictiva concreta. Sin esa conexión directa, la acusación no puede prosperar únicamente sobre la base de antecedentes, reputaciones o relaciones personales.

La operación Mito, bajo el foco judicial

La operación Mito puso bajo investigación a varias personas presuntamente relacionadas con actividades de narcotráfico y con la ocultación de capitales procedentes de esas operaciones. Como sucede en este tipo de procedimientos, la causa combinó la investigación de las redes dedicadas al tráfico de drogas con el análisis del patrimonio y de los movimientos económicos de los sospechosos.

El blanqueo de capitales exige demostrar que determinados bienes o fondos tienen un origen delictivo y que el acusado participó de forma consciente en su ocultación, transformación o integración en la economía legal. No basta con detectar un patrimonio llamativo o relaciones con personas investigadas por narcotráfico.

En el caso de Pérez Lago, la absolución alcanza precisamente a los dos ejes principales de la acusación: el tráfico de drogas y el blanqueo. La decisión judicial cierra, por ahora, la posibilidad de imponerle una pena por esos hechos dentro de este procedimiento.

El valor de la presunción de inocencia

El desenlace también incide en uno de los principios básicos del sistema penal: la presunción de inocencia. Corresponde a la acusación demostrar la participación del procesado y no al acusado probar que no cometió el delito. Cuando las pruebas no son suficientes o dejan margen para una duda razonable, la respuesta debe ser absolutoria.

Para Pérez Lago, el fallo supone salir judicialmente indemne de una causa que podía haber consolidado su imagen como integrante de una estructura dedicada al narcotráfico. Para la investigación, representa la diferencia entre identificar a una persona como relevante dentro de un entorno criminal y conseguir que esa vinculación quede probada en un tribunal.

David Pérez Lago se convierte así en el otro triunfador del juicio de la operación Mito. Su absolución no borra el interés policial que despertó su figura, pero sí fija el límite que debe separar las sospechas de una condena: la existencia de pruebas sólidas, directas y suficientes sobre la comisión de los delitos imputados.

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