Estrellas descartadas: quiénes pierden la opción a premios por la regla de los 65 partidos
La NBA nunca ha sido una liga que perdone las ausencias prolongadas, y la temporada actual no es la excepción. Desde el arranque, las lesiones están haciendo estragos y ponen en jaque las opciones de varios jugadores fundamentales para los premios individuales. En particular, la regla que exige disputar al menos 65 partidos para poder ser considerado en las votaciones del MVP y otros galardones está dejando fuera a nombres importantes. Analizamos qué jugadores están quedando descartados y cómo esta norma afecta la percepción y el valor de estos talentos.
La regla de los 65 partidos: un filtro riguroso
La NBA implementó una norma clara para que un jugador pueda competir en igualdad de condiciones para premios como el MVP, el Mejor Defensor o el DPOY. Para ello, debe participar en un mínimo de 65 encuentros de temporada regular, es decir, el 79% de los 82 partidos.
Esta regla busca premiar no solo la calidad y el rendimiento, sino también la constancia y la disponibilidad. No obstante, en un deporte tan exigente y físico como el baloncesto profesional, donde las lesiones son inevitables, muchas estrellas terminan pagando las consecuencias.
¿Quiénes están descartados para los premios por la limitación de partidos?
En lo que va de la temporada, varios protagonistas se están quedando fuera del radar de los votantes por no superar el umbral de partidos jugados. Destacan:
- Joel Embiid (Philadelphia 76ers): La superestrella pívot de los 76ers ha sufrido problemas físicos que lo han mantenido fuera de varios encuentros. Aunque su impacto en cancha es indiscutible, llegar a 65 partidos parece improbable, lo que complica su candidatura al MVP o a Mejor Defensor.
- Luka Doncic (Dallas Mavericks): El esloveno ha lidiado con molestias que han reducido su participación en la campaña. Sus números son de élite, pero la regla le merma sus opciones.
- Jayson Tatum (Boston Celtics): Otro talento en pleno auge que se ha visto frenado por lesiones. Esta situación también afecta la valoración de su temporada a ojos del jurado.
Otros jugadores que podrían seguir el mismo camino
Más allá de estas estrellas, la lista incluye a otros jugadores con impacto significativo, pero con múltiples ausencias:
- Kawhi Leonard (Los Angeles Clippers)
- Anthony Davis (Los Angeles Lakers)
- James Harden (Philadelphia 76ers)
- Jimmy Butler (Miami Heat)
En todos estos casos, la irregularidad en la disponibilidad merma no solo su contribución en pista, sino la posibilidad de ser reconocidos por la actuación global en la temporada.
¿Es justa la regla de los 65 partidos?
El debate está abierto. Por un lado, la norma fomenta la competitividad y el compromiso durante toda la campaña regular. Por otro, la realidad del juego hace que los descansos y las lesiones formen parte del calendario. Algunos expertos y aficionados argumentan:
- Que los jugadores disponibles y de alto rendimiento merezcan reconocimientos.
- Que excluir a talentos con problemas físicos, pero con impacto diferencial, limita la justicia en la valoración del mejor de la liga.
Sin embargo, el consenso actual sostiene que mantenerse sano y rindiendo de forma constante es parte del reto para lograr el estatus de MVP o del mejor en cualquier especialidad.
El impacto en los equipos y las expectativas
Que jugadores clave no puedan disputar la mayor parte de la temporada va más allá de lo individual. Los equipos sufren en la clasificación y su potencial se ve comprometido. Además, al no contar con sus estrellas en plenitud, la narrativa sobre la temporada se transforma, abriendo espacio a otros nombres y sorpresas.
Un llamado a la resiliencia
Para los jugadores, esta situación no es el fin del camino sino una motivación para recuperar su mejor nivel y mantenerse saludables en ciclos venideros. Para los aficionados, es importante valorar el esfuerzo y la pasión, más allá de los premios y reconocimientos.
Conclusión
La regla de los 65 partidos obliga a las superestrellas de la NBA a no solo ser brillantes en la pista, sino también a mantenerse firmes contra los obstáculos físicos que presenta una temporada maratoniana. Aunque por el momento nombres ilustres se quedan fuera de la lucha por los premios, hay un mensaje claro que trasciende: la grandeza se mide en consistencia, sacrificio y entrega constante. La NBA, con su exigente calendario y la feroz competencia, desafía a sus mejores a ser no solo espectaculares, sino también duraderos.
La temporada actual se configura como una prueba de carácter y resistencia, donde la salud se convierte en un premio silencioso, tan valioso como los trofeos que todos quieren conquistar.



