Ayuso desautoriza en el PP las agresiones a Vox en las elecciones de Madrid

Solo estimulara el cara a cara con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

GRAF4684. MADRID, 09/03/2020.- La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la rueda de prensa tras su reunión con los portavoces de los Grupos Parlamentarios con representación en la Asamblea de Madrid, en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la CAM, convocada con carácter extraordinario para abordar la situación del coronavirus en la región. EFE/Javier Lizón

La plantilla de campaña de Isabel Díaz Ayuso, quiere moverse con la máxima autonomía en el proyecto de la estrategia electoral para las elecciones del 4 de mayo. Se aprecian irrebatibles y con un absoluto control de la situación.

Los acosos continúan en aumento, una vez descontado el efecto Iglesias, y en ese grupo expresan que la candidata requiere que no haya intromisión dificultad ni alocución que fracturan con su eje. La mención a las injerencias señala a algún nombre de la dirección nacional del partido, y a otras voces igualmente de primer nivel, pero que no están en la idéntica vibración electoral que exigen en estos momentos la presidenta. Lo cual no quiere decir que no vaya a haber cooperación. Acá se cuenta con todo el mundo, apuntan.

 

Hace dos años, en sus primeros comicios como candidata, Ayuso no era nadie dentro del partido. Ahora, no obstante, su trascendencia  nacional ha trasportado a que en su formación la vean con temor porque conocen que es un aprecio en aumento.

En su campaña del 4-M, la candidata no quiere salidas de tono contra Vox, por eso ha solicitado que no se hable del partido de Santiago Abascal. Y esto es una corrección a la estrategia que siguió en las generales la dirección nacional.

Campaña llave nacional

Ayuso hará una campaña presidencialista, en clave nacional, arriesgando en la parcela de Pedro Sánchez para exhibirse como la muralla de control de la alianza que gobierna en el Palacio de la Moncloa. Expresan que tiene aptitud de aspirar voto no sólo de centro, sino igualmente voto de izquierdas, que en estos comicios elegirá la papeleta meditando más en el bolsillo que en los asuntos ideológicos.

El seguimiento de lo que se distribuye en los comicios del 4 de mayo impone a Pablo Casado a no permanecer al margen. El líder popular tiene que realizar su particular campaña y buscar una zona que en la noche electoral le autorice distribuir el triunfo de su candidata: sólo apuestan a ganar. Ni en Génova ni en Sol sopesan la derrota ni perder el gobierno autonómico.

La planificación de Isabel Díaz Ayuso coloca en evidencia el rompimiento de Casado con Vox, hasta el lugar de que la candidata no sostendría dificultad en gobernar con el partido de Santiago Abascal si, logrando la oportunidad, ésta fuera una situación del convenio. Pero en su plantilla esperan en que su apuesta por eludir su enfrentamiento con ellos, y en algún punto hasta desconocerles, obre para disolver la señal verde y obtener una desigualdad en escaños lo suficientemente amplio como para que Ayuso esté en aptitud  de señalar límites a las condiciones a su investidura.

Formalmente el grupo de Ayuso afirma que consideran con todo el partido, pero en su idea fija por controlar los anuncios y esquivar salidas de tono entra igualmente la obligación de vigilar, a su vez, los mensajes que llegan de otros espacios de la estructura política. La pandemia determina ya de por sí los actos y la intervención de otros barones, pero, en algún caso, Ayuso se resguarda por sí sola para hacer frente al cuerpo a cuerpo con el presidente del Gobierno y sus ministros. Y los barones conservadores del PP no son mirados como un apoyo que sume en una campaña completamente polarizada y en la que explotara en su máxima fuerza el combate Sánchez-Ayuso, que la presidenta madrileña ha ido sembrando durante toda la dirección  de la pandemia.

Casado se realizara con una fuerte agenda en campaña, pero el apoyo de las estructuras territoriales será insignificante. La relevancia absoluta debe ser constantemente del candidato. Cuanta menos personas esté bailando en una campaña, menos probabilidades de malograr, reiteran.

Casado dirigió ayer la Junta Directiva Nacional del PP, en una foto en la que a uno de sus costados posó Teodoro García Egea, recado para los que discuten su dirección dentro del partido, a la vez con la reclamación de su triunfo en la moción de censura en Murcia; y, al otro lado, la presidenta madrileña.

El líder emplea para soltar un recado saturado de propósito en clave interna. En la asamblea del máximo órgano entre congresos, enseño a los suyos para que no se dejen trasladar por el clima del momento, por las murmuraciones o las agresiones en redes sociales a su liderazgo o a su grupo. Como si la verdad mediática mantuviera vida propia, al borde de lo que se propague desde dentro de su propia estructura política, Casado amparo que requiere tiempo y afeó al PP que se decaiga con cada golpe de tuit. «No podemos morir cada atardecer».

El partido entró en shock tras el porrazo de las elecciones catalanas, y aun cuando Casado recupero ayer como una ayuda de sus gobiernos autonómicos lo sucedido estas semanas con las mociones de censura, la verdad es que dentro del PP son responsables de que la crisis de Ciudadanos, y las mociones, dejan más endeble al Gobierno de Murcia y sin la mayoría absoluta al de Castilla y León. Sánchez ha salido derrotado y el PP más sólido. Como expresan en mi tierra, fueron a por lana y salieron trasquilados, explico ante la Junta Directiva.

En correspondencia a Madrid, el líder popular apoyo que las elecciones autonómicas serán el primer enorme capítulo de la unificación del centro derecha, y que el partido debe laborar para establecerse como la única casa común del centro derecha.

Si con alguien hay que unir el Partido Popular es con la sociedad española. Somos el lugar de encuentro de todos los que procuran una opción al sanchismo. La única casa común del centro derecha europeísta y constitucionalista.

Feijóo mantiene silencio frente a Génova

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no asistió ayer a la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP. Su gobierno argumento esta ausencia telemática por motivos de agenda. Feijóo se ha separado de la decisión de la dirección de fracturar con el pasado con actitud como la variación de sede. Y además ha distinguido en lo que perjudica a la política de alianzas y en la relación con Vox. Las coacciones territoriales de Génova menos aun cuentan con su anuencia. Casado contraprogramó ayer la sesión del juicio por la caja B del partido, en la que se presentaron como testigos la plana mayor del ciclo de Rajoy y Aznar, con una reunión del máximo órgano entre congresos, en la que recupero su liderazgo.

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