Barones de PSOE y PP han exigido «grandes consensos» en políticas

En este momento en el cual la inflamación electoral ha empezado a perder fuelle y en el horizonte han aparecido en el final de la pandemia y el comienzo de la recuperación económica, los barones del PSOE y del PP han puesto el foco en la posibilidad de que sus formaciones vayan a acometer las grandes reformas pendientes. O, en tanto menos, vayan a llegar a «grandes consensos» en la línea de los que vayan a venir demandando la UE y el Banco de España.

Varios de los principales presidentes autonómicos socialistas y populares ya han puesto las cartas encima de la mesa. Tratándose de Alberto Núñez Feijóo (Galicia), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Juanma Moreno (Andalucía), Javier Lambán (Aragón) o Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León).

Otros, como Guillermo Fernández Vara (Extremadura), Fernando López Miras (Murcia) o Ximo Puig (Comunidad Valenciana), han abogado por un mejor equilibrio entre salud y economía, más allá de siglas.

Todos estos han apostado porque se afronte la meseta de la legislatura teniendo el afán de entendimiento que brilló por su ausencia hasta este momento entre el PSOE y el PP. Las dos formaciones solamente han acercado a posturas sobre salud y la UE en la Comisión para la Reconstrucción del Congreso. Sin embargo 10 meses más tarde, estos avances continúan siendo papel mojado.

En este momento, los barones han reclamado «consensos» que son amplios en sanidad (el refuerzo de la «cogobernanza», la salida de la pandemia, la vacunación, la mejoría de la atención primaria…) y economía (salvar al turismo, la mejora de la situación de los autónomos, apuntalar las pensiones, aprovechar al máximo y de forma certera los fondos europeos, la ayuda en contra de la despoblación, remozar la financiación regional…).

De igual forma, van a convenir en agilizar y la mejora de la imagen de la Justicia, en este momento que socialistas y populares han querido llegar a un acuerdo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial, pese a que todavía no se encuentran negociando el detalle de las cesiones el cual implica en definitiva todo este proceso de ese tipo.

Los tres presidentes regionales que escenificaron con mayor claridad su afán de trascendencia de las siglas en un instante de emergencia nacional como ha sido el actual han sido Lambán, Page y Mañueco. Los tres suscribieron el Pacto de Albarracín, por medio del cual se han rebelado en contra del abandono de las zonas despobladas («la España abandonada») y han reclamado más fondos europeos para la convergencia entre las áreas rurales y las industrializadas.

El barón socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha sido quien ha alzado la voz en nombre de sus colegas para que se reclame una política sin anteojeras ideológicas, pero también se encuentra centrada en la gestión: «Los tres presidentes que estamos aquí somos partidarios de los consensos; de los consensos que traen a España estabilidad y mayorías», como una contraposición a «la realidad del país y del Parlamento es una vida política fragmentada». «Estamos dando un ejemplo muy claro de que hay que ponerse de acuerdo en lo esencial», a subrayado este jueves, en un mensaje que estuvo dirigido a los líderes nacionales, Pedro Sánchez y Pablo Casado. Lambán y Mañueco asintieron.

Así mismo, la Junta de Andalucía han abogado por los «grandes consensos» para poder salir de la crisis doble en la cual se encuentra sumida España. En dicho punto, el entorno de Juanma Moreno ha apelado a un gran acuerdo para «salvar» la temporada de turismo, que ha sido uno de los motores económicos principales del país y de esta comunidad. En dichas ideas ha coincidido hace poco la presidenta del Parlamento de Andalucía: «Ante la adversidad y desafíos es más necesario que nunca tener instituciones fuertes para que la crispación no se convierta en el mejor aliado de quienes apuestan por la ruptura constitucional» .

Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, ha estado abogando porque se priorice en la «prudencia, con equilibrio y con mesura». Y porque se base el consenso político «en el enorme y difícil equilibrio entre la salud y la economía». Feijóo ha entrado el día de ayer al debate, y ha asegurado que en España tiene que tenerse «un cambio de ciclo» para que el país vire hacia «una política más occidental, más europea, más previsible» y con «el listón» más elevado.

López Miras ha sido muy claro en su petición de un consenso económico para que se proteja a los autónomos y las pymes. De igual manera, en temas sanitarios: «No tomar decisiones porque te pueden afectar electoralmente no es forma de combatir la pandemia. Aquí estamos para proteger a los ciudadanos como sea, sin mirar el coste político».

 

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