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China estudia convertir su deuda pública en una herramienta para reforzar el yuan

China podría poner en circulación hasta 1,5 billones de dólares en deuda soberana para atraer a inversores internacionales, aliviar las tensiones de financiación y ampliar el papel del yuan en los mercados globales. La propuesta, defendida por uno de los economistas más influyentes del país, abriría una nueva etapa en la relación de Pekín con los compradores extranjeros de bonos.

El plan persigue aumentar de forma notable la participación internacional en la deuda pública china. Según esta visión, la propiedad extranjera podría acercarse al 20% del mercado de bonos soberanos, frente a los niveles actuales, todavía reducidos en comparación con otras grandes economías. La medida ofrecería una base de inversores más amplia para financiar al Estado y contribuiría a mejorar la liquidez del mercado.

Más deuda para aliviar la presión sobre la financiación

La economía china afronta un periodo de menor dinamismo, con una demanda interna contenida, dificultades en el sector inmobiliario y una presión creciente sobre las finanzas de algunas administraciones locales. En este contexto, una mayor emisión de bonos soberanos permitiría canalizar recursos hacia el gasto público y las políticas de estímulo sin depender únicamente de la financiación doméstica.

La entrada de capital extranjero también podría reducir parte de la tensión que soportan los bancos y las entidades financieras chinas. Si los inversores internacionales comprasen una proporción mayor de los títulos emitidos por Pekín, el Gobierno dispondría de más margen para sostener proyectos de inversión, infraestructuras y medidas destinadas a estabilizar la actividad.

La propuesta no implica necesariamente que China vaya a colocar de una sola vez toda esa cantidad en los mercados. El volumen de 1,5 billones de dólares representa una posible expansión de la oferta de deuda y una referencia sobre el potencial de crecimiento del mercado. La aplicación, en caso de producirse, tendría que ser gradual para evitar alteraciones bruscas en los tipos de interés y en el valor del yuan.

El yuan ganaría presencia internacional

La internacionalización de la moneda china es otro de los objetivos centrales. Una mayor presencia de bonos soberanos denominados en yuanes ofrecería a bancos centrales, fondos de inversión y grandes gestoras un activo adicional para diversificar sus reservas.

El mercado de deuda pública es una pieza esencial para que una moneda alcance una mayor relevancia global. Los inversores necesitan activos líquidos, previsibles y fáciles de negociar. Si China consigue ampliar la base de compradores extranjeros y facilitar el acceso a sus bonos, el yuan podría ganar peso en las carteras internacionales y en las operaciones comerciales y financieras.

Este proceso también contribuiría a reducir la dependencia del dólar en determinados intercambios. Sin embargo, el avance del yuan no dependerá solo del tamaño de las emisiones. La confianza en la transparencia del mercado, la facilidad para mover capitales y la previsibilidad de las decisiones regulatorias serán factores decisivos.

El temor de Pekín a perder estabilidad cambiaria

El principal obstáculo para esta estrategia se encuentra en la tradicional cautela de las autoridades chinas ante la deuda exterior. En Pekín existe la percepción de que una presencia excesiva de inversores internacionales puede aumentar la volatilidad del mercado y debilitar la estabilidad del yuan.

Los fondos extranjeros pueden modificar sus posiciones con rapidez cuando cambian las expectativas sobre los tipos de interés, el crecimiento económico o la política monetaria. Una venta simultánea de bonos podría provocar salidas de capital, elevar la presión sobre la moneda y complicar la gestión financiera del Gobierno.

Por este motivo, la apertura tendría que combinarse con mecanismos de control y con una comunicación clara. China podría priorizar a inversores institucionales de largo plazo, ampliar los canales de acceso de forma progresiva y mantener una supervisión estrecha de los flujos de capital.

Qué puede atraer a los compradores internacionales

China cuenta con un mercado de deuda de gran tamaño y con una posición fiscal que, pese a las presiones existentes, puede resultar atractiva para determinados inversores. Los bonos soberanos ofrecen exposición a la segunda mayor economía mundial y permiten diversificar carteras concentradas en deuda estadounidense, europea o japonesa.

Además, una eventual mejora de la liquidez y de la accesibilidad del mercado podría aumentar el interés de los fondos globales. Para convencer a estos compradores, Pekín tendría que ofrecer condiciones estables, información financiera suficiente y garantías de que las reglas de inversión no cambiarán de forma imprevisible.

El atractivo, no obstante, dependerá también del comportamiento del yuan. Si la moneda mantiene una trayectoria descendente frente al dólar, las ganancias obtenidas por los bonos pueden quedar anuladas por las pérdidas cambiarias. Por ello, la estabilidad monetaria seguirá siendo un elemento fundamental para captar capital.

Una oportunidad con riesgos

La venta de deuda pública a gran escala podría proporcionar a China financiación adicional y acelerar la transformación del yuan en una moneda con mayor presencia internacional. También enviaría una señal de confianza en la capacidad del país para sostener su mercado financiero en un momento de incertidumbre económica.

Pero la estrategia entraña riesgos. Una dependencia mayor de los inversores extranjeros aumentaría la sensibilidad de los mercados chinos a los cambios globales. Asimismo, si la oferta de bonos creciera demasiado rápido, los precios podrían caer y los costes de financiación aumentar.

La decisión final dependerá de que Pekín logre equilibrar dos objetivos: captar capital internacional y conservar el control sobre la estabilidad financiera. Si supera sus reticencias, China podría convertir su deuda soberana en uno de los instrumentos más importantes para impulsar el yuan y reforzar su posición en la economía mundial.

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