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El decreto Maricarmen divide a Junts ante la votación de las medidas de vivienda

Junts llega dividido a la votación de los dos reales decretos ley de vivienda que el Pleno del Congreso debatirá este viernes. Mientras el secretario general de la formación, Jordi Turull, se inclina por respaldar el llamado decreto Maricarmen, varios diputados del partido son partidarios de rechazarlo.

La dirección de Junts celebrará este jueves por la noche una reunión telemática para cerrar la posición definitiva. La Ejecutiva está convocada a las 21.00 horas y deberá resolver las diferencias internas antes de que sus parlamentarios acudan al hemiciclo.

El debate se centra principalmente en uno de los dos textos impulsados por el Ministerio de Vivienda y negociados con la formación independentista. Respecto al segundo decreto, que establece la prórroga automática de los contratos de alquiler, el criterio de Junts parece más definido: sus siete diputados votarán en contra.

Turull apuesta por facilitar la convalidación

La posición de Jordi Turull apunta a un voto favorable al decreto Maricarmen. El dirigente considera que el acuerdo alcanzado con el Gobierno contiene elementos suficientes para justificar el apoyo de Junts, aunque la postura no cuenta con el respaldo unánime del grupo parlamentario.

La discrepancia entre la dirección del partido y sus diputados refleja la tensión habitual en Junts cuando debe decidir sobre iniciativas del Ejecutivo central. La formación mantiene una estrategia de presión sobre el Gobierno, pero al mismo tiempo evalúa cada medida en función de su impacto en Cataluña y de las concesiones obtenidas durante la negociación.

El debate interno no es menor. En una votación en la que el margen parlamentario del Ejecutivo es estrecho, el sentido del voto de Junts puede resultar determinante. El Gobierno necesita reunir apoyos suficientes para convalidar los reales decretos ley y evitar que las medidas queden anuladas.

Dos decretos y dos posiciones distintas

La principal dificultad para Junts reside en separar la valoración de los dos textos. La dirección diferencia entre el decreto negociado directamente con el partido y la prórroga automática de los contratos de alquiler, que no ha generado el mismo nivel de consenso.

En el segundo caso, el rechazo parece prácticamente decidido. Junts sostiene que la prórroga automática no responde a sus planteamientos y ha descartado respaldar la iniciativa. La formación considera que esta medida puede prolongar situaciones contractuales sin ofrecer una solución estructural al mercado del alquiler.

El decreto Maricarmen, en cambio, ha sido objeto de conversaciones específicas entre el Ministerio de Vivienda y Junts. Ese proceso explica que Turull defienda una actitud más favorable, pese a las reticencias expresadas por parte de los diputados.

Una decisión con impacto político

La votación tendrá consecuencias más allá de la tramitación de las medidas de vivienda. Un apoyo de Junts permitiría al Gobierno presentar la convalidación como una muestra de capacidad de acuerdo en un Congreso fragmentado. Un rechazo, en cambio, evidenciaría las dificultades del Ejecutivo para mantener una mayoría parlamentaria estable.

Para Junts, la decisión también implica equilibrar dos objetivos. Por un lado, la formación quiere hacer valer su capacidad de influencia y obtener resultados concretos para Cataluña. Por otro, necesita evitar que sus acuerdos con el Gobierno sean interpretados como un respaldo general a la política del Ejecutivo.

La reunión de la Ejecutiva servirá para intentar unificar el mensaje y evitar que la discrepancia se traslade públicamente al Pleno. La dirección tendrá que valorar si mantiene la recomendación de apoyar el decreto Maricarmen o si adapta su posición a la opinión mayoritaria de los diputados.

Puigdemont vuelve a reunir a la cúpula del partido

La convocatoria llega en una fecha especialmente significativa para el independentismo catalán. El 1 de octubre, Carles Puigdemont ha reunido a la dirección de Junts, aunque esta vez el motivo no es la organización de una consulta, sino una votación parlamentaria decisiva sobre vivienda.

Puigdemont mantiene un papel central en la estrategia política de la formación y su criterio será relevante para resolver la disputa. La ejecutiva deberá fijar una directriz que permita a Junts afrontar la sesión del Congreso con una posición reconocible y evitar una imagen de división abierta.

El resultado de la reunión se conocerá pocas horas antes de la votación. Hasta entonces, la incógnita se concentra en el decreto Maricarmen: Turull se acerca al sí, mientras una parte de los diputados reclama tumbarlo. Sobre la prórroga automática de los alquileres, el no del grupo parece, en cambio, prácticamente asegurado.

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