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El Gobierno adquirió vehículos para Marruecos a un grupo vinculado al director de la Policía

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación compró los vehículos especiales que posteriormente fueron cedidos a Marruecos para reforzar su control fronterizo con Ceuta a una empresa integrada en un grupo del que Francisco Pardo Piqueras, actual director de la Policía Nacional, fue apoderado.

La operación se canalizó a través de una fundación pública y quedó formalizada mediante cuatro contratos que suman 6,6 millones de euros. Aunque los expedientes se encuadraron en los programas de cooperación fronteriza con Rabat, el material entregado forma parte del mismo lote de vehículos que las autoridades marroquíes utilizan actualmente en la zona limítrofe con la ciudad autónoma.

Cuatro contratos adjudicados por 6,6 millones

Los contratos fueron adjudicados a una compañía perteneciente al grupo empresarial con el que estuvo relacionado Pardo Piqueras antes de asumir la dirección de la Policía Nacional. La documentación sitúa la adquisición dentro de la colaboración española con Marruecos para reforzar la vigilancia y la gestión de los flujos migratorios en la frontera.

El procedimiento utilizado permitió que los vehículos fueran adquiridos por una entidad pública dependiente de Exteriores y entregados después a las autoridades marroquíes. De este modo, el material no quedó destinado a unidades españolas, sino que pasó a integrarse en los dispositivos desplegados por Marruecos junto a Ceuta.

La cuantía global de los cuatro contratos eleva el interés sobre la operación, tanto por el volumen económico como por la relación profesional previa entre el máximo responsable de la Policía y el grupo empresarial adjudicatario. Esa vinculación no implica por sí misma una irregularidad, pero plantea dudas sobre los controles aplicados y sobre la necesidad de extremar la transparencia en este tipo de compras.

Vehículos empleados en la frontera con Ceuta

Los vehículos cedidos son unidades especiales preparadas para operar en entornos fronterizos. Marruecos las emplea en los dispositivos de control desplegados frente a Ceuta, una zona considerada estratégica por Rabat y por España debido a la presión migratoria y a la intensa actividad de las redes de tráfico de personas.

El material ha sido presentado formalmente como equipamiento para la cooperación policial y la protección de la frontera. Sin embargo, su utilización sobre el terreno ha generado críticas por el carácter de algunos de los medios empleados y por el uso que pueden tener en operaciones de vigilancia, contención y despliegue operativo.

La controversia se centra en que estos vehículos, pese a haber sido adquiridos dentro de un programa civil de cooperación, se integran en unidades marroquíes con funciones que exceden la mera vigilancia administrativa. Su presencia en la frontera ha alimentado el debate sobre el alcance real de la ayuda española y sobre los mecanismos de seguimiento de los equipos entregados.

La relación empresarial de Francisco Pardo

Francisco Pardo Piqueras llegó a la dirección de la Policía Nacional tras una larga trayectoria política e institucional. Antes de ocupar el cargo, figuró como apoderado de una sociedad vinculada al grupo al que pertenece la empresa que recibió los contratos de Exteriores.

La existencia de esa relación previa es uno de los elementos centrales de la operación. La adjudicación no fue realizada directamente por la Dirección General de la Policía, sino por el Ministerio de Asuntos Exteriores mediante una fundación pública. Aun así, el vínculo profesional anterior del actual director policial obliga a analizar con detalle las fechas, los órganos que intervinieron y las declaraciones de ausencia de conflicto de intereses.

La información disponible no establece que Pardo Piqueras participara en la tramitación de los contratos ni que interviniera en la elección de la empresa. Tampoco permite concluir, por sí sola, que se produjera una actuación irregular. El elemento relevante es la coincidencia entre la adjudicación pública, la compañía beneficiaria y la relación empresarial que el responsable policial mantuvo en el pasado con el grupo.

Cooperación fronteriza y control del material

España mantiene con Marruecos una cooperación estrecha en materia migratoria y de seguridad. Dentro de ese marco, los sucesivos gobiernos han financiado o facilitado equipamiento para mejorar el control de las fronteras marroquíes y reducir las salidas hacia Ceuta, Melilla y las costas españolas.

Este tipo de acuerdos suele justificarse por la necesidad de contener las llegadas irregulares y combatir a las organizaciones dedicadas al tráfico de migrantes. No obstante, también exige garantías sobre el destino del material, su uso efectivo y el respeto a los derechos fundamentales en las actuaciones fronterizas.

El caso de los vehículos adquiridos por Exteriores vuelve a poner el foco en la transparencia de la cooperación con Rabat. Las principales cuestiones pasan ahora por conocer el contenido completo de los expedientes, las condiciones de entrega, los controles posteriores y el criterio utilizado para seleccionar a la empresa adjudicataria.

La operación combina así tres elementos especialmente sensibles: una contratación pública millonaria, la entrega de material operativo a un país tercero y la relación profesional previa entre el grupo beneficiario y el actual director de la Policía Nacional. La respuesta del Gobierno y la publicación íntegra de la documentación serán determinantes para aclarar el alcance de la actuación.

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