El PP sospecha que la polémica de Monasterio e Iglesias alimenta la recta final de la campaña de Podemos y Vox

La colisión en el debate coloca los focos en que Ayuso solo puede gobernar con la extrema derecha, conforme los sondeos.

El PP de Isabel Díaz Ayuso reaccionó este viernes con preocupación a la oportunidad de que el choque de Rocío Monasterio con Pablo Iglesias en el debate de la Cadena SER origine un punto de inflexión en una campaña que domina cómodamente hasta este momento. “Esto alimenta a los extremos, y ambos encantados”, expreso un dirigente conservador precisamente cuando los partidos enfrentan la recta final de la campaña. “Claramente buscan el enfrentamiento con la intención de movilizar a los suyos”,  explico otro político.

El PP requeriría a Vox para mantener el poder, conforme todos los sondeos. Igualmente, Díaz Ayuso desea gobernar en solitario, escarmentada como está por las pugnas diarias que vivió en el Ejecutivo de alianza que formó con Cs entre agosto de 2019 y marzo de 2021. Eso pone a los estrategas de la formación conservadora en una circunstancia sensible, porque pretenden a que Monasterio alcance los suficientes diputados como para que logre proclamar presidenta a su candidata, pero no tantos como para que pueda exigir su entrada en el Ejecutivo. Por eso el PP vive con inquietud los resultados del debate de la Cadena SER, que colocan el foco sobre Monasterio e Iglesias y logran desatar una variación del guion para lo que resta de campaña. ¿La razón? Cuando uno va encabezando las encuestas, como le ocurre a Díaz Ayuso, todo cambio es a peor.

En este sentido un dirigente cercano Ayuso, expreso en un acto institucional con los reyes que ellos están enfocados en su  campaña y en la agenda institucional de la presidenta y opino en relación al choque entre monasterios e iglesias subrayando que su opinión era personal y comparo.” Nosotros estamos centrados en nuestra campaña y en la agenda institucional de la presidenta”.

Le parece que [en Vox] están muy nerviosos, explicó un segundo interlocutor. “Nosotros condenamos toda la violencia y las amenazas vengan de donde vengan y las suframos nosotros u otros”, continuo. “Veo que claramente buscan el enfrentamiento con la intención de movilizar a los suyos”.

El PP entendió este viernes como una triple victoria que Díaz Ayuso no se encontrara presente en el debate de candidatos. Primero, porque así no tuvo que improvisar una reacción, y deliberar si continuar en el cara a cara radiofónico o levantarse para irse. Segundo, porque así no quedó reconocida con la extrema derecha en esa circunstancia, como sí le sucedió al PP de Madrid, que publicó un tuit que después tuvo que borrar (“Iglesias. Cierra al salir. 4 de mayo”). Y tercero, porque todo sucedió mientras Díaz Ayuso estaba en Alcalá de Henares en un acto con los Reyes, lo que la ayudo como referente institucional en Madrid, a juicio de la formación conservadora.

“No podemos estar constantemente con ese nivel de agresividad”, expreso Díaz Ayuso en un dialogo con los medios, avisando de que no sabía del incidente de primera mano, porque no lo había escuchado ni visto en directo. “Tenemos que reflexionar”, agrego comúnmente, equilibrando a Monasterio e Iglesias.

Ninguno en el PP de Madrid censuro que Monasterio hubiera puesto en duda las amenazas de muerte recibidas por Iglesias, y que también comparara recibir un sobre con balas con el lanzamiento de piedras contra un mitin de extrema derecha en Vallecas. Fue un ejemplo de la campaña de guante blanco que está planeando Díaz Ayuso con respecto a Vox.

En el debate de candidatos del miércoles, celebrado en Telemadrid, la líder del PP no nombra ni una sola vez a Monasterio. Una y mil veces citó la líder de extrema derecha a la conservadora, y una y mil veces hizo oídos sordos Díaz Ayuso. Los dos partidos procuran atraer a la misma bolsa de votantes. La presidenta de Madrid seduce al 8,8% de los electores que respaldaron a Vox en 2019, conforme el último sondeo del CIS. Y en esa circunstancia no le conviene acceder al choque que ofrece Monasterio para recalcar presuntas diferencias entre PP y Vox, sino conservar el statu quo.

Se trata de eludir la crítica directa y el enfrentamiento. Así, Díaz Ayuso ha llegado a censurar que Vox ponga en la diana a los menores extranjeros no acompañados que escucha la Comunidad de Madrid… sin nombrar a Vox.

Madrid no es xenofobia, es integración. Madrid no es inseguro, los delitos están disminuyendo, es una ciudad hospitalaria e integradora, especialmente de la inmigración, expreso el jueves.

Y cuando se le asocia a la extrema derecha, que la hizo presidenta en 2019, se aparta. “Aspiro a no tener socios”, afirmo esta semana.

Pero algo vario este viernes. El debate alumbro con toda claridad varias de las partes más oscuras del plan de Vox. Y como el PP le requerirá para gobernar, la dificultad perseguirá a Díaz Ayuso lo que queda de campaña.

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