La Puerta del Sol y La Moncloa echan el resto en la campaña que arranco este domingo

Son los dos gobiernos más mediáticos y tal vez con más poder del país: La Moncloa y la Puerta del Sol. Tienen grandes diferencias, pero igualmente muchas similitudes: ambos cuentan como jefes de Gabinete con dos maestros electorales: Iván Redondo y Miguel Ángel Rodríguez. Es algo plenamente diferente: no ocurría en los otros gobiernos autonómicos desde que justamente Redondo estableció el modelo en Extremadura (cuando asesoraba al PP) hace casi una década, y no había transcurrido nunca en La Moncloa. Y los dos, desde su núcleo de poder, con sus despachos próximos a los líderes, guían las campañas del PSOE y del PP y afrontan sus tácticas para la enorme lucha  política del año: los comicios de Madrid. Este domingo arranco oficialmente una campaña que en verdad empezó hace meses, cuando Rodríguez llegó a la Puerta del Sol.

Ambos imaginan la política como una campaña invariable en la que todo tiene resultado electoral, y ambos muestran su administración Sánchez la vacunación y el plan de recuperación para sacar a España de la crisis, Ayuso su polémica decisión de no cerrar nunca bares y restaurantes como enorme reclamo de campaña.

En la Puerta del Sol están satisfechos con este reto de enfrentarse a Sánchez y su grupo electoral, liderados por Redondo y Francisco Salazar, su mano derecha, que ya coordinaron la campaña de Salvador Illa en Cataluña y en este momento controlan la de Ángel Gabilondo. “Sánchez es mi rival sin ninguna duda. Somos una comunidad incómoda para su proyecto socialista”, clamó Ayuso este sábado en Antena 3. En La Moncloa no están tan contentos con esa figura de colisión entre gobiernos, y expresan que Redondo no se la juega aquí, que sus elecciones en realidad son las generales y en estas se limita a apoyar a Gabilondo.

Pero algunas fuentes socialistas aceptan que Sánchez ha resuelto bajar al barro de Ayuso porque conoce que el juego está muy difícil la derecha es evidentemente favorita y la única forma de conseguir una enorme movilización es colocando en juego lo mejor que tienen. Y eso es, desde la perspectiva electoral, el propio presidente.

También en Madrid, donde el repudio a Sánchez es mucho más resistente que en otras comunidades de hecho Ayuso ha logrado agrupar el antisanchismo en su candidatura y eso indica parte de su éxito, aceptan inclusive los socialistas, la figura de marca del presidente está por sobre de la de su propio partido, el PSOE.

Si lo sacamos [a Sánchez] nos expresan que entramos en la trampilla de Ayuso. Pero si no lo hubiéramos sacado nos dirían que damos por derrotadas las elecciones. Y no es nuestro estilo. Nos gusta aventurar. Y vamos a dar la lucha porque está muy difícil. Pero la derecha ya ha desplazado a todo lo que tenía, en este momento es la izquierda la que puede aumentar, expresan desde el Gobierno central.

Sánchez no solamente ha ingresado a la colisión directa con Ayuso. No solo ha colocado a Redondo a conseguir esta “misión imposible”, como la denominan en La Moncloa: recuperar Madrid para la izquierda después de 26 años. También, ha puesto a Reyes Maroto, la ministra de Industria, como imagen económica de un posible Gobierno de Gabilondo. Es el mismo esquema que utilizo en Cataluña, donde coloco al principal gerente de la pandemia, Illa, como candidato.

La táctica fundamental de la campaña socialista, que era atraer voto de Ciudadanos, no está resultando, conforme las encuestas. No hay apenas trasvase: todo se va al PP. Y ya hay críticas internas en el PSOE por la resolución de concentrar todo el foco en ese voto con misivas claras como el de “con este Iglesias no” en vez de indagar una gran movilización de la izquierda. En la recta final, se concentraran en esto último.

Entre tanto, esta lucha Sánchez-Ayuso ha dejado en un segundo plano, al menos de momento, a Pablo Iglesias. Él presumió un enorme choque con Ayuso pero ella se centra en Sánchez. La campaña en realidad, en cualquier caso, comienza ahora, con una discusión clave el miércoles en el que Sánchez ya no estará y sí los candidatos, Iglesias incorporado, el gran experto en este modelo.

Más Madrid es otra de las enormes sorpresas. No solamente resiste la acometida de Iglesias, conforme los sondeos, sino que puede pescar igualmente en el PSOE. Los socialistas expresan que Gabilondo tiene un suelo firme, pero aceptan que hasta que comenzó la campaña estaba muy ausente y eso le pesa. Entre tanto, Cs se deshace lejos del 5%, conforme las informaciones que manejan los partidos, y Vox se salva de esa quema después de la entrada de Santiago Abascal en campaña. Solo un descenso de Vox por debajo del 5% le concedería factibilidad a la izquierda, pero en este momento parece imposible.

Quedan dos semanas. En las campañas continuamente pasan cosas, reiteran esperanzados en La Moncloa. En el PP replican con sorna: se la están colocando muy fácil: Gabilondo no tocará los impuestos, expresa que no habría cerrado bares, solo falta que se anote a la lista de Ayuso en el puesto de Cantó.

Aparenta que está todo preparado para un enorme triunfo  de Ayuso. Pero ninguno se rinde. Una inmensa movilización de la izquierda lograría presionar un giro. La Moncloa y la Puerta del Sol competirán hasta el final con la mejor baza que tienen: sus gobiernos, que están en campaña.

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