Publicidad

Abdalá bin Abdulaziz, el rey saudí que recibió a Zapatero y al que atribuye sus joyas

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha señalado ante el juez que las joyas cuya procedencia se investigaba fueron un regalo del entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz. La entrega se habría producido en 2007, durante una etapa de intensa relación institucional entre España y la monarquía saudí.

La declaración sitúa el origen de las piezas hace 19 años, cuando Abdalá ocupaba el trono de Riad y Zapatero afrontaba la segunda mitad de su primera legislatura. El monarca saudí falleció en 2015, pero durante casi una década fue una de las figuras centrales de la política de Oriente Próximo y un interlocutor habitual de los gobiernos occidentales.

Una sucesión tardía en una monarquía familiar

Abdalá bin Abdulaziz nació en Riad en 1924, en el seno de la familia fundada por Abdulaziz bin Saúd, conocido como Ibn Saúd, creador de la Arabia Saudí moderna. Fue uno de los hijos varones del monarca y creció en un entorno marcado por la consolidación territorial y política del nuevo Estado saudí.

Perdió a su madre cuando tenía alrededor de diez años y quedó bajo la tutela de su padre. Aquella formación dentro de la corte le permitió conocer desde muy joven los equilibrios internos de la familia real, las relaciones con las tribus y el funcionamiento de las instituciones del reino.

Su trayectoria estuvo especialmente ligada a la Guardia Nacional Saudí, una de las estructuras militares y políticas más relevantes del país. Durante décadas ejerció como comandante de este cuerpo, desde el que reforzó su posición dentro de la monarquía y construyó una imagen propia, diferenciada de la de otros miembros de la familia real.

Un rey aficionado a los caballos y la poesía

Quienes trataron de definir su perfil destacaron su interés por la cría de caballos, las tradiciones beduinas y la poesía árabe. Esa imagen de dirigente vinculado a la cultura y a las costumbres del desierto convivía con su papel como administrador de una potencia energética y como actor decisivo en la política regional.

Abdalá también fue considerado un dirigente relativamente pragmático dentro de la familia real saudí. Defendió reformas administrativas y promovió una participación más visible de las mujeres en determinados ámbitos públicos, aunque su reinado mantuvo las limitaciones políticas y sociales propias del sistema saudí.

Su llegada al trono se produjo en 2005, cuando tenía 80 años, tras la muerte de su medio hermano Fahd. Hasta entonces había ejercido como príncipe heredero y regente de facto durante los años en los que la salud del monarca se deterioró. Su acceso formal a la Corona no alteró el carácter hereditario del régimen, pero sí abrió una nueva etapa en la gestión de los asuntos internos y exteriores.

La relación con España durante el Gobierno de Zapatero

Durante los años de Zapatero en La Moncloa, España trató de reforzar sus vínculos con Arabia Saudí. La relación incluía intereses económicos, cooperación energética, contratos de infraestructuras y contactos diplomáticos sobre la situación de Oriente Próximo.

El expresidente español viajó a Arabia Saudí y mantuvo encuentros con Abdalá en varias ocasiones, entre ellas en 2007, 2008 y 2009. Aquellas visitas se desarrollaron en un contexto de búsqueda de nuevas oportunidades para las empresas españolas y de fortalecimiento de los canales políticos con las monarquías del Golfo.

La relación bilateral alcanzó especial relevancia por el peso de Arabia Saudí como productor de petróleo, su influencia sobre otros países árabes y su papel en los esfuerzos diplomáticos relacionados con conflictos como el de Israel y Palestina. Para España, Riad era además un socio estratégico en una región de importancia creciente para la seguridad y la economía europeas.

El regalo atribuido al monarca

En este marco se sitúa la explicación ofrecida ahora por Zapatero ante el juez. El antiguo presidente sostiene que las joyas fueron obsequiadas por Abdalá en 2007, durante el periodo en el que ambos mantenían contactos oficiales. La aclaración se produce varios meses después de que se comprometiera a precisar el origen de las piezas.

La declaración aporta una versión concreta sobre la procedencia del regalo, aunque la valoración jurídica de cualquier obsequio depende de las circunstancias de la entrega, su naturaleza y las normas aplicables. El hecho de que procediera de un jefe de Estado extranjero no determina por sí solo sus efectos legales o administrativos.

Abdalá bin Abdulaziz murió en enero de 2015, a los 90 años. Le sucedió su medio hermano Salmán, que asumió la Corona en una etapa de profundas transformaciones económicas y sociales. La huella de Abdalá, sin embargo, permanece ligada a la larga transición de Arabia Saudí desde el reinado de Fahd hasta el actual proceso de modernización impulsado por la nueva generación de la familia real.

Artículo anteriorLa fórmula europea que reduce los residuos sanitarios
Artículo siguienteCáncer y corazón las causas que más matan a los médicos en España