Publicidad

Sánchez afirma que Exteriores convocó a la embajadora de Marruecos, aunque la reunión fue con el encargado de Negocios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este jueves en el Congreso que el Ministerio de Asuntos Exteriores convocó a la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, el pasado 21 de agosto. Sin embargo, el encuentro celebrado ese día tuvo como interlocutor al encargado de Negocios de la legación diplomática marroquí, no a la máxima representante del país.

La discrepancia ha provocado nuevas críticas a la gestión del Ejecutivo y a la información trasladada durante las últimas horas. Sánchez mantuvo durante aproximadamente seis horas que la embajadora había sido convocada, pese a que la reunión que finalmente se produjo fue con el segundo responsable de la Embajada de Marruecos en España.

La explicación de Sánchez en el Congreso

Durante su comparecencia parlamentaria, el presidente situó la convocatoria diplomática el 21 de agosto, después de las declaraciones realizadas por dos ministros marroquíes sobre Ceuta y Melilla. Ambos dirigentes cuestionaron la soberanía española sobre las ciudades autónomas y afirmaron que se trata de territorios marroquíes.

Sánchez calificó esas afirmaciones de inaceptables y aseguró que el Gobierno reaccionó de manera inmediata a través de Exteriores. Según su relato, la respuesta española consistió en convocar a la embajadora marroquí para trasladarle el malestar del Ejecutivo y defender la posición de España sobre las dos ciudades autónomas.

La convocatoria de una embajadora constituye un gesto diplomático de mayor relevancia que una reunión con un encargado de Negocios. Por ello, la precisión sobre quién fue llamado al Ministerio resulta especialmente significativa en un episodio que afecta a las relaciones entre Madrid y Rabat.

Una reunión con el encargado de Negocios

La información conocida posteriormente apunta a que la persona que acudió a la cita fue el encargado de Negocios de Marruecos. Esta figura asume las funciones de representación de una embajada cuando el embajador no está disponible o se encuentra fuera del país, pero no equivale formalmente a una convocatoria de la embajadora.

El Gobierno no había comunicado hasta este jueves que Exteriores hubiera realizado ninguna gestión diplomática el 21 de agosto. La falta de información oficial durante los días posteriores ha contribuido a ampliar la polémica y ha dejado sin aclarar cuándo se produjo exactamente el contacto y qué rango tuvo la protesta española.

La cuestión no es únicamente terminológica. La interlocución elegida por un Ejecutivo permite medir la intensidad de una respuesta diplomática. Convocar al máximo representante de un Estado suele interpretarse como una protesta directa y solemne, mientras que recibir al encargado de Negocios puede responder a una circunstancia operativa o a una decisión de menor alcance político.

Ceuta y Melilla, en el centro del choque

Las declaraciones de los ministros marroquíes reabrieron un asunto especialmente sensible para España. Ceuta y Melilla forman parte del territorio español, cuentan con instituciones propias y están situadas en la costa norte de África. Marruecos mantiene una reivindicación histórica sobre ambas ciudades, aunque España rechaza cualquier cuestionamiento de su soberanía.

El Gobierno ha defendido en distintas ocasiones que la relación con Marruecos debe basarse en la cooperación, especialmente en materias como el control migratorio, la seguridad, la lucha contra el terrorismo y los intercambios comerciales. No obstante, esa estrategia de colaboración convive con desacuerdos periódicos sobre la situación de las ciudades autónomas y otros asuntos territoriales.

La polémica llega, por tanto, en un contexto en el que cualquier declaración sobre Ceuta y Melilla puede tener una repercusión inmediata. La respuesta diplomática española busca evitar que las afirmaciones de responsables marroquíes queden sin contestación, pero también preservar los canales de diálogo que ambos países consideran estratégicos.

La oposición reclama explicaciones

La contradicción entre la versión ofrecida por Sánchez y la naturaleza de la reunión ha dado argumentos a la oposición para exigir explicaciones. La principal crítica se centra en que el presidente presentara como una convocatoria de la embajadora una reunión mantenida con otro representante diplomático.

Los grupos contrarios al Gobierno previsiblemente pedirán que Exteriores detalle la fecha, el contenido y el nivel de la protesta trasladada a Marruecos. También cuestionarán por qué la convocatoria no se comunicó antes y por qué la primera explicación pública del Ejecutivo no identificó correctamente al interlocutor.

El episodio vuelve a poner el foco en la política exterior del Gobierno y en la necesidad de ofrecer información precisa cuando están en juego las relaciones bilaterales y la soberanía de territorios españoles. Por ahora, Sánchez sostiene que España respondió a las declaraciones marroquíes, aunque la identidad del representante que acudió a la reunión contradice la descripción inicial de los hechos.

Artículo anteriorLa alerta de Carlos Echeverría ante la amenaza de Marruecos
Artículo siguienteEl Retiro se llena de especies amenazadas en fotografías