La chikungunya concentra el principal brote de arbovirosis y deja dos fallecidos en Argentina
La fiebre de chikungunya se convirtió en el principal foco de enfermedades transmitidas por mosquitos en Argentina durante el periodo epidemiológico 2025-2026. El brote provocó dos muertes y concentró el 97 % de los casos registrados en el noroeste del país, una zona especialmente vulnerable por las condiciones ambientales que favorecen la presencia del mosquito vector.
El balance epidemiológico contrasta con la evolución del dengue, que cerró la temporada con una circulación baja y sin brotes sostenidos. Aunque el dengue continúa siendo una amenaza sanitaria relevante, los datos más recientes apuntan a una situación contenida frente a la registrada en temporadas anteriores.
El noroeste argentino concentra la mayoría de los casos
La práctica totalidad de las infecciones por chikungunya se localizó en el NOA, donde se concentra el 97 % de los casos notificados. Esta distribución territorial sitúa a las provincias del noroeste en el centro de la vigilancia epidemiológica y obliga a reforzar las medidas de prevención frente a los mosquitos.
La transmisión de la enfermedad se produce principalmente a través de mosquitos del género Aedes, los mismos que pueden transmitir dengue y virus del Zika. Estos insectos suelen reproducirse en pequeños recipientes con agua acumulada, tanto en el exterior como dentro de las viviendas.
La elevada concentración geográfica del brote permite orientar los recursos sanitarios hacia las áreas con mayor riesgo. También facilita la identificación temprana de nuevos contagios y la puesta en marcha de medidas de control vectorial, como la eliminación de criaderos y la protección de las personas con síntomas.
Síntomas que deben vigilarse
La chikungunya suele comenzar de forma brusca. Los signos más habituales son fiebre elevada y dolor intenso en las articulaciones, que puede prolongarse durante semanas o incluso meses en algunos pacientes. También pueden aparecer cansancio, dolor muscular, cefalea, erupciones cutáneas y malestar general.
El cuadro puede confundirse con otras infecciones transmitidas por mosquitos, especialmente con el dengue. Por este motivo, ante la aparición de fiebre después de haber estado en una zona con circulación viral, es importante consultar con un profesional sanitario y evitar la automedicación.
Las personas mayores, los recién nacidos, las embarazadas y quienes tienen enfermedades crónicas pueden presentar una evolución más complicada. La dificultad para respirar, la somnolencia intensa, los vómitos persistentes, el sangrado, la deshidratación o un empeoramiento rápido requieren atención médica urgente.
El dengue mantiene una circulación baja
El mismo balance señala que el dengue terminó el periodo 2025-2026 con una circulación reducida y sin brotes sostenidos. Esta evolución supone un escenario más favorable que el de otras temporadas, aunque no elimina el riesgo de nuevos episodios, especialmente durante los meses cálidos y húmedos.
La ausencia de una transmisión intensa no debe interpretarse como el final de la vigilancia. Los mosquitos pueden desplazarse entre localidades y las personas infectadas pueden favorecer la expansión del virus si son picadas durante los primeros días de la enfermedad.
Medidas sencillas para reducir el riesgo
- Vaciar, limpiar o cubrir cualquier recipiente que pueda acumular agua.
- Cambiar con frecuencia el agua de bebederos de animales y floreros.
- Mantener limpios los desagües, canalones, patios y terrazas.
- Utilizar repelentes siguiendo las indicaciones del envase.
- Vestir ropa que cubra brazos y piernas, especialmente al amanecer y al atardecer.
- Instalar mosquiteras y utilizar sistemas de protección en puertas y ventanas.
- Consultar ante fiebre, dolor articular intenso o erupciones cutáneas.
La prevención no depende únicamente de las autoridades sanitarias. La eliminación de los focos de cría dentro de los domicilios y en los espacios comunitarios es una de las herramientas más eficaces para reducir la circulación de estos virus.
Una temporada respiratoria marcada por la influenza
El informe epidemiológico también advierte de una temporada respiratoria con un peso destacado de la influenza y del virus sincicial respiratorio. Ambos patógenos pueden provocar un aumento de las consultas médicas y de las hospitalizaciones, especialmente entre los grupos más vulnerables.
La gripe puede causar fiebre, tos, dolor de garganta, dolores musculares y un intenso cansancio. El virus sincicial respiratorio afecta con mayor frecuencia a los niños pequeños, aunque también puede ocasionar complicaciones en personas mayores y en pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
La ventilación de los espacios cerrados, el lavado frecuente de manos, la permanencia en casa cuando existen síntomas y el seguimiento de las recomendaciones de vacunación ayudan a reducir la transmisión. La vigilancia conjunta de las enfermedades transmitidas por mosquitos y de las infecciones respiratorias será clave durante los próximos meses.



