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El dato que el IMC oculta: el porcentaje de grasa corporal predice mejor diabetes, hígado graso y depresión

En la búsqueda constante por comprender mejor nuestra salud, el índice de masa corporal (IMC) ha sido durante décadas la herramienta más utilizada para evaluar riesgos relacionados con el peso. Sin embargo, recientes avances científicos ponen sobre la mesa una realidad que muchos desconocen: el IMC, aunque útil, puede ocultar información clave sobre nuestra composición corporal y las enfermedades asociadas.

¿Por qué el IMC no es suficiente?

El IMC es un cálculo sencillo que relaciona el peso con la estatura y que ha servido para clasificar a la población en categorías como bajo peso, peso normal, sobrepeso y obesidad. Pero su simplicidad también es su limitación, porque no distingue entre masa muscular, masa ósea y tejido graso, que es, precisamente, el que influye directamente en la salud metabólica.

Por ejemplo, una persona con alta masa muscular puede tener un IMC elevado y, sin embargo, gozar de buena salud metabólica. Al contrario, alguien con un IMC “normal” pero con un alto porcentaje de grasa corporal puede estar en riesgo de sufrir afecciones serias.

El porcentaje de grasa corporal: una medida más precisa

Este dato es el que realmente determina cuánto tejido adiposo tiene el cuerpo en relación con el resto de sus componentes. Estudios recientes realizados por la Clínica Universidad de Navarra han desarrollado una fórmula matemática que permite estimar con mayor exactitud este porcentaje.

El valor de esta fórmula, validada con rigurosos métodos científicos, radica en ofrecer un diagnóstico mucho más acertado para detectar riesgos asociados a:

  • Diabetes tipo 2.
  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico.
  • Depresión.

Estos vínculos eran difíciles de observar solo con el IMC, que no refleja lo que realmente ocurre en el interior del organismo.

¿Cómo la fórmula mejora la prevención?

Gracias a la fórmula propuesta, los profesionales de la salud pueden:

  1. Identificar a pacientes con alto riesgo metabólico aunque tengan un IMC considerado “normal”.
  2. Realizar un seguimiento más personalizado que tenga en cuenta la composición corporal y no solo el peso total.
  3. Ofrecer recomendaciones específicas de estilo de vida y tratamiento más eficaces.
Un ejemplo práctico

Imaginemos dos personas con un IMC similar, ambas dentro del rango normal. Sin embargo, aplicando la fórmula para calcular el porcentaje de grasa corporal, se descubre que una tiene un nivel elevado de grasa visceral que predispone a padecer diabetes o hígado graso, mientras que la otra presenta una composición saludable.

Esta información podría ser decisiva para intervenir a tiempo y evitar la progresión de estas enfermedades.

El peso de la grasa visceral en enfermedades crónicas

Más allá del simple número que indica el peso, la grasa acumulada alrededor de órganos vitales, conocida como grasa visceral, juega un papel fundamental en el desarrollo de enfermedades metabólicas y mentales.

Este tipo de tejido adiposo:

  • Libera sustancias inflamatorias que afectan la función celular.
  • Contribuye a la resistencia a la insulina, base de la diabetes.
  • Influye en la salud del hígado, agravando el hígado graso.
  • Está relacionado con trastornos del estado de ánimo, como la depresión.

¿Puede el conocimiento del porcentaje de grasa corporal cambiar tu vida?

La respuesta es sí. Saber realmente cómo está compuesto tu cuerpo te permite tomar decisiones más informadas en cuanto a alimentación, actividad física y, en su caso, seguimiento médico.

Este dato, una vez accesible por medio de la fórmula científica y métodos complementarios (como la bioimpedancia o la DEXA en contextos clínicos), brinda la oportunidad para que cada persona conozca su riesgo real y actúe antes de que aparezcan las enfermedades.

Conclusión: una nueva era para la salud metabólica y mental

La Clínica Universidad de Navarra demuestra que avanzar en la precisión de las medidas biométricas tiene un impacto directo en la prevención y tratamiento de enfermedades complejas. El porcentaje de grasa corporal, más allá del IMC, es una herramienta con potencial para cambiar enfoques médicos y mejorar la calidad de vida de millones.

En definitiva, la invitación es clara: no te quedes solo con el peso ni con el IMC, y busca asesoramiento para conocer realmente cómo está compuesto tu cuerpo. Así podrás diseñar un camino personalizado hacia una vida más saludable.

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