
La piscina como terapia para personas con enfermedades neurológicas graves: “Aquí puedo hacer cosas sin miedo”
La Fundación Instituto San José brinda atención a más de 200 personas que han sido afectadas por ictus, ELA o lesiones medulares. Para muchos de ellos, el agua representa una pausa en la carga que sus cuerpos les imponen a lo largo del día.
El beneficio terapéutico del agua
Sumergirse en una piscina no solo ofrece un momento de relajación, sino que se convierte en una herramienta terapéutica para aquellos con enfermedades neurológicas graves. La resistencia del agua y la libertad de movimientos que proporciona permiten a estos pacientes realizar actividades que de otra manera les resultarían imposibles.
Una nueva perspectiva
Para muchos de los asistentes a esta unidad, la piscina se convierte en un espacio donde se sienten libres de limitaciones. “Aquí puedo hacer cosas sin miedo”, expresa uno de los beneficiarios, resaltando el valor emocional que tiene este entorno acuático para su proceso de rehabilitación.
Mayor calidad de vida
Gracias a la terapia en el agua, estas personas experimentan mejoras en su movilidad, fuerza muscular y equilibrio. Esto no solo beneficia su salud física, sino que también contribuye a su bienestar emocional al sentirse capaces de realizar actividades que les resultaban inalcanzables fuera del agua.
Un enfoque integral
La piscina se convierte en un componente crucial dentro de un enfoque integral de rehabilitación para personas con enfermedades neurológicas graves. Combinada con otras terapias y tratamientos, proporciona un espacio seguro y estimulante donde estos pacientes pueden trabajar en su recuperación.



