
Panamá refuerza el control de las enfermedades cardiovasculares con la estrategia HEARTS
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte en Panamá. Ante este escenario, el país está ampliando las medidas de seguimiento, prevención y control desde la atención primaria, con la aplicación de la estrategia internacional HEARTS en 186 instalaciones sanitarias.
Del total de centros que ya participan en esta iniciativa, 33 pertenecen a la Caja de Seguro Social, mientras que los 153 restantes forman parte de la red del Ministerio de Salud. La implantación busca mejorar la atención de las personas con hipertensión, diabetes y otros factores de riesgo asociados a las enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.
Una red de 186 instalaciones para reforzar la atención
La expansión de HEARTS permite establecer una respuesta más coordinada frente a patologías que, en muchos casos, evolucionan durante años sin provocar síntomas evidentes. La hipertensión arterial es uno de los principales ejemplos: puede permanecer sin diagnosticar o mal controlada hasta que aparecen complicaciones graves.
La estrategia pone el foco en la detección temprana, el seguimiento periódico y la mejora de los tratamientos. También pretende facilitar que los equipos sanitarios trabajen con procedimientos homogéneos, registren la evolución de los pacientes y actúen antes de que se produzcan daños en órganos como el corazón, el cerebro o los riñones.
La participación conjunta del Ministerio de Salud y de la Caja de Seguro Social amplía el alcance de la iniciativa y favorece una atención más integrada. Para los pacientes, esto puede traducirse en un control más continuado, especialmente en las consultas de atención primaria y en los centros próximos a sus domicilios.
Prevenir antes de que aparezcan las complicaciones
Las enfermedades cardiovasculares incluyen problemas como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardiaca y otras afecciones de las arterias. Aunque existen factores no modificables, como la edad o los antecedentes familiares, una parte importante del riesgo está relacionada con hábitos y condiciones que pueden prevenirse o tratarse.
- Hipertensión arterial, uno de los factores de riesgo más frecuentes.
- Diabetes y niveles elevados de colesterol, que pueden dañar progresivamente los vasos sanguíneos.
- Tabaquismo, asociado a un mayor riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
- Sobrepeso, sedentarismo y alimentación poco saludable, factores que favorecen la aparición de varias enfermedades crónicas.
El control de estos elementos requiere continuidad. No basta con realizar una medición aislada de la presión arterial o iniciar un tratamiento: es necesario revisar la evolución, comprobar la adherencia a la medicación y adaptar las recomendaciones a las necesidades de cada persona.
El papel de la atención primaria
HEARTS se apoya especialmente en los servicios de atención primaria, donde se pueden identificar los factores de riesgo y realizar un seguimiento cercano. La estrategia promueve que los centros dispongan de una organización clara para evaluar a los pacientes, calcular su riesgo cardiovascular y tomar decisiones clínicas basadas en protocolos.
Este enfoque también puede ayudar a reducir las diferencias entre centros y a mejorar la continuidad asistencial. Cuando la información clínica se registra de forma ordenada, los profesionales pueden conocer mejor la respuesta al tratamiento y detectar con mayor rapidez los casos que necesitan una valoración adicional.
La prevención incluye asimismo la educación sanitaria. Explicar cómo medir correctamente la presión arterial, por qué es importante tomar la medicación según la pauta prescrita o qué cambios en el estilo de vida pueden reducir el riesgo son actuaciones esenciales para implicar al paciente en el cuidado de su salud.
La importancia de mantener el seguimiento
Uno de los retos de las enfermedades cardiovasculares es que muchas personas abandonan el control cuando se encuentran bien. Sin embargo, la ausencia de síntomas no significa que la tensión, el colesterol o la glucosa estén dentro de los niveles adecuados. Por este motivo, el seguimiento regular resulta fundamental incluso cuando no existen molestias.
La ciudadanía puede contribuir a la prevención mediante revisiones periódicas y la consulta con los profesionales sanitarios ante dudas sobre los tratamientos. También es recomendable mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física adaptada a cada situación, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.
En caso de síntomas como dolor o presión persistente en el pecho, dificultad para respirar, debilidad repentina en un lado del cuerpo, alteraciones del habla o pérdida brusca de la coordinación, se debe solicitar atención urgente. Estos signos pueden indicar una emergencia cardiovascular o neurológica.
Un refuerzo frente a la principal causa de muerte
La incorporación de 186 instalaciones a la estrategia HEARTS representa un refuerzo de la capacidad del sistema sanitario panameño para abordar las enfermedades cardiovasculares desde la prevención y el control continuado. La colaboración entre el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social permite extender el modelo a distintos puntos de la red asistencial.
El objetivo final es reducir los diagnósticos tardíos, mejorar el control de los factores de riesgo y evitar complicaciones que pueden causar discapacidad o muerte. Para lograrlo, la detección precoz y el seguimiento médico deben ir acompañados de la participación activa de los pacientes y de políticas que faciliten hábitos de vida saludables.



