3.000 personas han llegado nadando a Ceuta en plena escalada de tensión diplomática con Marruecos

Más de 3.000 personas que no tiene documentación, de las que se les ha calculado que 700 son menores, llegando a nado en este lunes a Ceuta desde la ciudad vecina de Fnideq, de 77.000 habitantes, antigua Castillejos, conforme ha informado la Delegación del Gobierno. Conforme fue adelantado, por la Cadena SER, uno de estos migrantes ha muerto. Se ha producido la llegada sin que fuese opuesta resistencia alguna por las autoridades marroquíes y después de algunas semanas en que Marruecos tomó la decisión de tensar la cuerda diplomática con Madrid.

Entre los dos países el desencuentro ha ocurrido más tarde de que los servicios de inteligencia marroquíes descubrieran el pasado abril que el secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, ha sido acogido con una identidad falsa en un hospital de Logroño aquejado de covid-19. La diplomacia marroquí ha deplorado dicho acto, ha advertido de que iba a tomar nota y ha amenazado al Gobierno español con represalias.

En sólo un día toda la llegada de dicho volumen de emigrantes irregulares a Ceuta ha sido un hecho que no ha tenido precedentes en España. Conforme a tres fuentes consultadas, ha supuesto un récord diario que no se había alcanzado ni en los periodos más críticos de fuerte presión migratoria.  El fin de semana más intenso en Canarias, ha sido el del 7 y 8 del pasado mes de noviembre registrando 2.000 llegadas. En el 2018, fue el año que ha teniedo el mayor registro histórico de entradas irregulares, el mes de junio ha tenido una de las semanas que más complicación ha tenido con el desembarco entre el 21 y el 27 de junio de casi 2.800 personas. Fuentes gubernamentales tienen previsto que este sea solamente el principio de un periodo de salidas masivas de emigrantes, de marroquíes como también de subsaharianos, desde Marruecos.

Este acontecimiento no es solamente inédito debido al récord de llegadas, ya que por el delicado contexto sanitario en el que se ha producido. Marruecos ha tomado la decisión de proteger a su población haciendo un cierre de sus fronteras terrestres de Ceuta y Melilla en marzo de 2020. Y hace algunas semanas que ha suspendido sus conexiones aéreas con una cuarentena de países, como una medida preventiva. En este momento, han sido las autoridades de Ceuta quienes van a tener que afrontar el problema humanitario que ha planteado dicho fenómeno. Y ha correspondido al Gobierno de Madrid y a la Unión Europea, que se asumiera el pulso diplomático que ha planteado Rabat.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presidió en hora de la tarde una reunión de coordinación de urgencia para que se abordara la situación, a la cual asistieron de igual  forma el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez; el director general de la Policía, Francisco Pardo; y la directora general de la Guardia Civil, María Gámez. En este encuentro acordó que se reforzara con alrededor de 50 efectivos de la Guardia Civil, los lugares más susceptibles de paso en Ceuta. La Policía Nacional, por su parte, va a aumentar en más de 150 agentes sus efectivos en la ciudad autónoma. El objetivo de Interior es la negociación con Marruecos la devolución de una gran parte de estos como ya ha logrado el pasado 26 de abril en tanto han llegado a Ceuta 128 jóvenes nadando. Fue asegurado por fuentes policiales que estas devoluciones ya se han estado produciendo y que por lo menos 100 personas de las que han llegado a nado fueron devueltas a Marruecos por el paso del Tarajal.

 

“Estamos desbordados”, ha indicado una fuente de la ciudad autónoma. “En la nave donde acogemos a los emigrantes irregulares [y donde deben cumplir cuarentena] había el domingo unas 70 personas. Este lunes al mediodía ya eran 180. No sé qué vamos a hacer con el resto ni dónde los vamos a meter”.

Ha informado un vecino de Fnideq de que la pasividad de la policía marroquí ha sido total. Fuentes españolas han confirmado este extremo y ha indicado que las autoridades marroquíes se mostraron “inusualmente pasivas”. En las redes sociales han circulado vídeos en los que se ha visto a la gente que ha salido nadando sin que nadie se lo hubiese impedido. Esta citada fuente de la ciudad autónoma ha precisado: “La policía marroquí está dejando que los emigrantes se acerquen hasta la playa más próxima a Ceuta. Con lo cual, llegan enseguida aquí”. La ausencia de vigilancia en las playas marroquíes ha contrastado en un país en el  que se tiene un riguroso control policial a la entrada y salida de cientos de municipios, entre estos Fnideq.

Ha empezado el goteo de llegadas a las tres de la madrugada del lunes. Y no ha cesado en todo el día. Han entrado tanto por las playas del Tarajal, como también por el área de Benzú. Parte de las persina que recién han llegado se dirigieron a una nave en el polígono del Tarajal, con la frontera, que se encuentra habilitada para el mantenimiento de la cuarentena. Conforme a fuentes de Cruz Roja, este recinto cuenta con la capacidad para algo más de 200 personas, menos de un 10% de la última cifra de entradas. Las personas que se han estado atendiendo han hecho cola a las puertas, sin embargo el dispositivo se encuentra totalmente sobrepasado. Conforme a los medios locales, varias de las personas que ha logrado alcanzar la ciudad autónoma dispersandose directamente por los barrios de la ciudad, en especial el barrio de El Príncipe.

Desde el cierre que han te ido los pasos fronterizos en marzo de 2020, se produjo  un contante goteo de llegadas por medio de los puntos en los cuales convergen la alambrada y el mar, tanto en Ceuta como en Melilla. Ese tipo de entradas a nado, cruzando encaramados a las rocas de los espigones o por puntos que son débiles del vallado, así como las canalizaciones de aguas residuales, se ha intensificado en el verano y ha ido aumentando frente a la imposibilidad de que se acceda a las ciudades autónomas por otras vías desde Marruecos. En Melilla, la Guardia Civil advirtió una gran intensidad de este tipo de cruces que, no obstante, suelen ser individuales o en pequeños grupos. Nunca, hasta abril, se registró una entrada colectiva como la de este lunes por los bordes del perímetro fronterizo.

Problema para España y las autoridades marroquíes

La llegada masiva ha planteado un problema para España sin  embargo, ha despejado otro de gran envergadura para las autoridades marroquíes, debido  a que la zona de Castillejos se ha estado viendo terriblemente afectada debido al desempleo más tarde de que Rabat emprendiera acciones en contra del contrabando y después del cierre de fronteras que se ha producido en marzo de 2020 a causa de la pandemia. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha indicado este lunes que no le ha constado que la llegada de emigrantes se este debiendo a que Rabat trate de presionar de esta manera a las autoridades españolas.

En la tarde de este lunes el líder del PP, Pablo Casado, habló con el presidente de la ciudad autónoma, el de igual  forma popular Juan Jesús Vivas, para mostrarle su apoyo “en la grave crisis migratoria que sufre nuestra ciudad autónoma”, publicó el primero en Twitter. “El Gobierno de España debe garantizar de inmediato la integridad de nuestras fronteras y coordinar con Marruecos la devolución de los inmigrantes a su país”, pidió el presidente nacional del PP. Vox, en su cuenta oficial, instó a la expulsión inmediata de los inmigrantes.

Los sucesos que han ocurrido en abril, con la entrada de 128 jóvenes a nado, han supuesto un primer golpe en la mesa por parte de Marruecos, ha estado molesto por la llegada a Logroño el pasado 18 de abril del líder del Frente Polisario para que fuese tratado por covid en España. El hecho de que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, hubiese reconocido en el mes de diciembre la soberanía de Marruecos al respecto del Sáhara Occidental llevo a Marruecos a que se presionara a España, a Alemania y a la Unión Europea en general para que continúen los mismos pasos que Trump. Hasta ahora, la respuesta de la UE fue unánime y emplazado a las dos partes en conflicto a llegar a un acuerdo que sea mutuamente aceptado y en el seno de la ONU.

En los inicios de este mes, un comunicado del Ministerio de Exteriores marroquí ha achacado a España la “inacción” de su Justicia al haberle permitido la entrada de Ghali y afea a Madrid el actuar “a la espalda de un socio y vecino”. La diplomacia marroquí ha reconocido que la acogida de Ghali ha sido una “decisión soberana de España”, pero ha advertido de que sacaría “todas las consecuencias”. Los nueve partidos marroquíes que tienen representación parlamentaria han acusado al Gobierno español en un escrito conjunto de que se mantuviera una actitud “inaceptable y abiertamente provocadora”.

Ha supuesto la emigración masiva desde Fnideq un alivio para las autoridades marroquíes, en una zona en la que han sido registradas algunas manifestaciones en los recientes meses, con cientos de mujeres que han estado reclamando alternativas económicas para el cierre de las fronteras con Ceuta y Melilla.

Cientos de familias en ciudades que tienen cercanía a la frontera como Fnideq –junto a Ceuta– o Beni Enzar, Barrio Chino y Farhana –junto a Melilla– dependiendo de las relaciones transfronterizas, que han llevado más de un año suspendidas desde el cierre de los pasos oficiales en marzo de 2020 por la pandemia. Solamente en Melilla, unos 35.000 trabajadores transfronterizos han cruzado cada día la frontera. Empleadas domésticas, trabajadores cualificados y empleados en el sector servicios que han quedado al otro lado del paso han perdido su trabajo y, en muchos casos, viven de los sueldos que todavía reciben de parte de sus empleadores por medio de servicios de envío de dinero certificado.

Así mismo, se puso fin definitivo al llamado porteo o comercio atípico, una manera de contrabando con la cual Rabat ha deseado terminar y que han empleado a miles de personas, muchos llegados desde ciudades del interior de Marruecos, como Fez o Casablanca. En Fnideq, restaurantes y tiendas se han visto en la obligación a echar el cierre. Decenas de familias de porteadoras han abandonado la ciudad para volver a sus pueblos de origen, en las montañas del Atlas.

En el mes de febrero, cientos de habitantes de Fnideq han salido a las calles hasta cuatro viernes consecutivos para hacer el reclamo de la apertura de fronteras con España. Las autoridades han arrestado a algunos jóvenes la primera semana. Sin embargo, esto no impedido que al próximo viernes miles de vecinos, en gran parte mujeres, volvieran a manifestarse con gritos de: “¡Qué vergüenza! Habéis matado a Fnideq”, “El pueblo quiere abrir la frontera”, “Libertad para los detenidos”. La policía ha optado en ese momento por permitir las concentraciones de protestas, en tanto que la justicia ha liberado a los presos y las autoridades han repartido vales de comida por valor de 30 euros. Sin embargo, las manifestaciones continuaron. “No queremos limosnas”, coreaban.

En tanto Marruecos ha trabajado en la reactivación económica del norte del país, la población de la región languidece frente al cierre de la frontera, lo que provocó un constante goteo de llegadas a Ceuta y Melilla por medio del mar desde que ha empezado la pandemia y que se ha intensificado desde losbfinales de 2020. No obstante, no se vio este tipo de entradas masivas a nado, como si se hubiese abierto una autopista en el mar.

En el mes de marzo finalmente han llegado unos 300 contratos temporales para antiguas porteadoras que esten dispuestas a trabajar en la industria textil de Tánger. Sin embargo, la situación se encuentra lejos de tener solución en Fnideq. Las familias han pedido algo tan sencillo y complicado de hallar como un puesto de trabajo. En tanto, la villa ha vuelto a ubicarse en el punto de mira de las relaciones diplomáticas entre Rabat y Madrid.

Incremento de llegadas de igual forma en el Estrecho

Ha coincido la entrada en Ceuta con un incremento en la llegada de migrantes en patera en aguas del Estrecho y del mar de Alborán, después de meses que han tenido una baja actividad. En solo ocho horas, las que se llevan desde las siete de la mañana de este martes a las tres de la tarde, Salvamento Marítimo rescató a 46 inmigrantes, una mujer entre estos, en un goteo constante que ha empezado al alba en las inmediaciones de la zona sur de Tarifa. Tratandose de una cifra superior a los 33 migrantes rescatados en Cádiz entre el 8 y el 28 de abril, conforme a fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Cádiz.

Los rescatados han viajado estando a bordo de 13 embarcaciones de pequeña eslora: hinchables tipo toy, kayaks y una piragua. Una veintena de los recién llegados son subsaharianos y el resto, de origen magrebí. Exceptuando a tres personas que llegaron a Fuengirola (Málaga) y que fueron trasladadas a la capital malagueña, la mayoría, que arribó a las costas de Cádiz, está ha sido trasladada a la bahía de Algeciras, en la que opera desde la crisis migratoria de 2018 un centro de atención temporal de extranjeros (CATE), han confirmado desde la Subdelegación del Gobierno de Cádiz. Fuentes de Salvamento Marítimo han explicado que este ritmo de rescates es “mucho” más que el que se encontraban registrando en los últimos tiempos. “Estamos notando un incremento tanto en el Estrecho como el mar de Alborán”, fue explicado por Manuel Capa, rescatista y delegado de CGT del comité de empresa de Salvamento Marítimo. Capa lamentó que con este incremento de llegadas se ha empezado a producir más tarde de que Fomento redujera los refuerzos de personal que han tenido en los barcos de rescate, ha informado Jesús A. Cañas.

 

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