Sanidad pide reforzar la prevención ante el repunte de la enfermedad de manos, pies y boca
La enfermedad de manos, pies y boca ha experimentado un aumento notable durante los primeros ocho meses del año, con casi 100.000 casos registrados. Ante esta evolución, el Ministerio de Salud ha solicitado a los centros educativos, especialmente a las escuelas infantiles y de educación preescolar, que intensifiquen las medidas de prevención y vigilancia.
La infección afecta principalmente a niños pequeños y suele propagarse con facilidad en entornos donde existe contacto estrecho, como las aulas, los comedores y las zonas de juego. Aunque en la mayoría de los casos evoluciona de forma leve, el incremento de contagios hace necesario extremar la higiene y actuar con rapidez ante la aparición de síntomas.
Qué es la enfermedad de manos, pies y boca
Se trata de una infección vírica contagiosa causada habitualmente por enterovirus. Es más frecuente en menores de cinco años, aunque también puede afectar a niños mayores y, con menor frecuencia, a adolescentes y adultos.
Su nombre hace referencia a las zonas donde suelen aparecer las lesiones más características: las manos, los pies y la boca. Sin embargo, la erupción puede extenderse a otras partes del cuerpo, como las nalgas, las piernas o los brazos.
Síntomas más habituales
Los primeros signos suelen incluir fiebre, malestar general, dolor de garganta y pérdida de apetito. Posteriormente pueden aparecer pequeñas úlceras o ampollas dolorosas en el interior de la boca, la lengua o las encías, que dificultan comer y beber.
La erupción cutánea suele presentarse como manchas o vesículas en las palmas de las manos y las plantas de los pies. En algunos casos no aparecen todos los síntomas, por lo que conviene observar la evolución del niño y consultar si existen dudas.
- Fiebre y cansancio.
- Dolor de garganta o irritabilidad.
- Llagas en la boca.
- Manchas, ampollas o sarpullido en manos y pies.
- Menor ingesta de alimentos y líquidos por las molestias.
Cómo se transmite la infección
El virus puede propagarse a través de las secreciones respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar. También se transmite por la saliva, el contacto con las lesiones de la piel y las heces, especialmente durante el cambio de pañales o al utilizar el baño.
Los objetos y las superficies contaminadas, como juguetes, pomos, mesas o utensilios, pueden facilitar igualmente el contagio. Por este motivo, las aulas de educación infantil requieren una atención especial: los niños pequeños suelen compartir materiales y todavía están desarrollando sus hábitos de higiene personal.
Medidas recomendadas en las escuelas
El Ministerio de Salud ha pedido a los centros educativos que refuercen las actuaciones preventivas para limitar la circulación del virus. Estas medidas deben integrarse en la rutina diaria y aplicarse de forma constante, no solo cuando se detecten casos.
- Lavarse las manos con agua y jabón, especialmente después de ir al baño, cambiar pañales y antes de comer.
- Limpiar y desinfectar con frecuencia juguetes, mesas, pomos y otras superficies de uso común.
- Evitar compartir vasos, cubiertos, toallas, chupetes u otros objetos que puedan entrar en contacto con la saliva.
- Ventilar adecuadamente las aulas y los espacios cerrados.
- Enseñar a los menores a cubrirse al toser o estornudar y a no llevarse las manos a la boca.
- Informar a las familias cuando se detecten síntomas compatibles o varios casos en el mismo grupo.
Qué deben hacer las familias
Ante fiebre, llagas en la boca o lesiones en manos y pies, es aconsejable contactar con el pediatra o el centro de salud para confirmar el diagnóstico y recibir indicaciones. El tratamiento suele centrarse en aliviar los síntomas, mantener una buena hidratación y ofrecer alimentos blandos si existen molestias al tragar.
El menor debe permanecer en casa mientras tenga fiebre, se encuentre mal o no pueda participar con normalidad en las actividades. La vuelta al colegio debe realizarse siguiendo las recomendaciones sanitarias y las normas del propio centro educativo.
Cuándo es necesario consultar con urgencia
La mayoría de los niños se recupera sin complicaciones en alrededor de una semana. No obstante, se debe solicitar valoración médica si el menor no consigue beber, orina menos de lo habitual, presenta somnolencia intensa, fiebre persistente o un empeoramiento general.
También conviene consultar si las lesiones muestran signos de infección, si el niño tiene alguna enfermedad previa relevante o si los síntomas afectan a un bebé de corta edad. La prevención, la detección temprana y la comunicación entre familias y centros educativos son claves para contener este repunte de la enfermedad de manos, pies y boca.



