Asencio, condenado tras dar positivo en un control de alcoholemia en la GC-1
El defensor Asencio ha sido condenado por conducir bajo los efectos del alcohol después de ser interceptado en un control de alcoholemia instalado en la carretera GC-1, a la altura de San Bartolomé de Tirajana. El conductor arrojó dos resultados positivos, de 0,90 y 0,88 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.
Los agentes de la Guardia Civil detuvieron el vehículo durante un dispositivo de vigilancia en una de las principales vías de Gran Canaria. Tras la primera prueba, el conductor fue sometido a un segundo análisis, que también confirmó una tasa de alcohol muy superior a los límites permitidos para circular.
Dos mediciones positivas en el control
La actuación se produjo en la GC-1, una carretera con un elevado volumen de tráfico que conecta distintos municipios del sureste y el sur de la isla. El control se desarrolló en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana, donde los agentes realizan de forma periódica campañas para detectar la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas.
La primera medición practicada a Asencio alcanzó los 0,90 mg/l en aire espirado. En la segunda prueba, realizada posteriormente conforme al procedimiento previsto, el resultado fue de 0,88 mg/l. Ambas cifras superan ampliamente el límite general de 0,25 mg/l establecido para la mayoría de los conductores.
En el caso de los conductores profesionales y de quienes cuentan con menos de dos años de permiso, el umbral permitido es todavía inferior. La tasa registrada en este caso se situó, en cualquier supuesto, muy por encima de los límites administrativos habituales.
La alcoholemia puede constituir un delito
Cuando la tasa de alcohol supera los 0,60 mg/l en aire espirado, la conducta puede ser constitutiva de un delito contra la seguridad vial, siempre que concurran los requisitos previstos en el Código Penal. En estas situaciones, el procedimiento puede tramitarse por la vía penal y no únicamente como una infracción administrativa.
La condena reconoce la responsabilidad derivada de la conducción con una tasa elevada de alcohol. Además de las consecuencias penales que correspondan en cada caso, una resolución de este tipo puede implicar la retirada del permiso de conducir y otras medidas previstas legalmente.
La intervención de la Guardia Civil
Los controles de alcoholemia tienen como objetivo prevenir accidentes y retirar de la circulación a los conductores que puedan representar un riesgo para el resto de usuarios. La Guardia Civil de Tráfico puede establecer estos dispositivos en puntos estratégicos, especialmente durante fines de semana, festivos y periodos de mayor movilidad.
El protocolo habitual incluye una primera prueba orientativa y, cuando el resultado es positivo, una segunda medición con carácter evidencial. El conductor también puede solicitar pruebas alternativas en los términos que contempla la normativa, como un análisis de sangre, orina u otras pruebas médicas.
Las autoridades recuerdan que la percepción subjetiva del estado de embriaguez no constituye un indicador fiable. Incluso cuando una persona considera que puede conducir, el alcohol puede reducir los reflejos, alterar la capacidad de reacción y afectar a la toma de decisiones.
Un riesgo para la seguridad vial
Las tasas registradas en el control de la GC-1 evidencian una presencia de alcohol incompatible con una conducción segura. El riesgo no depende únicamente de que se produzca un accidente: también puede aumentar la gravedad de las lesiones en caso de colisión y comprometer la seguridad de otros conductores, pasajeros y peatones.
La condena a Asencio vuelve a poner el foco en la importancia de los controles preventivos y en las consecuencias de conducir después de consumir alcohol. La recomendación de las autoridades es clara: si se ha bebido, se debe evitar ponerse al volante y optar por un transporte alternativo.
El caso queda así vinculado a un control rutinario que terminó con dos resultados positivos y la posterior intervención judicial. La actuación permitió detectar una tasa de alcoholemia que, por sus niveles, podía trascender del ámbito administrativo y derivar en responsabilidad penal.



