Una tecnología 3D no invasiva facilita la localización de las arritmias cardíacas
Investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) han desarrollado un sistema capaz de reconstruir en tres dimensiones la actividad eléctrica del corazón. La tecnología pretende mejorar la localización del origen de determinadas arritmias cardíacas sin necesidad de introducir catéteres en el organismo durante la fase inicial del estudio.
El avance puede resultar especialmente relevante para el diagnóstico y la planificación de tratamientos frente a alteraciones del ritmo cardíaco. Al ofrecer una representación espacial de la actividad eléctrica, el sistema busca aportar a los especialistas una información más precisa sobre las zonas del corazón que podrían estar generando las señales anómalas.
Una reconstrucción tridimensional de la actividad eléctrica
El corazón funciona gracias a una compleja red de impulsos eléctricos que coordina la contracción de sus cavidades. Cuando esas señales se originan en lugares inadecuados o se transmiten de forma irregular, pueden aparecer arritmias como la fibrilación auricular, las taquicardias o determinadas extrasístoles.
La propuesta desarrollada por la UPV parte de la información eléctrica registrada desde el exterior del cuerpo. Mediante el procesamiento de estas señales y su combinación con la anatomía cardíaca, el sistema reconstruye un mapa tridimensional de la actividad eléctrica del corazón.
Este tipo de procedimiento aborda uno de los retos más complejos de la cardiología: deducir qué sucede en el interior del corazón a partir de mediciones realizadas en la superficie corporal. Se trata de un problema de análisis e interpretación de señales que requiere modelos matemáticos y herramientas informáticas capaces de manejar una gran cantidad de datos.
Una alternativa no invasiva para orientar el diagnóstico
En la práctica clínica, la localización exacta del origen de una arritmia puede requerir estudios especializados. En algunos casos se recurre a procedimientos de electrofisiología en los que se introducen catéteres para registrar la actividad del corazón desde su interior y determinar qué tejido está provocando el ritmo irregular.
La tecnología de la UPV no pretende sustituir automáticamente estas pruebas, pero sí podría ayudar a obtener una primera aproximación no invasiva. Disponer de un mapa previo permitiría orientar mejor las exploraciones posteriores y contribuir a que los profesionales centren su atención en las regiones con mayor probabilidad de presentar una alteración.
La principal ventaja de este enfoque es que evita, al menos en la fase de localización, los riesgos asociados a una intervención invasiva. También puede favorecer una evaluación más rápida y facilitar el seguimiento de pacientes que necesitan controles periódicos.
El papel de los modelos computacionales
La reconstrucción tridimensional exige combinar diferentes fuentes de información. Entre ellas se encuentran los registros eléctricos obtenidos mediante electrodos colocados sobre la piel y los datos sobre la forma y la posición del corazón. El sistema procesa estas variables para estimar cómo se propagan los impulsos eléctricos por el tejido cardíaco.
La precisión de los resultados depende de la calidad de las señales, de la representación anatómica utilizada y de la capacidad del modelo para distinguir entre actividad normal y patrones asociados a una arritmia. Por este motivo, el desarrollo de algoritmos fiables es una parte esencial de la investigación.
La aplicación de técnicas avanzadas de procesamiento de datos también abre la puerta a herramientas de apoyo a la decisión clínica. En lugar de limitarse a mostrar una señal electrocardiográfica, el sistema puede ofrecer una visualización espacial que ayude a interpretar el comportamiento eléctrico del corazón.
Qué puede aportar a los pacientes
- Localización más precisa: permite estimar qué zonas podrían estar relacionadas con el origen de la arritmia.
- Menor invasividad: ofrece información sin necesidad de acceder inicialmente al interior del corazón.
- Planificación del tratamiento: puede ayudar a preparar procedimientos posteriores, como las intervenciones de ablación.
- Seguimiento clínico: facilita la comparación de la actividad eléctrica en diferentes momentos de la evolución del paciente.
La ablación consiste en eliminar o aislar pequeñas áreas del tejido cardíaco que generan impulsos anómalos. Para que el procedimiento sea eficaz, es importante identificar con precisión esas regiones. Un mapa tridimensional previo podría contribuir a reducir la incertidumbre y a mejorar la estrategia empleada por los equipos de electrofisiología.
Un avance que todavía requiere validación clínica
Aunque la reconstrucción no invasiva de la actividad cardíaca representa una línea de investigación prometedora, su incorporación generalizada a los hospitales requiere comprobar su rendimiento en distintos perfiles de pacientes y en diferentes tipos de arritmia.
También será necesario comparar los resultados del sistema con las técnicas de referencia y determinar en qué situaciones ofrece una ventaja clínica clara. La anatomía de cada persona, la calidad de los registros y la complejidad del trastorno pueden influir en la precisión de la localización.
El desarrollo de la UPV se sitúa así en la convergencia entre la ingeniería biomédica, la cardiología y el análisis computacional. Si supera las fases de evaluación necesarias, esta tecnología podría convertirse en una herramienta complementaria para estudiar las arritmias cardíacas y avanzar hacia diagnósticos más personalizados, seguros y ajustados a las necesidades de cada paciente.



