Canarias revisa sus avances y prioridades en la atención a las enfermedades raras
Canarias ha puesto el foco en la evolución de su Estrategia de Enfermedades Raras, un marco de trabajo destinado a mejorar la detección, el diagnóstico y la atención de las personas afectadas por estas patologías. En el Archipiélago, 98.162 personas tienen diagnosticada una enfermedad rara o se encuentran bajo sospecha clínica de padecerla.
La revisión aborda tanto los progresos alcanzados como los retos que todavía condicionan la asistencia. Entre las prioridades se encuentran reducir los tiempos hasta el diagnóstico, facilitar la coordinación entre profesionales y garantizar una atención continuada para pacientes y familias.
Un impacto sanitario y social que requiere una respuesta coordinada
Las enfermedades raras agrupan miles de patologías diferentes. Aunque cada una afecta a un número reducido de personas, en conjunto representan una realidad sanitaria de gran magnitud. Muchas tienen un origen genético, pueden aparecer en la infancia y presentan síntomas que dificultan su identificación inicial.
Esta diversidad hace necesario que la atención no dependa únicamente de una consulta o de una especialidad. La detección puede implicar a profesionales de Atención Primaria, Pediatría, distintas áreas hospitalarias, laboratorios y servicios de apoyo. La coordinación entre estos ámbitos resulta esencial para evitar demoras y duplicidades.
La incertidumbre durante el proceso diagnóstico también tiene consecuencias para el entorno familiar. A la preocupación por la salud se suman, en ocasiones, las dificultades para acceder a información, tratamientos, ayudas sociales o recursos de rehabilitación. Por ello, la estrategia debe contemplar una respuesta integral y no limitarse al diagnóstico.
El diagnóstico precoz, uno de los principales desafíos
Uno de los objetivos centrales de la planificación sanitaria es avanzar hacia una identificación más rápida de los casos. El diagnóstico temprano permite orientar mejor el seguimiento, valorar las necesidades de cada paciente y ofrecer información adecuada a las familias.
Sin embargo, la baja frecuencia de cada enfermedad y la variedad de sus manifestaciones pueden retrasar la sospecha clínica. En algunos casos, los pacientes pasan por diferentes consultas antes de obtener una respuesta. Mejorar la formación y el acceso a herramientas diagnósticas puede contribuir a acortar este recorrido.
La información registrada de personas diagnosticadas o con sospecha de enfermedad rara permite dimensionar la situación en Canarias. También puede ayudar a detectar necesidades asistenciales, planificar recursos y conocer con mayor precisión la evolución de estos pacientes dentro del sistema sanitario.
Atención especializada y continuidad asistencial
Las enfermedades raras suelen requerir controles periódicos y la participación de varios especialistas. El seguimiento debe adaptarse a la evolución clínica de cada persona, con una comunicación clara entre los equipos que intervienen en su atención.
La continuidad asistencial adquiere una importancia especial en las etapas de transición, como el paso de la atención pediátrica a la de adultos. Una planificación adecuada puede evitar interrupciones y facilitar que el paciente mantenga el control de sus revisiones, tratamientos y pruebas.
Además de la asistencia médica, muchas personas necesitan fisioterapia, logopedia, apoyo psicológico, terapia ocupacional o ayudas para desarrollar su vida diaria. La coordinación con los servicios sociales y con las asociaciones de pacientes es, por tanto, una pieza relevante de la respuesta global.
Prioridades para los próximos años
La revisión de la estrategia permite ordenar las actuaciones que deben reforzarse en Canarias. Entre las líneas prioritarias se sitúan:
- Mejorar la sospecha y la detección temprana de las enfermedades raras.
- Agilizar el acceso a pruebas diagnósticas y a la valoración por especialistas.
- Reforzar la coordinación entre Atención Primaria, hospitales y otros recursos asistenciales.
- Favorecer un seguimiento personalizado y continuado.
- Facilitar información comprensible a pacientes y familiares.
- Impulsar el registro y el análisis de datos para planificar mejor los recursos.
- Promover la colaboración con entidades de pacientes y con redes de conocimiento especializado.
La participación de pacientes y familias, un elemento clave
Las personas afectadas y sus familias aportan una perspectiva imprescindible para identificar las dificultades que no siempre aparecen en los indicadores clínicos. Su experiencia puede ayudar a mejorar los circuitos de atención, la comunicación y el acceso a los recursos disponibles.
El reto para Canarias es consolidar una atención más rápida, coordinada y cercana. La cifra de 98.162 personas diagnosticadas o con sospecha de enfermedad rara refleja la dimensión de una realidad que exige planificación, cooperación entre profesionales y una respuesta sanitaria sostenida en el tiempo.



