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Investigan a un hombre por contactar con una menor a través de una aplicación de videojuegos y abusar de ella en Mallorca

Una menor habría sido captada a través de una aplicación vinculada a videojuegos y posteriormente víctima de abusos sexuales en hasta seis ocasiones en Mallorca. Los hechos han puesto de nuevo el foco en los riesgos que pueden esconder las plataformas digitales utilizadas por niños y adolescentes.

Según la información disponible, el investigado habría utilizado el contacto iniciado en la aplicación para ganarse la confianza de la niña. La relación virtual habría derivado después en encuentros presenciales en la isla, donde se habrían producido las agresiones sexuales.

La investigación se centra ahora en aclarar cómo se estableció el contacto, durante cuánto tiempo se mantuvo la comunicación y qué circunstancias rodearon los encuentros. La identidad de la menor debe permanecer protegida para evitar su revictimización.

El contacto comenzó en un entorno de ocio digital

Las aplicaciones de videojuegos y sus servicios de comunicación permiten a los usuarios enviar mensajes, participar en partidas y crear vínculos con personas a las que no conocen fuera de internet. Esa posibilidad puede ser utilizada por adultos para acercarse a menores de forma gradual.

En este caso, el acercamiento habría comenzado dentro de una plataforma relacionada con los videojuegos. El supuesto responsable habría empleado esa vía para ganarse la confianza de la menor antes de trasladar la relación al ámbito presencial.

Los especialistas en protección de la infancia advierten de que estas conductas suelen apoyarse en estrategias de manipulación emocional. El adulto puede presentarse como un amigo, compartir aficiones con el menor o pedirle que mantenga la relación en secreto.

Seis episodios bajo investigación

La denuncia apunta a que los abusos se habrían repetido hasta seis veces en Mallorca. La investigación deberá determinar el lugar exacto de los hechos, la secuencia temporal y las pruebas que permitan reconstruir lo ocurrido.

En este tipo de procedimientos, los mensajes, los registros de actividad, las conversaciones mantenidas en la aplicación y cualquier otro rastro digital pueden resultar relevantes. También pueden serlo los testimonios y los informes elaborados por los profesionales que atienden a la víctima.

La calificación jurídica de los hechos dependerá de la edad de la menor, de las circunstancias concretas de cada encuentro y de las pruebas reunidas durante la instrucción. Mientras no exista una resolución judicial firme, debe mantenerse la presunción de inocencia del investigado.

La protección de la víctima, una prioridad

Los casos de violencia sexual contra menores requieren una intervención especializada para evitar que la víctima tenga que repetir innecesariamente su relato. La atención psicológica, el acompañamiento familiar y la protección frente a nuevos contactos forman parte de las medidas esenciales.

También es importante preservar cualquier evidencia digital sin reenviar ni difundir conversaciones, imágenes o datos personales. Compartir ese material puede causar un daño añadido a la menor y, en determinados supuestos, constituir una conducta delictiva.

Recomendaciones para un uso más seguro de las plataformas

Las familias pueden reducir riesgos con algunas medidas básicas, siempre desde el diálogo y sin convertir la supervisión en una vigilancia invasiva:

  • Revisar la configuración de privacidad y limitar quién puede enviar mensajes o solicitudes de contacto.
  • Evitar que los menores compartan su dirección, centro escolar, rutinas, fotografías o datos familiares.
  • Explicar que una persona conocida en internet no tiene por qué ser quien dice ser.
  • Prestar atención a peticiones de secreto, regalos, amenazas o insistencia para mantener encuentros en persona.
  • Guardar las pruebas y comunicar cualquier sospecha a la plataforma y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La investigación abierta en Mallorca recuerda que los videojuegos no son, por sí mismos, espacios peligrosos, pero sí entornos en los que conviene extremar las precauciones cuando permiten conversaciones privadas. La prevención y la detección temprana pueden resultar decisivas para impedir que un contacto digital termine convirtiéndose en una situación de abuso.

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