Publicidad

China prepara el despliegue de miles de robots de reparto en Europa con 20 kilos de carga y 12 horas de autonomía

China está acelerando la exportación de su industria robótica y Europa se ha convertido en uno de sus principales escenarios de expansión. Yangs Technology, fabricante con sede en Chengdu especializado en robótica para la última milla, ha anunciado el despliegue de miles de robots autónomos de reparto en el continente.

Los vehículos están diseñados para realizar trayectos cortos en entornos urbanos, como barrios residenciales, centros comerciales o zonas peatonales. Pueden transportar hasta 20 kilos de mercancía, disponen de unos 60 litros de capacidad y ofrecen más de 12 horas de funcionamiento con una sola carga.

Robots autónomos de nivel 4

El modelo de Yangs Technology está clasificado como un sistema de automatización de nivel 4 según la escala SAE. Esta categoría indica que el vehículo puede realizar todas las tareas de conducción dentro de un área y bajo unas condiciones concretas sin intervención humana constante.

No equivale a una autonomía completa en cualquier lugar o circunstancia. Un robot de nivel 4 necesita operar dentro de un entorno previamente definido y puede requerir asistencia remota cuando encuentra una situación que no sabe resolver. A diferencia del nivel 5, no está preparado para desenvolverse en cualquier carretera o escenario.

Para orientarse, el robot combina diferentes sensores. Entre ellos se encuentran cámaras, sensores ultrasónicos y LiDAR, una tecnología que utiliza pulsos de luz láser para medir distancias y crear una representación tridimensional del entorno. Gracias a este conjunto, puede detectar peatones, obstáculos, bordillos y otros vehículos mientras circula a velocidades reducidas.

Más de 12 horas de trabajo y baterías intercambiables

Uno de los elementos más relevantes del sistema es su batería extraíble. La autonomía anunciada supera las 12 horas por carga, pero el cambio rápido de batería permite mantener el robot operativo durante más tiempo sin esperar a que complete una recarga.

Esta característica resulta especialmente importante en el reparto urbano, donde los tiempos muertos afectan directamente a la rentabilidad. En lugar de retirar el vehículo durante varias horas, los operadores pueden sustituir la batería y devolverlo rápidamente al servicio.

El robot se sitúa entre dos alternativas ya conocidas. Tiene más capacidad y autonomía que un dron aéreo, pero es más pequeño y barato de operar que una furgoneta autónoma. Su función es cubrir el último tramo del pedido, desde una tienda, un supermercado o un centro logístico hasta el domicilio del cliente.

Europa, un mercado atractivo pero fragmentado

El reparto autónomo de última milla lleva años probándose en Europa y Estados Unidos. Compañías como Starship han acumulado millones de entregas con pequeños vehículos capaces de circular por aceras y zonas residenciales. Sin embargo, la expansión continúa siendo desigual.

El principal obstáculo es la falta de una normativa europea completamente unificada. Cada país, y en algunos casos cada ciudad, puede establecer requisitos distintos para la circulación de robots logísticos en el espacio público, así como normas sobre seguridad, responsabilidad y supervisión remota.

Estonia, Finlandia y algunas regiones del Reino Unido han facilitado antes este tipo de pruebas. En otros mercados, las empresas necesitan negociar autorizaciones específicas con los ayuntamientos o cerrar acuerdos con operadores locales antes de poner sus robots en las calles.

El anuncio de Yangs Technology no detalla todos los países que recibirán las unidades. Algunas imágenes asociadas al despliegue parecen haber sido grabadas en Moscú y muestran rotulación de Yandex, la tecnológica rusa. Esto apunta a que la expansión podría apoyarse en acuerdos concretos con plataformas de reparto, supermercados o socios regionales, en lugar de consistir en una llegada simultánea a toda Europa.

La ventaja de fabricar a gran escala

China parte de una posición privilegiada en la fabricación de robots. El país concentra más de la mitad de las nuevas instalaciones de robots industriales a nivel mundial, según datos del sector, y también produce la mayoría de los robots humanoides que llegan actualmente al mercado.

Esta capacidad industrial permite fabricar grandes volúmenes, reducir costes y adaptar los productos a las necesidades de cada operador. El caso de Yangs Technology resulta significativo porque no se encuentra entre las marcas chinas más conocidas internacionalmente, como Unitree o Pudu, y aun así afirma estar preparada para exportar miles de unidades.

El mercado de la última milla podría crecer alrededor de un 20 % anual hasta 2030, con un volumen estimado de 8.000 millones de dólares. Los robots terrestres ofrecen una vía de entrada relativamente sencilla frente a los drones, sometidos a mayores restricciones de seguridad y espacio aéreo.

Un despliegue que todavía debe demostrar su alcance

La llegada de estos robots no significa que las ciudades europeas vayan a llenarse de vehículos autónomos de forma inmediata. Su expansión dependerá de las autorizaciones locales, de la aceptación de los peatones y de la capacidad de las empresas para garantizar que exista supervisión cuando el sistema encuentre una situación imprevista.

La estrategia más probable pasa por comenzar con rutas limitadas y acuerdos comerciales concretos. Si los costes operativos y los tiempos de entrega cumplen las expectativas, estos robots podrían convertirse en una pieza habitual del reparto urbano, especialmente en zonas donde el tráfico y la falta de repartidores encarecen la distribución.

Artículo anteriorDublín protesta contra la guerra ante la visita de Trump
Artículo siguienteCrea apps para Windows 11 en 30 minutos con IA gratis