
Menos poner la mano por los corruptos, y más contra el fuego
Cuando la piel de toro arde por todos lados, con la Comunidad de Madrid como kilómetro cero de una España abrasada en la que los pirómanos de los montes y de la política se dan la mano, hay que discernir entre lo que los gobernantes hacen y lo que dicen al refutarse por lo general. Por eso,
Cuando «Noverdad» Sánchez alardeaba hace dos meses del «mayor despliegue antiincendios» con una parafernalia sin parangón para ahora certificarse que muchos hidroaviones están obsoletos y eran insuficientes ya el verano de 2025, por lo que ha habido que urgirlos a los socios europeos, todo se ha revelado un enorme decorado de cartón piedra. Como las «aldeas Potemkin» con las que el amante y valido de Catalina la Grande velaba a la zarina la realidad de la Crimea conquistada cuando la nave imperial surcaba el Dniéper.
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