Ha llegado hoy el límite de velocidad de los 30 km/h a las ciudades: ¿cómo será aplicado?

A partir del día de hoy, 11 de mayo, conforme a la DGT, entre el 70% y el 80% de las calles de las ciudades, van a pasar a tener un límite máximo de velocidad de 30 km/h. Tratandose de aquellas calles con un sólo carril por cada sentido de circulación, y excluye para este cómputo los que se encuentran reservados o son de utilización exclusiva. Por dar un ejemplo que sea habitual: una calle que tiene dos viales, uno en la que se pueden utilizar todos los vehículos y otro solo para el bus, va a contar como si solo tuviese un carril.

Esta medida, que es parte de una paquete que se anunció en el mes de noviembre del año 2010, se presentó en este lunes en Valladolid por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el director de Tráfico, Pere Navarro, y el alcalde de la ciudad.

Límite de 20 kilómetros en vías con peatones

De igual forma, esta nueva norma va a reducir la velocidad a 20 km/h en vías en las que coches y peatones vayan a compartir la misma plataforma, lo que quiere decir, sin acera. En tanto, que en las calles con por lo menos dos carriles de utilización completa por sentido de circulación, continuando a 50 km/h (40 km/h los vehículos de mercancías peligrosas).

Ya es un 30% el total de las muertes en ciudad

La realidad, es que se trata de un viejo deseo que tenía la DGT, que ha estado debido a las peticiones de muchos municipios y de la federación que los ha englobado, la FEMP. Así mismo es inédita. Madrid, Valencia o Sevilla ya la han aplicado en parte, a pesar de que ninguna lo ha hecho con la misma intensidad de Bilbao o Barcelona, que ha sido pionera en estas lides y ha asegurado que donde se ha aplicado, la siniestralidad bajaba un 40%.

Debido a que este es el motivo que la ha impulsado en la estrategia para la reducción de las muertes del tráfico un 50% hasta los finales de la década. Conforme a la OMS (Organización Mundial de la Salud), el riesgo de que un peatón fallezca arrollado por un vehículo es hasta cinco veces menor a 30 km/h que a 50 km/h.

También, si entre los años 2010 y 2019, las muertes en accidente se han reducido un 29,1% en España; y la siniestralidad en carretera lo ha hecho un 36%, la urbana solamente ha caído un 5,6%. De esta manera, las víctimas en la ciudad pasaron del 22% al 30% del total. En conclusión, en el año 2019 esta cifra ha tenido un crecimiento de un 6%, hasta 519 personas y el 82% han sido usuarios vulnerables: peatones (casi la mitad del total), ciclistas y motoristas.

A 51 km/h: multa de 300 euros y dos puntos

Fue afirmado por Pere Navarro, quien es el director de la DGT, «Circular a 50 en una calle de un único sentido es un disparate, cualquier cosa que salga te la llevas por delante», para justificar el cambio. Ya que de igual forma se esta en la busqueda «hacer ciudades más amables y humanas» en las cuales el vehículo privado ha perdido peso en tanto lo ganan los peatones -así mismo cada vez de mayor edad- y, debido al calmado del tráfico, la moto, la bici y el patinete eléctrico, referente de los VMP (Vehículos de Movilidad Personal).

Ninguno de esto -exceptuando de los peatones- van a estar a salvo de estas nuevas sanciones por los excesos de velocidad. En los que se tenga límite a 30, ir entre 31 y 50 km/h acarreando una multa de 100 euros; a 51 km/h van a ser 300 euros y dos puntos del permiso, si este es el caso. Y de esta manera sucesivamente: 400 euros (y dos puntos) a partir de 61 km/h, 500 (y seis puntos) desde 71 km/h… En el límite a 20, solamente se debe que restar 10 km/h a la velocidad para que se igualen sanciones.

En dicho sentido, es conveniente que se rememore desde el 2 de enero, los patinetes eléctricos no han podido utilizar las aceras ni ir a más de 25 km/h. También, la nueva norma de igual forma permite a los municipios, de una manera excepcional, subir o bajar esos límites. De hecho, desde el año pasado en Pontevedra, los vehículos que vayan a circular por su centro histórico no van a poder pasar de 6 km/h si comparten calle junto a los peatones.

Respaldo general, pero teniendo matices

En comparación a la gran polémica que despertó el plan del Gobierno de que se cobre por las autovías gratuitas -y futuramente, por las demás carreteras- los límites de velocidad en ciudad nuevo se han acogido bien en general. Por una parte, el fin que esta persiguiendo no es recaudatorio -a pesar de que un Ayuntamiento pueda caer en dicha tentación- porque esto se trata de salvar vidas. Y así mismo las restricciones al tráfico en la pandemia hicieron que se vean mucho las ventajas de una ciudad en la que el coche pierde el protagonismo.

De esta manera, se mostró estando a favor de asociaciones de víctimas como DIA y clubes de automovilistas como el Race, a pesar de que este teme que se van a poder generar atascos innecesarios. También, la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial), ha dicho que el apoyo entre los conductores pasó del 51% en 2020 al 43,2% en este momento. Tal vez debido a la progresiva vuelta a la normalidad.

Más consumo y menor eficiencia

Aparte de que sea reducido el número de accidentes y de su gravedad, los nuevos límites van a bajar la contaminación acústica de las ciudades. A diferencia, no se tiene claro el efecto que tiene la contaminación o la mecánica de los vehículos. Ya que circular a 30 km/h o inclusive 20 km/h, ha exigido que se vaya en marchas más cortas y con el coche más revolucionado, lo que podría llevar a que se incremente el consumo; impidiendo que los filtros de partículas que eliminan muchos contaminantes vayan a hacer su trabajo de una manera correcta, y así mismo será acortada la vida del embrague en los modelos manuales, pues se utilizará mucho más.

La otra crítica que se hizo a la medida se esta refiriendo a las «chapuzas» en el momento de que se cambie la señalización. Conforme a la asociación Afasemetra, muchas ciudades se eencuentran colocando láminas de las señales existentes, en vez de unas nuevas «lo que puede no cumplir con las medidas mínimas de seguridad». Específicamente el Gobierno ha aprobado los nuevos límites el 11 de noviembre pasado, pero ha dado un plazo de seis meses hasta su aplicación para que los municipios dieran información a los usuarios y adaptaran las señales.

 

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