Publicidad

La moción del PP, Vox, Junts y UPN contra Sánchez sí tiene efectos políticos y ya se ven

Caminaba como un pato cojo. Se reía como un pato cojo. Desafiaba a los adversarios como un pato cojo. Y desde esta semana Pedro Sánchez es, oficialmente, un pato cojo. Uno que ya solo chapotea en una ciénaga de corrupción y encuestas a la baja, tratando de mantenerse a flote un mes más, quizá dos, o seis, o nueve. Sin capacidad de llegar a ninguna orilla.

Artículo anteriorDesempleo baja y el empleo sigue marcando récord
Artículo siguiente«El futuro acorralado de Sánchez según Bieito Rubido y Ana Martín»