Publicidad

Luis Manuel Corchete pide más tecnología para acabar con la subjetividad en la marcha

La marcha atlética necesita apoyarse en sistemas tecnológicos que hagan más objetivas las amonestaciones, según defiende Luis Manuel Corchete. El exmarchador olímpico, actualmente entrenador de Miguel Ángel López, considera que la evolución del atletismo pasa por incorporar herramientas capaces de ofrecer mayor precisión en una disciplina marcada históricamente por la dificultad de juzgar el contacto con el suelo.

La propuesta llega en un momento en el que la marcha afronta varios debates sobre su futuro. Entre ellos se encuentran la revisión del sistema de avisos, la posible aplicación de dispositivos de control y la necesidad de mantener unas distancias olímpicas estables que permitan a atletas, entrenadores y federaciones planificar sus ciclos deportivos con garantías.

Una disciplina condicionada por la decisión de los jueces

En la marcha atlética, los jueces deben determinar si el deportista mantiene el contacto visible con el suelo y si la pierna permanece extendida desde el primer apoyo hasta que pasa por la posición vertical. Se trata de acciones que ocurren a gran velocidad y que, en muchos casos, resultan difíciles de apreciar a simple vista.

Esta particularidad convierte las amonestaciones en uno de los elementos más controvertidos de la competición. La interpretación puede variar entre distintos jueces o en función del ángulo desde el que se observa al atleta. Para Corchete, reducir ese margen de subjetividad es esencial para mejorar la credibilidad de la marcha y proteger el trabajo de los deportistas.

La tecnología podría desempeñar un papel clave mediante cámaras de alta velocidad, sensores integrados en el calzado o sistemas capaces de analizar en tiempo real el contacto con la pista. El objetivo no sería sustituir por completo a los jueces, sino aportarles información adicional y establecer criterios más homogéneos.

El reto de aplicar soluciones fiables

La incorporación de tecnología al atletismo no está exenta de dificultades. Cualquier sistema utilizado en una prueba oficial debe ser preciso, resistente, fácil de verificar y aplicable en diferentes instalaciones. También debe evitar que las decisiones dependan de recursos disponibles únicamente en las grandes competiciones.

Por este motivo, la modernización de la marcha requiere un proceso gradual. Antes de convertir una herramienta en parte del reglamento, sería necesario probarla en entrenamientos, campeonatos nacionales e internacionales y diferentes condiciones de carrera. La tecnología debería ofrecer una respuesta clara sin ralentizar el desarrollo de las pruebas.

La prioridad, desde la perspectiva de los entrenadores, es que todos los participantes compitan bajo las mismas reglas. Un sistema bien diseñado podría ayudar a explicar las decisiones, facilitar el análisis posterior y reducir la sensación de incertidumbre que a veces acompaña a las amonestaciones.

Estabilidad en las distancias olímpicas

Corchete también reclama estabilidad en las distancias olímpicas. Los cambios de formato y de recorrido afectan directamente a la preparación de los atletas, que necesitan varios años para construir una planificación orientada a unos Juegos. Modificar de forma recurrente las pruebas puede alterar perfiles, estrategias y métodos de entrenamiento.

La marcha ha vivido en los últimos años una transformación de sus formatos de competición. La consolidación de unas distancias concretas permitiría a los deportistas especializarse, a los técnicos diseñar programas más coherentes y al público identificar con mayor facilidad las distintas pruebas.

La estabilidad no implica cerrar la puerta a la innovación. Los recorridos urbanos, las nuevas fórmulas de relevos y la mejora de la retransmisión pueden contribuir a acercar la disciplina a más espectadores. Sin embargo, cualquier cambio debería estar acompañado de una planificación suficiente y de criterios deportivos claros.

Una oportunidad para reforzar la marcha

La defensa de la tecnología por parte de Luis Manuel Corchete conecta con una demanda cada vez más habitual en el deporte de alto nivel: que las decisiones determinantes cuenten con el máximo respaldo objetivo. En una disciplina donde una amonestación puede cambiar el resultado de una carrera, disponer de datos fiables puede marcar la diferencia.

El desafío consiste en encontrar el equilibrio entre la tradición de la marcha atlética y las herramientas que ya se utilizan en otras especialidades. La tecnología debe servir para hacer la competición más justa, comprensible y atractiva, no para añadir complejidad ni alejarla de su esencia.

Con Miguel Ángel López entre los atletas a los que dirige, Corchete conoce de primera mano la exigencia de preparar una carrera en la que cada detalle técnico cuenta. Su mensaje resume una de las grandes cuestiones que afronta la marcha: incorporar innovación para ganar objetividad y ofrecer estabilidad a quienes compiten al máximo nivel.

Artículo anteriortoulouse – lyon: claves y resultado del debut liguero
Artículo siguienteLa lotería nacional de hoy sábado 22 de agosto deja premio