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María Aperador alerta de lo que conviene revisar antes de subir una foto a internet

Publicar una fotografía en redes sociales puede parecer un gesto inofensivo, pero la imagen puede revelar mucha más información de la que aparece a simple vista. La experta en ciberseguridad María Aperador ha vuelto a poner el foco en la necesidad de revisar el contenido antes de compartirlo y recuerda que una imagen puede utilizarse fuera de contexto o incluso en contra de su autor.

La advertencia parte de una idea sencilla: no basta con mirar si salimos bien en la foto. También es importante comprobar qué aparece detrás, qué datos pueden deducirse y quién podría acceder a la publicación. “Suena exagerado hasta que alguien lo usa en tu contra” resume el riesgo de dar por segura una imagen solo porque se publica en una cuenta personal.

Una fotografía puede desvelar más información de la prevista

El fondo de una imagen suele contener pistas que pasan desapercibidas durante el primer vistazo. Una dirección, una matrícula, un documento sobre la mesa, una pantalla encendida o el nombre de un establecimiento pueden aportar datos útiles para localizar a una persona o conocer sus rutinas.

También conviene prestar atención a elementos aparentemente cotidianos, como uniformes, tarjetas identificativas, billetes de transporte, números de portal o carteles con información personal. Aunque cada detalle parezca irrelevante por separado, varios datos juntos pueden facilitar la creación de un perfil sobre quien aparece en la fotografía.

El lugar y el momento también importan

Compartir una imagen mientras se está de vacaciones, en una segunda residencia o en un evento concreto puede indicar que la vivienda habitual está vacía. Por este motivo, los especialistas en seguridad recomiendan valorar si es necesario publicar una fotografía en tiempo real o si resulta más prudente hacerlo cuando la actividad ya ha terminado.

La ubicación exacta es otro aspecto que merece revisión. Algunas plataformas incorporan datos de geolocalización o muestran de forma automática el lugar en el que se ha tomado una fotografía. Antes de publicar, es aconsejable comprobar los permisos de la aplicación y desactivar la ubicación cuando no aporte nada relevante.

Qué revisar antes de publicar una foto

Una comprobación de pocos segundos puede reducir la cantidad de información expuesta. La revisión debería hacerse incluso cuando la imagen se vaya a compartir únicamente con contactos conocidos, ya que una captura de pantalla o un reenvío pueden hacer que el contenido salga del círculo previsto.

  • El fondo: comprobar que no aparecen documentos, direcciones, pantallas, matrículas u otros datos identificativos.
  • Las personas que salen: pedir permiso antes de publicar la imagen, especialmente si aparecen menores o personas que no utilizan redes sociales.
  • La ubicación: evitar revelar dónde se encuentra la vivienda, el lugar de trabajo o un sitio frecuentado habitualmente.
  • La fecha y el momento: valorar si publicar en tiempo real puede proporcionar información sobre los movimientos o la ausencia del domicilio.
  • Los metadatos: revisar si el archivo conserva datos técnicos, como la localización o el dispositivo utilizado.
  • La privacidad de la cuenta: comprobar quién puede ver la publicación y quién tiene permiso para compartirla o comentarla.

El riesgo no termina cuando se borra la publicación

Eliminar una fotografía no garantiza que desaparezca por completo de internet. Otros usuarios pueden haberla descargado, reenviado o capturado antes de que se retirase. Además, algunas plataformas pueden conservar copias durante un tiempo determinado o incluir la imagen en sistemas de almacenamiento y copias de seguridad.

Por eso, la recomendación más eficaz es aplicar un criterio preventivo: si una imagen podría causar un problema al hacerse pública, lo mejor es no subirla. La privacidad no depende solo de las herramientas de una red social, sino también de las decisiones que se toman antes de pulsar el botón de publicar.

La inteligencia artificial amplía las posibilidades de uso indebido

La proliferación de herramientas de edición y sistemas de inteligencia artificial ha añadido nuevos riesgos. Una fotografía pública puede ser modificada, reutilizada para crear perfiles falsos o combinada con otros contenidos sin el consentimiento de la persona que aparece en ella.

Esto no significa que haya que dejar de compartir imágenes, sino que conviene hacerlo con más criterio. Limitar la audiencia, evitar información sensible y revisar periódicamente las publicaciones antiguas son medidas sencillas que ayudan a reducir la exposición digital.

Una pausa antes de publicar puede evitar problemas

La advertencia de María Aperador pone sobre la mesa una costumbre muy extendida: publicar de forma automática y revisar después. Sin embargo, dedicar unos segundos a ampliar la imagen, observar el entorno y pensar en sus posibles consecuencias permite detectar muchos riesgos antes de que lleguen a internet.

La regla puede resumirse en una pregunta: ¿me sentiría cómodo si esta fotografía la viera alguien que no conozco? Si la respuesta es negativa o existen dudas, lo más prudente es editarla, limitar su visibilidad o guardarla para uso privado.

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