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Nepal eleva a más de 5.000 los desaparecidos tras las riadas y busca a cientos de atrapados

Nueve días después de las inundaciones que devastaron amplias zonas del centro y el norte de Nepal, el balance de la catástrofe continúa creciendo. Las autoridades elevan ya a más de 5.000 el número de personas desaparecidas, mientras los equipos de emergencia intentan acceder a áreas que permanecen aisladas por los daños en las carreteras y las comunicaciones.

La magnitud real de la tragedia sigue sin estar completamente definida. La recuperación progresiva de las comunicaciones permite incorporar nuevos avisos de familias y comunidades que habían quedado incomunicadas. Al mismo tiempo, los equipos de rescate alcanzan localidades remotas y encuentran nuevos escenarios afectados por la fuerza del agua.

Rescate en túneles y zonas aisladas

Uno de los principales focos de la operación se concentra en la búsqueda de cientos de personas atrapadas en túneles. Las riadas han dificultado el acceso y han dejado infraestructuras bloqueadas, lo que obliga a los equipos a trabajar en condiciones especialmente complejas.

Los efectivos desplegados avanzan a medida que se retiran el agua y los sedimentos, revisan los puntos dañados y restablecen las vías de comunicación. Cada zona recuperada permite actualizar el balance y determinar cuántas personas siguen desaparecidas, cuántas han podido ponerse a salvo y qué comunidades necesitan ayuda urgente.

La prioridad continúa siendo localizar a los supervivientes y facilitar su evacuación. Sin embargo, las dificultades sobre el terreno ralentizan las operaciones. La destrucción provocada por las inundaciones ha dejado tramos inaccesibles y ha complicado el traslado de personal, maquinaria y suministros.

Un balance que todavía puede aumentar

El dato de más de 5.000 desaparecidos debe interpretarse como un balance provisional. En una emergencia de estas dimensiones, las cifras pueden variar durante días, especialmente cuando existen núcleos de población sin contacto con las autoridades o cuando los registros familiares todavía no han podido verificarse.

Las autoridades han ido ampliando el recuento conforme se restablecen las comunicaciones. La falta de información en las primeras jornadas impidió conocer el alcance de los daños en varias zonas del país, y la llegada de nuevos informes ha confirmado que la catástrofe afecta a una superficie mayor de la inicialmente calculada.

La situación también pone de manifiesto la vulnerabilidad de las áreas situadas en el centro y el norte de Nepal frente a episodios de lluvias torrenciales y crecidas repentinas. Cuando las vías de acceso quedan inutilizadas, la respuesta de emergencia depende de la capacidad para recuperar las comunicaciones y alcanzar comunidades alejadas.

Comunicaciones y acceso, claves para la emergencia

La recuperación de las redes de comunicación se ha convertido en un elemento decisivo. Permite a las familias informar sobre personas que no han regresado a sus hogares, coordinar los equipos de rescate y establecer qué zonas requieren asistencia inmediata.

También facilita la identificación de los puntos en los que pueden encontrarse personas aisladas. En el caso de los túneles, los trabajos exigen extremar la precaución por el riesgo de nuevos desprendimientos, acumulación de agua y daños estructurales provocados por las riadas.

Los equipos mantienen la búsqueda mientras continúan evaluando el estado de las infraestructuras. El objetivo es abrir corredores seguros y alcanzar a quienes permanecen atrapados, pero las operaciones avanzan al ritmo que permiten las condiciones del terreno.

Una emergencia aún abierta

Nueve días después del desastre, Nepal afronta todavía una fase crítica. La prioridad inmediata es salvar vidas, localizar a los desaparecidos y atender a las comunidades que han quedado incomunicadas. La dimensión definitiva de la tragedia no podrá conocerse hasta que finalicen las búsquedas y se complete la verificación de los registros.

Mientras tanto, el balance sigue siendo provisional y podría cambiar en las próximas horas. La llegada de los equipos a nuevas zonas, la recuperación de las comunicaciones y la revisión de los túneles serán determinantes para aclarar el número de personas afectadas por unas riadas que han golpeado con especial dureza el centro y el norte del país.

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