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OpenAI tiene las herramientas para tender una trampa en Washington
Sam Altman tiene la intención de regalar parte de su empresa a un público estadounidense cauteloso. Una reciente reorganización dejó $222 mil millones de acciones en un brazo sin ánimo de lucro separado de los inversores, un tentador tesoro para aprovechar. Entregarlo a la Casa Blanca podría mitigar una reacción adversa hacia la inteligencia artificial. Sin embargo, también podría generar una preocupante codependencia.



