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El 40% de las enfermedades en América podría evitarse con prevención y una atención primaria más sólida

En torno al 40% de las enfermedades que afectan a la población de América son evitables, según el análisis regional de salud correspondiente a 2026. La cifra pone el foco en el impacto de los factores de riesgo, los diagnósticos tardíos y las desigualdades en el acceso a los servicios sanitarios.

El informe advierte de que millones de años de vida saludable se pierden cada año por problemas de salud que, en buena parte, podrían prevenirse o controlarse mediante medidas conocidas. Entre ellas figuran la promoción de hábitos saludables, la vacunación, la detección precoz y una atención primaria capaz de acompañar a las personas durante todas las etapas de la vida.

La prevención sigue siendo una asignatura pendiente

Las enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las afecciones respiratorias crónicas, concentran una parte importante de esta carga. Su aparición y evolución están relacionadas con factores como el consumo de tabaco, la alimentación poco saludable, el sedentarismo, el consumo perjudicial de alcohol y la exposición a determinados riesgos ambientales.

Muchos de estos factores pueden modificarse con políticas públicas sostenidas. Sin embargo, la prevención no depende únicamente de las decisiones individuales. También requiere entornos que faciliten una dieta equilibrada, el ejercicio físico, el acceso a espacios seguros y la posibilidad de recibir atención médica sin barreras económicas o geográficas.

El diagnóstico tardío agrava el problema. Cuando una enfermedad se detecta en fases avanzadas, aumentan las complicaciones, los costes sanitarios y el riesgo de pérdida de autonomía. Por este motivo, los programas de cribado, los controles periódicos y la educación sanitaria tienen un papel decisivo.

La atención primaria, en el centro de la respuesta

El análisis regional reclama reforzar la atención primaria de salud como puerta de entrada al sistema sanitario. Los centros de salud son el espacio más cercano para prevenir enfermedades, identificar señales de alarma y ofrecer seguimiento a las personas con patologías crónicas.

Una atención primaria bien dotada puede evitar desplazamientos innecesarios a los hospitales y mejorar la continuidad asistencial. También permite integrar la atención médica con los servicios de enfermería, salud mental, nutrición, rehabilitación y trabajo social.

Para lograrlo, se necesitan equipos suficientes, estabilidad laboral, formación continua y herramientas que faciliten el intercambio de información entre los distintos niveles asistenciales. La digitalización puede ayudar, siempre que se aplique con garantías de privacidad y no deje atrás a quienes tienen dificultades para acceder a la tecnología.

Medidas que pueden reducir la enfermedad evitable

  • Ampliar la vacunación y recuperar las coberturas que hayan disminuido.
  • Mejorar la detección precoz de cáncer, hipertensión y diabetes.
  • Promover políticas contra el tabaquismo y el consumo perjudicial de alcohol.
  • Facilitar una alimentación saludable y actividad física regular.
  • Reforzar la atención a la salud mental y la prevención del suicidio.
  • Reducir la exposición a la contaminación del aire y otros riesgos ambientales.
  • Garantizar servicios sanitarios accesibles para las comunidades más vulnerables.

Desigualdades que condicionan la salud

La posibilidad de prevenir una enfermedad no es la misma para toda la población. Las personas que viven en zonas rurales, comunidades aisladas o territorios con menos recursos suelen encontrar más obstáculos para acceder a consultas, pruebas diagnósticas y tratamientos.

A estas diferencias se suman las relacionadas con los ingresos, el nivel educativo, el género, la edad y la pertenencia a determinados grupos sociales. La falta de transporte, los tiempos de espera y el coste de los medicamentos pueden convertir una dolencia controlable en un problema grave.

Por ello, las estrategias de prevención deben adaptarse a las necesidades de cada comunidad. No basta con difundir recomendaciones generales: es necesario acercar los servicios, utilizar un lenguaje comprensible y contar con la participación de la población en el diseño de las políticas.

Invertir ahora para evitar problemas mayores

La prevención ofrece beneficios sanitarios y económicos. Evitar un infarto, controlar una diabetes o detectar un tumor en una fase temprana reduce el sufrimiento de los pacientes y de sus familias, pero también disminuye la presión sobre los hospitales y el gasto asociado a tratamientos complejos.

El reto para los países de la región consiste en pasar de un modelo centrado principalmente en atender la enfermedad a otro que anticipe sus causas y actúe antes de que aparezcan las complicaciones. La información disponible apunta a que existe un margen amplio de mejora.

Reducir ese 40% de enfermedades evitables exigirá coordinación entre los gobiernos, los servicios sanitarios, los centros educativos, las empresas y la sociedad civil. La conclusión es clara: fortalecer la prevención y la atención primaria no es solo una medida sanitaria, sino una inversión en calidad y esperanza de vida.

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