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Siete señales que pueden alertar de una prediabetes y que suelen pasar desapercibidas

La prediabetes puede avanzar durante años sin provocar síntomas claros. Sin embargo, algunas señales sutiles pueden indicar que el organismo está teniendo dificultades para controlar la glucosa en sangre y que conviene consultar con un profesional sanitario.

Esta alteración metabólica aparece cuando los niveles de azúcar son más altos de lo normal, aunque todavía no alcanzan los valores que definen una diabetes tipo 2. Detectarla a tiempo permite introducir cambios y reducir el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, renales o neurológicas.

La mayoría de las personas no nota nada

Millones de personas pueden presentar prediabetes sin saberlo. La ausencia de molestias no significa que el metabolismo funcione correctamente: en muchos casos, el diagnóstico llega tras una analítica solicitada por otro motivo o durante una revisión rutinaria.

La endocrinóloga Pilar García Durruti, jefa de equipo de Endocrinología y Nutrición de Ruber Internacional Centro Médico Habana, subraya la importancia de prestar atención a cambios que a menudo se atribuyen al estrés, la edad o la falta de descanso.

Siete señales que conviene vigilar

1. Cansancio persistente

La fatiga mantenida puede aparecer cuando la glucosa no entra de forma adecuada en las células para convertirse en energía. Aunque es un síntoma muy frecuente y puede deberse a numerosas causas, debe valorarse si no mejora con el descanso o afecta a la actividad diaria.

2. Sed más intensa de lo habitual

Una sensación de sed constante o la necesidad de beber con mayor frecuencia pueden relacionarse con un exceso de glucosa en sangre. El organismo intenta eliminar parte de ese azúcar a través de la orina, lo que puede aumentar la pérdida de líquidos.

3. Más visitas al baño

Orinar con frecuencia, especialmente durante la noche, es otra señal que no conviene ignorar cuando aparece junto a una sed inusual. También puede deberse a infecciones urinarias, medicamentos o problemas prostáticos, por lo que es necesario estudiar su origen.

4. Visión borrosa ocasional

Las variaciones de glucosa pueden modificar temporalmente el equilibrio de líquidos del ojo y provocar una visión menos nítida. Si este cambio se repite, aparece de forma repentina o se acompaña de otros síntomas, se debe solicitar atención médica.

5. Infecciones recurrentes

La repetición de infecciones cutáneas, urinarias o por hongos puede ser una pista de que existe una alteración en el control de la glucosa. No significa necesariamente que haya prediabetes, pero sí justifica una valoración, sobre todo si las infecciones son difíciles de tratar.

6. Heridas que tardan en cicatrizar

Los niveles elevados de azúcar pueden interferir en la respuesta defensiva y en la reparación de los tejidos. Un pequeño corte, una rozadura o una lesión en los pies que tarda más de lo esperado en curarse requiere vigilancia y, si persiste, una consulta médica.

7. Zonas de piel más oscura y engrosada

La aparición de áreas de piel oscura, gruesa o aterciopelada, sobre todo en el cuello, las axilas o las ingles, puede corresponder a acantosis nigricans. Este cambio suele asociarse a resistencia a la insulina y es especialmente relevante si coincide con sobrepeso o antecedentes familiares de diabetes.

Quién tiene más riesgo de desarrollar prediabetes

La probabilidad aumenta con el exceso de peso, el sedentarismo y una alimentación con abundancia de productos ultraprocesados, azúcares añadidos y harinas refinadas. También influyen la edad, la hipertensión, las alteraciones del colesterol y los antecedentes familiares.

Las mujeres que han tenido diabetes gestacional, las personas con síndrome de ovario poliquístico y quienes presentan enfermedad cardiovascular también pueden necesitar controles más estrechos. El riesgo no desaparece en personas delgadas, ya que la distribución de la grasa y la genética tienen un papel importante.

Una analítica es la única forma de confirmarlo

Los síntomas orientan, pero no permiten diagnosticar una prediabetes. Para confirmarla se utilizan pruebas como la glucemia en ayunas, la hemoglobina glicosilada o la sobrecarga oral de glucosa, según el criterio del profesional sanitario.

La hemoglobina glicosilada ofrece una estimación del nivel medio de glucosa de los últimos meses. El médico interpretará el resultado teniendo en cuenta la edad, los tratamientos, los antecedentes y el estado general de salud.

Qué se puede hacer para reducir el riesgo

  • Realizar actividad física de forma regular, combinando ejercicio aeróbico y trabajo de fuerza.
  • Priorizar verduras, legumbres, fruta entera, cereales integrales, pescado y frutos secos.
  • Reducir los refrescos, los dulces, el alcohol y los alimentos ultraprocesados.
  • Mantener un peso saludable o buscar una reducción gradual si existe exceso de peso.
  • Dormir lo suficiente y evitar largos periodos de sedentarismo.
  • Consultar sobre la frecuencia adecuada de las revisiones y las analíticas.

La prediabetes no debe entenderse como una sentencia inevitable de diabetes. Con cambios sostenidos en el estilo de vida y seguimiento médico, muchas personas pueden mejorar sus niveles de glucosa y retrasar o evitar la progresión de la enfermedad.

Ante sed persistente, aumento de la orina, cansancio inexplicable, cambios en la visión o heridas que no cicatrizan, lo recomendable es pedir cita y no esperar a que los síntomas empeoren. Una sencilla revisión puede detectar a tiempo una alteración que, al principio, suele pasar inadvertida.

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