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La clave del éxito tecnológico no está solo en la tecnología, sino en cómo se opera

En un mundo donde la transformación digital se ha convertido en un factor decisivo para la supervivencia y el crecimiento empresarial, muchas compañías invierten grandes cantidades en tecnología. Sin embargo, Almudena Pérez, Chief Information Officer (CIO) de JTI, una de las multinacionales líderes en el sector del tabaco, desmonta un mito fundamental: “No se trata de la tecnología, sino de saber cómo operarla, hacerla crecer y hacerla servir”. Su enfoque va mucho más allá de la mera implementación tecnológica y se centra en construir capacidades organizativas que permitan maximizar el valor real de la innovación.

Construir un núcleo tecnológico único: el motor del crecimiento sostenible

Según Almudena Pérez, uno de los primeros pasos para una transformación digital efectiva es crear un núcleo tecnológico unificado y robusto. En JTI, esta estrategia se ha llevado a cabo mediante:

  • La migración a la nube a través de un modelo propio.
  • La integración de sistemas que facilitan la gestión eficiente de procesos y datos.
  • El desarrollo de una plataforma que conecta todas las áreas de la empresa, desde la producción hasta la atención al cliente.

Este núcleo digital permite a JTI operar con agilidad y adaptarse rápidamente a un entorno dinámico, donde los cambios regulatorios, las expectativas de los consumidores y la competencia evolucionan constantemente.

La nube: un aliado estratégico con modelo propio

En lugar de adoptar soluciones estándar, la multinacional diseñó un modelo propio de migración a la nube. Esto les permite:

  • Controlar mejor la seguridad y la gobernanza de los datos.
  • Ajustar los recursos tecnológicos a las necesidades específicas del negocio.
  • Optimizar costes sin sacrificar rendimiento y escalabilidad.

Esta personalización demuestra que, para empresas con operaciones globales y complejas, no basta con “estar en la nube”: es imprescindible hacerlo con inteligencia y visión estratégica.

Datos globales, inteligencia artificial y nuevas relaciones digitales: retos para 2026

Almudena pone sobre la mesa los principales desafíos que afronta JTI en el horizonte próximo, especialmente en torno a tres pilares:

1. Gobernanza de datos globales

En un mundo con regulaciones cada vez más estrictas y diversidad normativa entre países, gestionar datos de manera responsable y eficiente es fundamental. Para JTI, esto significa:

  • Implementar políticas que aseguren la privacidad y seguridad.
  • Crear mecanismos que faciliten el análisis de datos a escala global.
  • Garantizar que el uso de datos esté alineado con la ética y la transparencia.

2. Inteligencia artificial como palanca de innovación

La IA se está posicionando como una herramienta imprescindible para mejorar procesos, personalizar la experiencia del cliente y acelerar la toma de decisiones. Para JTI, el reto es:

  • Integrar la IA de manera transversal en la organización.
  • Capacitar a los equipos para aprovechar todas sus capacidades.
  • Mantener siempre un enfoque humano en el uso de estas tecnologías.

3. Nuevas relaciones digitales con clientes

La transformación digital no solo impacta en los procesos internos, sino también en cómo las compañías interactúan con sus audiencias. Para JTI, esto supone:

  • Desarrollar plataformas y experiencias digitales que respondan a las expectativas cambiantes.
  • Construir relaciones basadas en confianza y valor añadido.
  • Aprovechar tecnologías para personalizar la comunicación y los servicios.

El factor humano: personas en el centro de la innovación

Pérez no subestima el papel esencial que juegan las personas en cualquier proceso tecnológico. Más allá de la innovación técnica, el éxito viene dado por:

  • Equipos preparados y motivados.
  • Cultura corporativa abierta al cambio y al aprendizaje continuo.
  • Una visión que integra tecnología y talento para generar impacto real.

Este enfoque humano genera un efecto multiplicador para que la tecnología se transforme en una palanca genuina de progreso.

¿Qué podemos aprender de la visión de Almudena Pérez para nuestras propias empresas y proyectos?

El mensaje es claro y aplicable a todo tipo de organizaciones:

  • Invertir en tecnología sin acompañarlo con una estrategia clara de operación es insuficiente.
  • Diseñar soluciones adaptadas a las necesidades reales y a la cultura organizativa es vital.
  • Promover la formación y el compromiso de las personas maximiza la adopción y el impacto.
  • La tecnología es una herramienta poderosa, pero es el uso inteligente y humano quien hace la diferencia.

Mirando hacia 2026: una ruta hacia la innovación responsable y efectiva

Para JTI y su liderazgo tecnológico, 2026 es un horizonte cercano en el que la empresa se propone consolidar su transformación digital integrando la gobernanza estricta de datos, la inteligencia artificial avanzada y las nuevas formas de relación digital con clientes. En este camino, Almudena Pérez subraya que el éxito vendrá no solo por hacer más con tecnología, sino con:

  • Más conocimiento.
  • Mejor operación.
  • Más capacidad para hacer que la tecnología crezca dentro de la organización.

Este enfoque pragmático y centrado en la operación inteligente es un ejemplo inspirador para cualquier empresa que busca innovar sin caer en el error de pensar que la tecnología por sí sola es la respuesta mágica.

Conclusión

La historia de JTI y la visión de Almudena Pérez aportan una lección valiosa: la revolución digital no es solo técnica, es humana y estratégica. El verdadero impulso de la innovación llegará cuando las organizaciones aprendan a operar la tecnología con maestría, la integren en su cultura y la utilicen para conectar mejor con sus clientes y su entorno. Este es el gran desafío que enfrentan no solo las grandes corporaciones como JTI, sino cualquier empresa que quiera ser relevante en la economía digital de hoy y del futuro.

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