La voz joven que impulsa un uso responsable de la tecnología en Cantabria
El pasado 22 de mayo, más de cincuenta alumnos cantabros protagonizaron una sesión especial en el Parlamento regional, donde se transformaron en “diputados por un día” para abordar un tema cada vez más relevante en nuestra sociedad: el uso responsable de la tecnología. Esta experiencia única no solo permitió a los jóvenes expresar sus inquietudes, sino que también puso sobre la mesa propuestas que invitan a reflexionar sobre cómo convivir con los desafíos del mundo digital.
Un Parlamento vivo: educación y participación ciudadana en acción
Convocados por la Consejería de Educación y Formación Profesional en colaboración con el Parlamento de Cantabria, 56 escolares de diferentes centros educativos se reunieron para debatir sobre los riesgos y beneficios que el uso de las nuevas tecnologías conlleva. La iniciativa forma parte de un programa participativo diseñado para que las nuevas generaciones tomen conciencia sobre la influencia de los dispositivos digitales en sus vidas cotidianas y en la sociedad.
Objetivos de la jornada
- Promover el pensamiento crítico sobre el uso de herramientas digitales.
- Fomentar la responsabilidad individual y colectiva frente a la tecnología.
- Impulsar propuestas concretas para un entorno digital más seguro.
Lo realmente valioso es cómo este ejercicio democrático permitió que los estudiantes abordaran temas como la adicción a las redes sociales, la necesidad de establecer límites saludables y la protección de datos personales con la seriedad propia de futuros legisladores.
Temas y propuestas que sorprendieron en el hemiciclo
Durante el debate, los alumnos mostraron una madurez admirable al exponer sus preocupaciones y sugerencias. Destacaron varios puntos clave que, a menudo, pasan desapercibidos en la agenda política habitual:
1. Regulación del tiempo frente a las pantallas
La mayoría coincidió en la importancia de establecer normativas que limiten el tiempo de exposición para evitar problemas de salud mental y física. Proponen campañas educativas desde edades tempranas para fomentar hábitos digitales saludables.
2. Formación en ciberseguridad y privacidad
Ante los riesgos de la indefensión digital, la propuesta de incluir en el currículo escolar materias específicas sobre privacidad, protección de datos y ciberseguridad fue clara y firme.
3. Espacios ‘offline’ y desconexión digital
Los jóvenes abogaron por la creación de espacios y actividades sin tecnología, tanto en escuelas como en espacios públicos, para equilibrar el tiempo online con el tiempo real.
La tecnología, una aliada con responsabilidad
Este encuentro también sirvió para remarcar que la tecnología, en sí misma, no es el problema, sino cómo se utiliza. Los estudiantes reconocieron que herramientas como internet, smartphones o redes sociales son indispensables para su aprendizaje y comunicación. Sin embargo, pidieron que su uso sea consciente, informado y saludable.
¿Qué podemos aprender de esta experiencia?
- Escuchar a las nuevas generaciones: son quienes más interactúan con la tecnología y pueden aportar soluciones innovadoras.
- Educar para prevenir: empoderar a niños y adolescentes con conocimientos digitales es fundamental para su seguridad.
- Participación ciudadana activa: involucrar a estudiantes en debates reales fortalece su sentido crítico y democrático.
Un modelo que inspira más allá de Cantabria
La iniciativa cántabra se presenta como un ejemplo inspirador para otras comunidades autónomas y países. En un mundo cada vez más conectado, la educación digital y las políticas responsables deben ir de la mano, y quién mejor para marcar el camino que quienes formarán el futuro inmediato.
Conclusión: tecnología con sentido y sentido común
Esta experiencia en el Parlamento de Cantabria nos recuerda que el futuro digital será el reflejo de los valores que hoy enseñamos a nuestros jóvenes. Impulsar un uso responsable de la tecnología es tarea de todos, pero es en las aulas y en espacios de diálogo donde se siembran las mejores ideas para construir una sociedad más segura, informada y equilibrada.
Por ello, iniciativas como esta no solo educan, sino que también inspiran a una ciudadanía más consciente, capaz de transformar los desafíos tecnológicos en oportunidades reales para mejorar nuestra calidad de vida.



