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ChatGPT mostrará anuncios visuales junto a las imágenes que genere para los usuarios

OpenAI empezará a mostrar anuncios visuales junto a las imágenes generadas por ChatGPT a finales de octubre. El despliegue inicial se limitará a Estados Unidos y contará con un grupo reducido de anunciantes de prueba.

Las piezas publicitarias aparecerán justo después de que el usuario reciba una imagen creada por el asistente. Estarán identificadas de forma clara como publicidad y, según OpenAI, no podrán modificar ni la respuesta del modelo ni el contenido visual generado.

Un formato publicitario ligado al contexto

Los nuevos anuncios serán unidades de display, es decir, creatividades gráficas similares a los banners utilizados en páginas web y aplicaciones. La diferencia es que se mostrarán en un entorno conversacional y junto a un contenido creado específicamente para cada usuario.

Por ejemplo, una persona que solicite una imagen sobre decoración, moda, viajes o gastronomía podría recibir después un anuncio relacionado con ese mismo ámbito. OpenAI busca aprovechar así un momento de interés concreto, cuando el usuario está valorando el resultado y explorando posibles ideas.

La compañía asegura que los anunciantes no podrán influir en las imágenes que genera ChatGPT ni en lo que el asistente diga antes o después del anuncio. Esta separación pretende evitar que la publicidad altere las respuestas del sistema o introduzca recomendaciones comerciales encubiertas.

La publicidad como apoyo para mantener el acceso gratuito

La llegada de los anuncios visuales supone el paso más visible hasta ahora en la estrategia publicitaria de OpenAI. La empresa comenzó a probar anuncios a principios de 2026 con el objetivo de sostener sus planes gratuitos y amplió las pruebas a India en agosto.

El movimiento se produce en un mercado cada vez más competitivo. El lanzamiento de Meta Muse, una aplicación de agentes de inteligencia artificial disponible sin coste directo para el usuario, ha elevado la presión sobre ChatGPT. La herramienta de Meta habría alcanzado varios millones de descargas en sus primeras semanas.

Los agentes de IA son sistemas capaces de ejecutar tareas de forma más autónoma, como buscar información, organizar pasos o utilizar distintas herramientas para completar un objetivo. Su expansión puede obligar a OpenAI a encontrar nuevas vías de financiación si quiere mantener un nivel gratuito con funciones avanzadas.

Un lanzamiento preparado para medir resultados

OpenAI está acompañando el nuevo formato con una infraestructura de medición publicitaria desde el inicio. Para controlar los clics y atribuir conversiones, trabaja con plataformas especializadas como AppsFlyer, Triple Whale, Adjust, Rockerbox, Northbeam, Branch, Singular, Kochava, Airbridge y Tenjin.

La atribución de clics permite estimar si una interacción con un anuncio ha contribuido posteriormente a una instalación, una compra o un registro. Es un elemento esencial para que las marcas sepan si su inversión publicitaria genera resultados más allá de una simple visualización.

El sistema también incorpora herramientas de medición del recorrido completo del cliente, conocido como full funnel. Este concepto analiza todas las fases de una campaña: desde el conocimiento inicial de una marca hasta la consideración y la conversión final.

Además, OpenAI prevé realizar experimentos basados en zonas geográficas. Estas pruebas comparan el comportamiento de usuarios de distintas regiones para determinar si una campaña provoca cambios medibles en las visitas, las compras o el uso de un servicio.

Control del contexto para atraer a grandes marcas

Uno de los principales retos de cualquier plataforma publicitaria es garantizar que los anuncios no aparezcan junto a contenidos perjudiciales o inadecuados. Este control se conoce como brand suitability, o adecuación del entorno para las marcas.

OpenAI recurrirá a DoubleVerify e Integral Ad Science para supervisar esta cuestión. Ambas compañías están especializadas en verificar la calidad, la visibilidad y el contexto de los anuncios digitales.

La integración de estos controles desde el comienzo indica que OpenAI pretende atraer a grandes anunciantes, que suelen exigir garantías sobre dónde se muestran sus campañas. También busca evitar que los primeros incidentes de seguridad o contenido inapropiado dañen la confianza en el nuevo modelo.

Sin fecha para España y el resto de Europa

Por ahora, no hay una fecha anunciada para la llegada de los anuncios a España ni a otros países europeos. El despliegue estadounidense podría ir seguido de nuevas pruebas en mercados angloparlantes y latinoamericanos antes de abordar la Unión Europea.

El Reglamento General de Protección de Datos, conocido como RGPD, establece requisitos estrictos para el uso de información personal con fines publicitarios. A estas obligaciones se suma la Ley de Servicios Digitales, o DSA, que introduce nuevas exigencias para las grandes plataformas en materia de transparencia, moderación y sistemas de recomendación.

Para los usuarios españoles, el cambio no tendrá un efecto visible a corto plazo. En Estados Unidos, en cambio, las primeras campañas podrían ofrecer datos sobre la aceptación del formato antes de que termine el año.

La reacción de los usuarios será decisiva

La publicidad junto a imágenes generadas puede resultar más natural que un anuncio insertado en una respuesta de texto. La coincidencia entre el contenido solicitado y el producto promocionado podría mejorar la relevancia de la campaña y aumentar la probabilidad de interacción.

Sin embargo, el formato también plantea riesgos. Si los anuncios se perciben como intrusivos o demasiado vinculados a conversaciones personales, podrían erosionar la confianza en ChatGPT. OpenAI deberá demostrar que mantiene una separación real entre sus sistemas de recomendación comercial y las respuestas del modelo.

La compañía también puede utilizar los anuncios para medir cuántos usuarios prefieren contratar un plan de pago para evitarlos. Esta estrategia, habitual en servicios digitales con versiones gratuitas, convierte la publicidad en una fuente de ingresos directa y, al mismo tiempo, en un incentivo para las suscripciones.

La apuesta tiene una doble lectura: si funciona, OpenAI podrá financiar mejor el acceso gratuito y competir con servicios que no cobran por sus funciones principales. Si fracasa, la empresa se arriesga a deteriorar la experiencia de ChatGPT y a acelerar el traslado de usuarios hacia alternativas sin anuncios.

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