China presenta un robot humanoide a lomos de un caballo robótico de 320 kilos
La robótica china ha vuelto a convertir una demostración tecnológica en un espectáculo. Durante la World Robot Conference 2026, celebrada la semana pasada en Pekín, un robot humanoide apareció montado sobre un enorme caballo mecánico mientras agitaba una bandera ante el público. La escena, tan llamativa como poco habitual, resume la carrera de la industria china por desarrollar máquinas capaces de moverse fuera de entornos controlados.
El caballo robótico se llama Qiji X1 y ha sido desarrollado por DxAI Robotics. Su aspecto recuerda al de un perro robot de gran tamaño, aunque incorpora una montura y un manillar para que una persona pueda utilizarlo como si fuera una motocicleta con patas. La compañía lo plantea como un vehículo de movilidad personal para terrenos en los que las ruedas convencionales pueden perder eficacia.
Un vehículo para terrenos complicados
El Qiji X1 está diseñado para desplazarse por superficies con piedras sueltas, pendientes, barro o terrenos blandos. En lugar de depender de cuatro ruedas, el sistema utiliza patas articuladas para mantener el equilibrio y avanzar sobre zonas irregulares.
El usuario se sienta en la montura y controla el vehículo desde el manillar. En la demostración principal, sin embargo, el robot no fue manejado directamente por el pasajero, sino por varias personas mediante mandos a distancia. Esto sugiere que el modelo mostrado todavía puede encontrarse en una fase de pruebas y validación.
El Qiji X1 pesa aproximadamente 320 kilos y puede transportar hasta 300 kilos de carga. Su velocidad máxima es de 10 kilómetros por hora, una cifra modesta para un vehículo de movilidad, pero suficiente para recorridos recreativos o desplazamientos lentos en espacios privados. La batería ofrece una autonomía anunciada de hasta 40 kilómetros.
En el espacio de exposición, la empresa permitió a algunos asistentes subir al robot y probar la experiencia. Estas demostraciones sirven para mostrar la estabilidad y la capacidad de carga del vehículo, aunque no permiten comprobar todavía cómo se comportaría en un uso cotidiano prolongado o en condiciones meteorológicas adversas.
El Qiji XS alcanza los 40 kilómetros por hora
DxAI Robotics también ha presentado el Qiji XS, un modelo más orientado a superficies lisas. Sus patas incorporan pequeñas ruedas, una solución híbrida que permite reducir la resistencia al avance y aumentar la velocidad cuando el terreno no exige utilizar exclusivamente el sistema de locomoción articulada.
Según las especificaciones anunciadas, el Qiji XS puede alcanzar los 40 kilómetros por hora. Por ahora, la compañía no lo ha mostrado públicamente en funcionamiento, por lo que todavía quedan por conocer detalles sobre su autonomía, estabilidad a alta velocidad y sistemas de seguridad.
Precios de hasta 45.000 euros
Los dos vehículos ya aparecen en preventa en la plataforma china JD. El Qiji X1 tiene un precio de 289.000 yuanes, unos 36.849 euros al cambio, mientras que el Qiji XS asciende a 359.000 yuanes, alrededor de 45.774 euros.
De momento, los compradores solo pueden realizar una reserva mediante el pago de un depósito. No se ha concretado cuándo comenzarán las entregas ni en qué mercados estarán disponibles. Tampoco se conocen todos los requisitos legales necesarios para utilizar estos robots como vehículos, especialmente fuera de recintos privados.
El precio y las prestaciones sitúan ambos productos más cerca de los prototipos avanzados o de los vehículos de demostración que de una alternativa real a una motocicleta o a un todoterreno. Su utilidad podría tener más sentido en tareas de inspección, ocio, vigilancia o transporte en zonas donde los vehículos convencionales tengan dificultades para avanzar.
Robótica como espectáculo tecnológico
La presentación del Qiji X1 coincidió con los World Humanoid Robot Games, una competición que China utiliza para mostrar las capacidades físicas de sus robots humanoides. Durante el evento se vieron máquinas corriendo, boxeando, saltando, bailando y jugando al tenis de mesa.
Una de las demostraciones más comentadas fue la de un robot humanoide que, según la organización, superó la marca de referencia de Usain Bolt en los 100 metros lisos. También hubo escenas menos controladas, con robots que perdieron el equilibrio, sufrieron caídas o tuvieron que ser retirados en camilla.
Estos fallos muestran las limitaciones actuales de la tecnología. Un robot humanoide necesita coordinar motores, sensores, cámaras y algoritmos de control para mantener la estabilidad. Los algoritmos de control son los sistemas de software que calculan continuamente cuánto debe moverse cada articulación para conservar el equilibrio y responder a los cambios del terreno.
La inteligencia artificial también puede intervenir en la interpretación del entorno. Mediante visión artificial, el robot analiza imágenes de sus cámaras para identificar obstáculos, superficies o personas. Sin embargo, reconocer un escenario no significa que la máquina pueda desenvolverse en él con la misma flexibilidad que un ser humano.
Mientras compañías occidentales como 1X Technologies o Figure avanzan en robots humanoides para tareas domésticas e industriales, sus productos todavía no están disponibles para el público general. China, en cambio, está combinando prototipos, competiciones y demostraciones comerciales para acelerar la adopción de estas máquinas y convertir la robótica en un fenómeno de masas.
El caballo robótico puede parecer una idea extravagante y todavía plantea dudas sobre su utilidad práctica. Aun así, su aparición refleja la velocidad con la que evoluciona la robótica en China: máquinas que hace pocos años solo existían en laboratorios empiezan a presentarse como productos reservables, aunque su llegada a la vida cotidiana aún esté lejos de estar garantizada.



