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China registra siete millones de empresas unipersonales en plena expansión de la inteligencia artificial

China registró más de siete millones de nuevas empresas de una sola persona en 2025, cerca de un 42% más que el año anterior. El crecimiento coincide con la expansión de las herramientas de inteligencia artificial capaces de asumir tareas que hasta hace poco exigían un pequeño equipo: programar, diseñar, crear campañas de marketing, atender a clientes o gestionar parte de la administración.

El dato no significa que todas estas compañías sean startups tecnológicas ni que utilicen IA. Muchas son negocios tradicionales impulsados por trabajadores autónomos. Sin embargo, el fenómeno refleja un cambio relevante en el ecosistema emprendedor chino: cada vez más personas intentan construir una fuente de ingresos sin contratar empleados y con ayuda de modelos de inteligencia artificial.

La IA permite cubrir más funciones con una sola persona

Las llamadas One Person Companies, o empresas unipersonales, no dependen necesariamente de que su fundador tenga conocimientos avanzados en todas las áreas. La clave está en utilizar sistemas de IA para delegar parte del trabajo operativo y concentrarse en tomar decisiones, supervisar resultados y buscar clientes.

Un emprendedor sin formación técnica puede pedir a un modelo de IA generativa que escriba el código de una aplicación, proponga una identidad visual o prepare textos para una campaña. Estas herramientas generan contenido nuevo a partir de instrucciones en lenguaje natural, aunque sus resultados todavía necesitan revisión humana para evitar errores, problemas de seguridad o información incorrecta.

En Hangzhou, uno de los principales centros tecnológicos del país, ya hay más de 2.000 empresas clasificadas como AI+OPC. La ciudad también cuenta con más de 50 comunidades dedicadas a este tipo de proyectos, una señal del interés institucional y empresarial que está despertando el modelo.

Una alternativa ante el empleo precario y la presión laboral

El auge de estos negocios también tiene una dimensión laboral. Para muchos jóvenes chinos, encontrar un empleo estable se ha vuelto complicado, mientras que la cultura de trabajo de algunas compañías está asociada a jornadas extensas, alta presión y escaso margen para conciliar.

Emprender en solitario aparece así como una vía para recuperar autonomía, aunque no garantiza ingresos suficientes ni estabilidad. Un informe publicado en 2026 señala que tres de cada cuatro fundadores de este tipo de empresas carecen de formación técnica. Algunos aseguran que la IA ya genera hasta el 80% del código de sus productos.

La idea no es que una persona domine todas las profesiones, sino que pueda dirigir herramientas especializadas. En la práctica, el fundador actúa como coordinador: define el objetivo, reparte tareas entre distintos sistemas y comprueba si el resultado sirve para un cliente real.

China destaca por la adopción masiva de la IA

El contexto chino favorece esta tendencia. Según una encuesta de Morgan Stanley, el 80% de los participantes en China utiliza inteligencia artificial con fines personales al menos una vez por semana, frente al 54% en Estados Unidos.

Además, el número de usuarios chinos de IA generativa pasó de aproximadamente 249 millones a finales de 2024 a 602 millones un año después. La IA generativa engloba servicios capaces de producir texto, imágenes, audio, vídeo o código a partir de instrucciones del usuario.

China puede encontrarse por detrás de Estados Unidos en algunos modelos de frontera, es decir, los sistemas más avanzados y costosos del mercado. Sin embargo, cuenta con una ventaja significativa en adopción, fabricación y capacidad para convertir rápidamente una idea digital en un producto físico.

Modelos más baratos y apoyo público

La disponibilidad de modelos abiertos y de bajo coste también está reduciendo la barrera de entrada. Las empresas chinas han desarrollado soluciones que permiten utilizar capacidades avanzadas sin asumir siempre los costes asociados a los grandes sistemas propietarios.

En este contexto, los tokens son las unidades de texto que un modelo procesa para entender una petición y generar una respuesta. Muchos servicios cobran en función de esos tokens o de la capacidad de cálculo utilizada. Algunas administraciones locales ofrecen cupones para cubrir ese consumo y facilitar que los emprendedores prueben sus productos.

Los gobiernos municipales están incorporando además subvenciones para oficinas, alojamiento, financiación y programas de incubación. El distrito de Shangcheng, en Hangzhou, pretende atraer este año a 1.000 emprendedores individuales y ha creado un fondo de 1.000 millones de yuanes para proyectos tecnológicos en fases iniciales.

Crear un producto es más fácil que encontrar clientes

La inteligencia artificial puede abaratar el desarrollo de una aplicación, pero no elimina el principal riesgo de cualquier negocio: que exista una demanda suficiente. Más de la mitad de las empresas unipersonales analizadas por la incubadora Honghub ingresan menos de 1.000 dólares al mes.

Uno de los casos conocidos es el de una emprendedora que abandonó un empleo sometido a una fuerte presión y creó, con ayuda de la IA, una aplicación centrada en el sueño y la meditación. El servicio alcanzó alrededor de 1.000 usuarios, pero solo 35 pagaban por él y la compañía continuaba registrando pérdidas mensuales.

Otros fundadores prueban una idea, la abandonan y pasan a otra en busca de un modelo viable. La IA reduce el coste y el tiempo necesarios para experimentar, pero no resuelve la captación de usuarios, la confianza, la distribución ni la disposición a pagar.

El objetivo no siempre es crear un unicornio

Durante años se ha planteado que la IA podría permitir la creación del primer unicornio unipersonal, una empresa valorada en más de 1.000 millones de dólares y dirigida por una sola persona. En China, sin embargo, muchos emprendedores persiguen una meta más modesta: obtener ingresos suficientes para no depender de un empleo tradicional.

Ese puede ser uno de los efectos más importantes de la IA en el mercado laboral. No necesariamente la aparición de compañías gigantes sin empleados, sino la posibilidad de que una persona ofrezca servicios, lance productos y gestione un negocio con una estructura mínima.

El fenómeno también contiene una advertencia. La tecnología permite hacer más con menos recursos, pero no convierte automáticamente una idea en una empresa rentable. La diferencia entre producir algo y conseguir que alguien pague por ello sigue siendo, por ahora, el reto central del emprendimiento basado en inteligencia artificial.

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