El desplome del KOSPI pone a Corea del Sur en el centro de las dudas sobre la inteligencia artificial
La bolsa surcoreana ha vivido una de sus peores sesiones de 2026. El índice KOSPI, principal referencia del mercado del país, llegó a hundirse un 8,8% durante la jornada y obligó a suspender temporalmente la negociación durante 20 minutos. Al cierre, la caída se moderó hasta el 6,02%.
El retroceso no responde, al menos por ahora, a un deterioro de las ventas de chips para inteligencia artificial. Samsung y SK hynix, los dos grandes fabricantes surcoreanos de memoria avanzada, continúan registrando una demanda elevada. El problema está en otro lugar: los inversores empiezan a cuestionar si el enorme gasto asociado a la IA acabará generando beneficios suficientes.
Una semana negra para la bolsa surcoreana
El KOSPI ha perdido un 11,7% en el conjunto de la semana. A pesar de este golpe, todavía mantiene una revalorización cercana al 20% frente al cierre de 2025, gracias a la espectacular subida acumulada durante la primera mitad del año.
Ese ascenso estuvo impulsado en buena medida por Samsung y SK hynix. Ambas compañías se han beneficiado del crecimiento de los centros de datos destinados a entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial generativa, sistemas capaces de producir texto, imágenes, código y otros contenidos a partir de instrucciones.
El mercado surcoreano se ha convertido así en un termómetro de la confianza en la IA. Cuando los inversores apuestan por el crecimiento de esta tecnología, las empresas de semiconductores se disparan. Cuando aparecen dudas sobre su rentabilidad, el impacto se traslada con rapidez a todo el índice.
Por qué la memoria HBM es tan importante para la IA
El componente clave en esta historia es la memoria HBM, siglas en inglés de memoria de alto ancho de banda. Se trata de un tipo de memoria que puede mover grandes volúmenes de datos a gran velocidad y con una eficiencia superior a la de las memorias convencionales.
Los aceleradores utilizados para entrenar modelos de IA necesitan intercambiar constantemente información entre el procesador y la memoria. La HBM se coloca junto a estos chips de cálculo y permite alimentar sus operaciones con mayor rapidez, algo esencial para reducir los tiempos de entrenamiento y mejorar el rendimiento en los centros de datos.
Samsung y SK hynix dominan buena parte de este mercado, mientras que la estadounidense Micron Technology también ha ampliado su presencia. La explosión de la demanda desde finales de 2022 convirtió a estos fabricantes en algunos de los principales beneficiarios del auge de la inteligencia artificial.
El temor a que el gasto en IA no sea sostenible
Las grandes compañías tecnológicas están destinando miles de millones de dólares a construir centros de datos. Estas instalaciones concentran servidores, aceleradores y sistemas de refrigeración capaces de entrenar modelos de lenguaje y ofrecer respuestas a millones de usuarios.
Empresas como Google o xAI están desarrollando infraestructuras propias, aunque también existe un mercado de alquiler para laboratorios y compañías que necesitan capacidad de computación. Este ciclo de inversión ha disparado los pedidos de chips y memorias, pero también ha abierto una pregunta incómoda: ¿cuándo empezarán a ser rentables todas estas inversiones?
La preocupación de los mercados no implica necesariamente que la demanda haya desaparecido. Refleja el temor a que el crecimiento de la IA se esté apoyando en unas expectativas demasiado elevadas. Si las empresas tecnológicas reducen sus planes de gasto, los fabricantes de semiconductores podrían recibir menos pedidos en el futuro, incluso aunque sus resultados actuales sigan siendo sólidos.
La política estadounidense añade incertidumbre
La victoria demócrata en las últimas elecciones legislativas de Estados Unidos ha aumentado la inquietud entre los inversores. El control de ambas cámaras del Congreso podría facilitar nuevas normas sobre inteligencia artificial, consumo energético, protección de datos y construcción de centros de datos.
Una regulación más exigente no tendría por qué frenar el desarrollo de la IA, pero sí podría ralentizar la apertura de nuevas instalaciones o elevar sus costes. Para el mercado de los semiconductores, cualquier retraso en los proyectos de computación puede traducirse en una revisión de las previsiones de demanda.
Por ahora, ese escenario es solo una posibilidad. Sin embargo, los mercados financieros no necesitan certezas para reaccionar. El miedo a un cambio regulatorio, a una desaceleración del gasto o a una rentabilidad inferior a la esperada puede provocar ventas masivas en cuestión de horas.
La dependencia de Samsung y SK hynix agrava el problema
Corea del Sur afronta además una vulnerabilidad estructural. Su mercado bursátil depende en exceso de dos compañías. Samsung y SK hynix han llegado a representar el 55,5% de la capitalización del KOSPI, según estimaciones del Instituto Económico de Corea en América.
Esto significa que cualquier movimiento brusco en sus acciones tiene un efecto desproporcionado sobre el conjunto del índice. La concentración puede amplificar las subidas cuando el sector de la IA atraviesa un periodo de euforia, pero también profundiza las caídas cuando aparecen dudas.
El desplome de esta semana no demuestra que la burbuja de la inteligencia artificial haya estallado ni que Samsung y SK hynix hayan perdido su posición competitiva. Sí confirma, en cambio, que el mercado empieza a exigir pruebas más claras de que las inversiones multimillonarias en IA pueden convertirse en ingresos y beneficios sostenibles.
