La Selectividad ya no se vigila solo con ojos: España estrena detectores de radiofrecuencia para cazar pinganillos e IA
En junio y julio, casi 300.000 estudiantes en España afrontan la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Algunas aulas implementan medidas de vigilancia extra, como detectores de radiofrecuencia, para evitar el fraude en los exámenes, especialmente con el uso de inteligencia artificial.
Qué son los detectores de radiofrecuencia: Son dispositivos que localizan, pero no bloquean, señales de radiación electromagnética de WiFi, Bluetooth y redes móviles en un espectro amplio. Emiten alertas con un pitido o vibración al detectar una señal cercana.
A qué apuntan: Los detectores buscan tecnología difícil de ver a simple vista, como micropinganillos y gafas con IA generativa, dispositivos utilizados para obtener respuestas durante los exámenes.
Dónde se usan: Actualmente, las seis universidades públicas de Madrid y otras comunidades autónomas como Galicia, Murcia, Aragón, Cataluña, la Comunidad Valenciana, Andalucía, Baleares o el País Vasco han implementado estos detectores en parte de sus sedes durante las pruebas.
Qué sucede si salta la alerta: Si el detector detecta una señal sospechosa, el examen se marca y el caso se analiza posteriormente. Las sanciones varían según la comunidad autónoma, desde mantener la nota hasta invalidar toda la Selectividad.
Limitaciones y disuasión: A pesar de su uso, los detectores de radiofrecuencia tienen limitaciones y su principal valor radica en disuadir a los estudiantes de cometer fraude. Su efectividad es cuestionada debido a falsos positivos y la dificultad de probar la copia.
La llegada de la IA generativa: La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha complicado la detección de copias en exámenes, impulsando la implementación de estos nuevos sistemas de vigilancia en las universidades españolas.
Próximos pasos: A pesar de la implementación de detectores de radiofrecuencia, algunos en el ámbito académico abogan por cambiar la forma de evaluación, como la realización de exámenes orales o la defensa en persona de trabajos, como posible solución de fondo.
Imagen de portada por Ben Mullins y Alberto Ortega (Europa Press)


