Dots, los agentes siempre activos de ChatGPT, no llegan al plan Pro en Europa: qué hacen y qué te pierdes
OpenAI ha presentado Dots, unos agentes personales capaces de seguir trabajando aunque el usuario cierre ChatGPT. Sin embargo, quienes tengan una suscripción ChatGPT Pro en España y el resto del Espacio Económico Europeo no pueden utilizarlos por ahora. La restricción también afecta a Suiza y Reino Unido.
La situación resulta especialmente llamativa porque las empresas europeas con el plan Business Premium sí tienen acceso a esta función. OpenAI no ha explicado públicamente el motivo de la diferencia, aunque las obligaciones legales sobre el tratamiento de datos y la capacidad necesaria para mantener estos agentes podrían estar entre las razones.
Qué son los Dots de ChatGPT
Un dot es un agente de inteligencia artificial persistente. A diferencia de un chatbot convencional, que responde a preguntas puntuales mientras el usuario interactúa con él, está diseñado para trabajar durante periodos largos sobre objetivos concretos.
Cada dot cuenta con un ordenador y un navegador propios en la nube. Esto significa que no necesita que el ordenador del usuario esté encendido ni que la pestaña de ChatGPT permanezca abierta. El agente puede continuar con determinadas tareas y avisar cuando encuentra información relevante.
Los Dots funcionan con GPT-6 Astra y pueden conectarse a más de 4.000 aplicaciones mediante plugins. El usuario puede comunicarse con ellos desde ChatGPT en la web, el ordenador y el móvil, además de Slack y Microsoft Teams. También es posible interactuar mediante voz.
Investigación proactiva sobre el correo y los documentos
La principal novedad es su capacidad de investigación proactiva. Cuando el usuario no está trabajando directamente con el agente, este puede revisar las aplicaciones conectadas, como el correo electrónico, los documentos o las listas de tareas, y detectar asuntos que requieran atención.
Entre los usos planteados por OpenAI están vigilar las opiniones de clientes, localizar cambios en un proyecto de software o actualizar las cifras de un informe cuando llegan nuevos datos. El objetivo es que la IA no se limite a esperar instrucciones, sino que identifique oportunidades o problemas por sí misma.
En el entorno empresarial, la compañía también ha mostrado Dots especializados con identidad, credenciales y permisos propios. Estos agentes podrían acceder a sistemas internos concretos y gestionarse a través de Agent 365, una plataforma que Microsoft está desarrollando junto a OpenAI para coordinar agentes de IA en las organizaciones.
Lo que Dots no puede hacer
El alcance del producto es más limitado de lo que puede sugerir la idea de un agente siempre activo. La investigación proactiva funciona en segundo plano únicamente en modo lectura. Por tanto, un dot no puede enviar mensajes, modificar documentos ni controlar automáticamente el navegador o el ordenador del usuario mientras realiza esa tarea.
Las acciones sensibles, como cambiar una contraseña, requieren que intervenga la persona. Además, es posible configurar reglas para permitir determinadas operaciones, exigir una aprobación previa o bloquear acciones concretas.
OpenAI también ha incorporado un sistema de revisión automática para comprobar las acciones que afectan a las cuentas del usuario o que implican compartir información. El acceso al ordenador local permanece desactivado de inicio.
- Los Dots no pueden iniciar llamadas.
- No disponen de una dirección de correo electrónico propia.
- Solo se pueden crear desde la aplicación de escritorio o desde un navegador en un ordenador.
- La creación de agentes no está disponible directamente desde el móvil.
Un problema de privacidad con la memoria
Uno de los aspectos más delicados está relacionado con la memoria del agente. Si el usuario desconecta una aplicación, los datos que el dot ya haya aprendido de ella no se eliminan automáticamente.
Para borrar esa información es necesario reiniciar el agente. El proceso elimina también sus conversaciones y las tareas programadas, de modo que no existe por ahora una opción más selectiva para conservar parte de la configuración y borrar solo determinados recuerdos.
Esta decisión es especialmente relevante en agentes que pueden consultar información personal de forma recurrente. La memoria resulta útil para mantener el contexto, pero también aumenta el riesgo si se almacenan datos que el usuario ya no quiere que el sistema utilice.
Precio y planes compatibles
El primer dot está incluido sin coste adicional en los planes Pro y Business Premium. El plan Pro tiene un precio de 100 dólares al mes, aproximadamente 89 euros, aunque en Europa no permite acceder a Dots por el momento.
Las conversaciones mantenidas con el agente no consumen los límites de uso habituales de ChatGPT. En cambio, las tareas que el dot ejecute mediante Codex o ChatGPT Work sí cuentan dentro de los límites correspondientes.
OpenAI prevé permitir la creación de más Dots y ofrecer opciones de pago para aumentar la velocidad o la carga mensual, pero todavía no ha comunicado sus precios. Las organizaciones con planes Enterprise, Edu y Healthcare pueden probar la beta si el administrador de la cuenta la activa. El plan Plus no es compatible.
En el caso de los particulares europeos, la consecuencia es clara: aunque paguen ChatGPT Pro, no pueden probar una de las funciones más importantes del lanzamiento. El acceso empresarial sí está disponible en las regiones donde opera ChatGPT.
Por qué Europa se queda fuera
OpenAI no ha ofrecido una explicación oficial para la exclusión geográfica. La diferencia entre los planes personales y empresariales puede apuntar a la responsabilidad sobre los datos: en una cuenta corporativa, la organización decide qué información conecta y responde por su tratamiento.
En una cuenta personal, en cambio, el agente puede revisar datos del usuario por iniciativa propia y conservar parte de lo que aprende. Esa diferencia podría complicar el cumplimiento de las normas europeas de privacidad y protección de datos.
También es posible que influya la capacidad de computación. Cada dot utiliza recursos en la nube de forma continuada, por lo que limitar el despliegue a determinados mercados puede ser una manera de controlar la demanda mientras OpenAI amplía la infraestructura.
Un lanzamiento condicionado por la seguridad
Dots llega además en un momento delicado para los nuevos modelos de OpenAI. La compañía congeló GPT-6.1 Astra el mismo día de su presentación tras detectar fallos en sus propias pruebas de seguridad, y el agente se lanzó con GPT-6 Astra, la generación anterior.
El cambio resulta significativo. Un sistema con acceso prolongado al correo, los documentos y el calendario necesita comportarse de forma fiable, respetar los permisos y evitar acciones no autorizadas. Por eso, el retraso de Dots en Europa no es el único obstáculo: la confianza y el control sobre la memoria serán determinantes para su adopción.



