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El Su-57 puede dar a Argelia una ventaja tecnológica sobre Marruecos, según un analista del IISS

La llegada del caza ruso Su-57 puede alterar el equilibrio militar en el norte de África. Argelia habría incorporado una capacidad tecnológica de primer nivel frente a Marruecos, aunque la sostenibilidad económica de su programa de defensa plantea nuevas dudas de cara a los próximos años.

Will Harvey-Powell, analista del International Institute for Strategic Studies (IISS), considera que Argelia puede haber obtenido una ventaja tecnológica con la adquisición del avión ruso. La valoración se produce en un momento especialmente delicado para la tradicional carrera armamentística entre Argel y Rabat.

El Su-57 eleva el listón de la aviación militar argelina

El Su-57 es el caza de combate más avanzado desarrollado por Rusia. Se trata de un aparato de quinta generación diseñado para reducir su firma radar, operar en entornos muy disputados y combinar misiones de superioridad aérea, ataque a tierra y reconocimiento.

Su posible incorporación a la Fuerza Aérea Argelina no solo añadiría una nueva plataforma, sino también un salto cualitativo en sensores, guerra electrónica, gestión de datos y empleo de armamento de largo alcance. Estas capacidades pueden ofrecer una ventaja importante frente a flotas basadas en modelos de generaciones anteriores.

El valor estratégico del Su-57 dependerá, no obstante, de varios factores: el número de unidades entregadas, el nivel de preparación de sus tripulaciones, la disponibilidad de repuestos y la integración con radares, sistemas de defensa aérea y centros de mando. Un avión avanzado no garantiza por sí solo la superioridad en un conflicto.

Una carrera militar marcada por modelos diferentes

Argelia y Marruecos han seguido estrategias de modernización distintas. Argel ha construido buena parte de su capacidad militar alrededor de material ruso, con una fuerte apuesta por la defensa aérea, los misiles y los aviones de combate de altas prestaciones.

Rabat, por su parte, ha reforzado sus vínculos con Estados Unidos y otros socios occidentales. La modernización marroquí se apoya en plataformas como el F-16 y en una progresiva mejora de sus sistemas de vigilancia, comunicaciones, armamento de precisión y aeronaves no tripuladas.

La comparación, por tanto, no se limita a enfrentar un modelo de avión con otro. También incluye la calidad de las redes de sensores, la capacidad para compartir información en tiempo real, el entrenamiento de los pilotos y la disponibilidad de apoyo logístico durante una operación prolongada.

El presupuesto argelino introduce un factor de incertidumbre

El posible avance tecnológico de Argelia coincide con un recorte drástico de su presupuesto militar previsto para 2026. La reducción puede dificultar la compra de nuevas plataformas y afectar a los programas de mantenimiento, modernización y formación que necesita una flota tan sofisticada como la asociada al Su-57.

El coste real de un sistema de combate de quinta generación va mucho más allá del precio de adquisición. Abarca simuladores, hangares especializados, equipos de diagnóstico, munición compatible, horas de vuelo y personal técnico cualificado. Si estos elementos no reciben financiación suficiente, la ventaja tecnológica puede quedar limitada sobre el terreno.

También existe una dimensión industrial y logística. La dependencia de proveedores extranjeros puede complicar el acceso a componentes y repuestos, especialmente cuando las restricciones comerciales y las dificultades de la industria de defensa rusa afectan a los plazos de producción y entrega.

Marruecos gana margen gracias a su fortaleza financiera

Mientras Argelia afronta una reducción de recursos, Marruecos mantiene una posición financiera más sólida para continuar con sus planes de modernización. Esa diferencia puede permitir a Rabat adquirir armamento de forma escalonada y sostener durante más tiempo los costes de operación y mantenimiento.

La fortaleza presupuestaria también facilita inversiones en áreas menos visibles, pero decisivas: sistemas de mando y control, vigilancia fronteriza, inteligencia electrónica, drones, defensa antiaérea y municiones guiadas. En una confrontación moderna, estas capacidades pueden compensar parcialmente la ausencia de un caza de quinta generación.

Además, los acuerdos con socios occidentales pueden proporcionar acceso a entrenamiento conjunto, intercambio de inteligencia y procedimientos operativos comunes. Esa interoperabilidad es uno de los principales activos de las fuerzas armadas que trabajan con tecnologías conectadas y redes multinacionales.

Una ventaja que aún debe demostrarse

La llegada del Su-57 puede ofrecer a Argelia una ventaja cualitativa en determinados escenarios, sobre todo en materia de furtividad, sensores y alcance. Sin embargo, todavía es pronto para hablar de un cambio definitivo en el equilibrio regional.

La verdadera dimensión de esa ventaja dependerá del número de aviones disponibles, su tasa de operatividad y la capacidad argelina para integrarlos en una arquitectura de defensa completa. También será relevante la respuesta de Marruecos, que puede priorizar nuevas adquisiciones, mejorar sus F-16 y reforzar sus sistemas de detección y guerra electrónica.

El norte de África afronta así un nuevo capítulo de su carrera armamentística. Argelia puede contar con la plataforma más avanzada, pero Marruecos dispone de mayor margen financiero para mantener el ritmo. El resultado dependerá menos de una compra concreta que de la capacidad de cada país para convertir sus inversiones en una fuerza operativa, conectada y sostenible.

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