La Comisión Europea multando a Apple con hasta 23.000 millones de euros

Es el nuevo Unión Europea vs. Microsoft por Internet Explorer

Es el nuevo Unión Europea vs. Microsoft por Internet Explorer

Los 899 millones de euros que la Comisión Europea puso a Microsoft en 2008 fueron la mayor multa de la historia de la Unión Europea hasta la fecha, pero pueden aparentar casi ridículos en comparación con los hasta 23.000 millones de euros a los que se confronta Apple por abuso de posición dominante.

Pese a la diferencia de cifras, el caso de Apple memoriza directamente a Microsoft e Internet Explorer. Un monopolio que aparentaba difícil de cambiar pero que a raíz de la multa de la Unión Europea da comienzo a una nueva era en Microsoft. En este momento es el turno de Apple.

El cambio de Microsoft no fue de la noche a la mañana. La primera sanción de la Comisión se la impusieron en marzo de 2004. Una multa de 497 millones de euros sin antecedentes hasta ese instante, pero que no sirvió para que Microsoft dejara de lado sus procedimientos anticompetitivas. En aquellos años, el plan de Microsoft pasó por llegar a convenios con empresas como Sun o Novell para que retirasen sus acusaciones. Convenios cuyo importe rivalizaba con el de las sanciones.

La Comisión Europea volvió a sancionar a Microsoft en 2006 con 280,5 millones de euros por incumplir con los términos de la sentencia. La empresa de Redmond había apelado la sentencia y esperaba ganar el caso. Un año después, en 2007, se cerraría el caso cuando Microsoft por ultimo comunico que obedecía los términos de la Comisión. Tres años después y sucesivas multas acabaron por hacer cambiar de parecer a Microsoft.

Para los usuarios, el caso con Microsoft no tuvo resonancia hasta cinco años después. En 2009 fue cuando se comunicó la ‘ballot screen’, una ventana donde Microsoft autorizaba instalar por defecto otros navegadores. Una operación que la Comisión Europea miro con buenos ojos y presumió el fin del monopolio de Internet Explorer.

Apple se halla ahora en una postura semejante a la de Microsoft en 2004. Justo en estos instantes es cuando empresas como Epic Games o Spotify están levantando la voz y lamentándose de las prácticas de Apple. A lo largo de estos años no ha habido cambios importantes, pero la apertura de un juicio y la resolución de la Comisión Europea pueden originar fundamentales modificaciones en la política de uso de la App Store.

En vez de Internet Explorer, es la App Store la que representa de facto la vía única para poder instalar aplicaciones en iOS. En los ordenadores con Windows igualmente era factible instalar otros navegadores, pero Microsoft ponía directamente Explorer por defecto. En el caso de Apple, la Comisión indica que «para llegar a los usuarios de iOS los desarrolladores deben hacerlo a través de la App Store, se cobra una comisión del 30% y se aplican ciertas restricciones a los desarrolladores que les impiden informar sobre posibilidades de compra alternativas más económicas».

El fundamental movimiento de Apple por el momento en este sentido ha sido disminuir la comisión del 30% al 15%, para «pequeños desarrolladores». Un cambio que no ha esquivado que grandes medios de comunicación o empresas como Facebook o la propia Microsoft censuren abiertamente este «impuesto Apple».

En el centro de este caso está la exigencia por parte de Spotify de poder informar ofertas alternativas en su app en iOS, una destreza que ninguna tienda en el mundo autoriza, indican desde Apple.

Microsoft ha cambiado, la Comisión Europea se mantiene igual

Los tiempos han cambiado en Microsoft, más desde la llegada de Satya Nadella. No obstante, en la Comisión Europea se  conserva un punto de vista semejante al de hace años. Neelie Kroes, comisaria de Competencia europea durante el caso de Microsoft, garantizaba entonces que esperaba que esa multa terminara con un «oscuro capítulo» en Microsoft. Por fortuna para el interés de todos los usuarios, la competencia llegó al sector de los navegadores y hoy en día el mercado  pone más alternativas.

Margrethe Vestager es la actual Comisaria de Competencia y su punto de vista es muy parecido al de Kroes. La visión de Vestager es que estas multas «son más que una simple línea en una hoja de cálculo». Estas millonarias sanciones deben ser «lo suficientemente grandes como para disuadir a estas grandes empresas de romper las reglas».

Entre el caso de Microsoft y el reciente con Apple, la Comisión Europea se ha concentrado singularmente en Google. En total, tres multas por valor de 2.420 millones de euros por posición dominante con Shopping, 4.340 millones de euros por Android y 1.490 millones de euros por prácticas abusivas con los servicios de publicidad online.

La millonaria multa a Android es la más vinculada con el caso de Apple. En 2018, la Comisión estableció que «Google ofrece sus aplicaciones y servicios móviles a los fabricantes de dispositivos en forma de paquete, que incluye la Google Play Store, la aplicación Google Search y el navegador Google Chrome». Una práctica que redujo «los incentivos de los fabricantes para preinstalar aplicaciones de búsqueda y de navegación competidoras».

Las sanciones de la Comisión Europea se consiguen levantar hasta el 10% de los ingresos anuales de la compañía. En lo real, los 4.340 millones de euros presumieron aproximadamente el 3,7% de los ingresos globales anuales de Google en aquel momento, lejos del máximo del 10%. En el caso de Microsoft, la multa presumió aproximadamente el 2,2% de los ingresos anuales, que en aquel entonces ascendían a algo más de 4.000 millones de euros.

Se ignora qué porcentaje se aplicará a Apple, aun cuando siguiendo los casos anteriores es difícil que llegue a aplicarse el máximo. Sin embargo, de aplicarse por ejemplo un 4%, la Comisión impondría una multa a Apple de unos 9.200 millones de euros, el doble que la multa récord a Google aun cuando por debajo de los 13.000 millones de euros de impuestos atrasados que la Unión Europea les exige.

Las obligaciones de Microsoft se especifican claramente en la decisión de 2004 y se han conservado constantes desde entonces. Debe expresar que le cuesta presumir que una empresa como Microsoft no comprenda los principios de cómo documentar protocolos para conseguir la interoperabilidad, aseguraba Neelie Kroes.

No resulta difícil suponer a Vestager produciendo una declaración semejante para Apple. La bola está justamente en su tejado. En manos de Tim Cook está la determinación de abrir una nueva fase o enrocarse como hizo igualmente Microsoft durante los primeros años y batallar contra la Comisión Europea para pretender eludir la multa. Apreciaremos si la historia se repite.

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